Silent Hill versus Resident Evil… Mi reseña

Hola a todas y a todos, esta vez me dirijo hacia Uds. para compartir mis opiniones, puntos de vista, observaciones, etc., sobre un tema que se ha debatido e ido prologando durante un largo tiempo, y  ha provocado discusiones importantes entre fans.

Partiré aclarando, que como toda otra reseña que se puede hallar en otros sitios, la que explayaré a continuación es netamente subjetiva, basada en base a mi experiencia personal con cada franquicia y gustos propios, por ende NO representa la verdad única y absoluta sobre este tema, y está plenamente abierta a discusión y preferencia de cada quién. De antemano invitaré a que quien(es) desee(n) expresarse al respecto, lo hagan acorde a lo que todo buen debate u opinión refiere: con bases concretas, argumentos sólidos, y siempre respetando el pensamiento ajeno. No todas las personas pensamos de igual forma, y cada uno tiene sus preferencias y razones personales a la hora de jugar y disfrutar de una franquicia u juego cualquiera, y en base a ello, formamos nuestro propio juicio al respecto.

Sin más que agregar, comenzaré:

Resident Evil, una franquicia que comenzó durante la época de 1996, nos presenta una historia bastante bizarra, interesante, llena de elementos notables como conspiraciones, traiciones, experimentos inhumanos y una predominante atmósfera de temor mientras se desarrolla…  es considerable como una saga de juegos que nos presenta una idea bastante aceptable dentro de las posibilidades “reales” (o viables) sobre uno de los tantos desastres masivos que pueden ocurrir en nuestro mundo.  Silent Hill por otra parte, una saga que se inició años más tarde (1999), nos invita a sumergirnos en una trama de corte netamente psicológico, buenísimas y fascinantes historias de horror psicológico paralelas (y relacionadas entre sí en algunos casos) mezcladas con elementos exquisitos (detalles), como una gran banda sonora, efectos de sonido que logran ponernos los pelos de punta, y referencias (easter eggs) a elementos, obras, autores (escritores u artistas), etc., pertenecientes al género (como se puede apreciar en la primera entrega). Y es en este apartado que Silent Hill, según mi opinión, supera con creces a Resident Evil. Silent Hill logra hacerte saltar de tu silla, cama o donde sea que estés acomodado, te mantiene inmerso en la historia que debes ir desarrollando, juega con algunos parámetros psicológicos que puedas poseer (ya sean éstos juicios o valores personales), y consigue dejar en ti una sensación distinta a la que puedes conseguir con otros juegos del mismo género (ya ahondaré sobre esto más adelante…).

Resident Evil, pese a haber sido producida por parte de una gran compañía (como lo es CAPCOM), es una saga que no logra dejar una huella, una marca única y especial a través de las personalidades e historias de sus variados protagonistas e antagonistas. Si bien cada juego posee su encanto (tanto gráfica como sonoramente hablando, al igual que en el aspecto de la trama), no son capaces (a mi gusto) de entregar y dejar alguna clase de sentimiento u emoción fuerte, o más bien, no logra muy bien que digamos, el hacernos sentir como si fuésemos nosotros mismos los protagonistas de cada juego, que tenemos que avanzar y sobrevivir a través de múltiples dificultades y obstáculos. Más bien, nos invita a desarrollar la historia de cada quien, y nos saca uno que otro susto en alguna ocasión (eso es indiscutible) además de alguno que otro rato de angustia, de rabia, de emoción, etc. Pero Silent Hill en cambio, además de lograr muy bien todo lo anteriormente expresado, nos obliga a romper con ciertos esquemas “socialmente aceptados y correctos”, nos obliga a salir de ciertos estándares, nos invita en ocasiones a enfrentar nuestros propios miedos internos, nos invita a captar y sentir el carisma, personalidad, emociones, ideas, etc. de cada uno de los personajes, cosas que son transmitidas de forma increíble, genial y precisa. O sea, lo que quiero decir con esto es que es más posible sentirse identificado u verse reflejado a uno mismo (completamente o en parte) con algún juego u personaje de Silent Hill que con un juego de Resident Evil. Es esto otro de los tantos elementos presentes que lo convierten en una obra maestra en sí, capaz de transmitirnos entre otras cosas (valga la redundancia) valores, lecciones, ideas sobre la naturaleza (a veces imperceptible, inesperada u oculta) de las demás personas. Es una franquicia en general más enfocada hacia la parte emocional, psiquiátrica, psicológica, bizarra, extraña, etc. de la consciencia humana.

Como ya dije en un principio, la saga de Resident Evil posee una gran historia detrás a ser desarrollada, pero, siendo sincero, a mi parecer siento que cae mucho (y me atrevería a decir casi siempre) en lo mismo en el fondo: sobrevivir a la horda de monstruos que nos atacan, desentrañar las conspiraciones, complots y traiciones relacionadas con la Corporación Umbrella y sus secuaces o gente que los secunda o está a favor de/relacionado con ella, para terminar finalmente derrotando a alguna abominación o degeneración superior nacida u originada por la mutación de alguna(s) de las variantes de virus presentes: T-Virus, G-Virus, La Plaga, etc. Entonces, he ahí que como digo,  el argumento principal se vuelve trillado, repetitivo y poco novedoso. Capcom a lo largo de la saga ha sabido maquillar muy bien este hilo argumental (a mi juicio), presentándonos juegos con gráficas cada vez más novedosas, jugabilidad notable en la mayoría de ellos, excelentes bandas sonoras que logran calzar muy bien con las escenas y etapas que se desarrollan en cada una de las partes de los juegos. Es en ese punto que reconozco que el esfuerzo hecho por Konami nunca logró superar del todo a Capcom (generalmente hablando), y es cosa de comparar los ángulos de cámara, la forma de controlar a los personajes (sobre todo en Silent Hill 1), etc. por ejemplo, para darse cuenta de ello. Lamentablemente entonces, la franquicia Silent Hill en sí, nunca (considero yo) superó del todo a los juegos pertenecientes a la franquicia Resident Evil en ese ámbito. Hubo entregas por parte de Konami en que la jugabilidad fue muy buena, aceptable… pero Capcom lo hizo mejor casi todo el tiempo. No siempre, pero en general fue bastante más agradable el control sobre los personajes y las acciones que éstos debían ejecutar, así como los ángulos visuales de cada quien… Hubieron casos desagradables para algunas entregas (o bastante tediosos en realidad), como lo fue en su tiempo Resident Evil Gun Survivor 2: Code Veronica por ejemplo, en el cual, si no contabas con un control-pistola (GunCon 2), no lograbas disfrutar plenamente el título, como corresponde. O lo mismo en el caso de los “Outbreak” que si no contabas con quién más jugar, los juegos no eran la gran maravilla. Pero en general, la jugabilidad es buena. Punto a favor para Capcom.

Aún así, como la jugabilidad no lo es todo (o al menos, NO según mi juicio), hay que reconocer el hecho de que Konami (y más bien dicho TEAM SILENT) marcó un precedente importante en la industria de los vídeo-juegos pertenecientes al género del horror psicológico en su época, cuando lanzó Silent Hill. Este juego en sí fue una gran influencia para entregas posteriores de otros desarrolladores, e incluso para algunas producciones fílmicas que se lanzaron posteriormente a este título. Y a lo largo de la mayoría de las posteriores entregas, fue innovando y cautivando a más y más público paulatinamente, a medida que fueron sacando más títulos relacionados con la saga. Y a diferencia de Capcom, el hilo argumental no se centró netamente en el pueblo conocido como “Silent Hill” solamente, sino más bien, se nos presentaron distintas historias a desarrollar a la vez, de diferentes personas, con distintas personalidades, distinto pasado, distintas formas de vida, sentimientos, ideas, emociones, formas de ser, etc., que de alguna forma u otra tenían relación o vínculo con el lugar en cuestión y sus alrededores, con diferentes finales, cada uno en sí más inesperado y extraño que el otro. Y es ahí, en ese aspecto, que considero (como ya mencioné en parte anteriormente) que Silent Hill es y seguirá siendo entonces, superior a Resident Evil, argumental o narrativamente hablando. ¿Por qué? Por el hecho de que no trilla, no repite el mismo hilo argumental siempre, con distintos matices o elementos como lo hace Resident Evil (Recalco: Silent Hill no se trata de luchar contra alguna entidad maligna y salvar a la humanidad del caos…); en el caso de Silent Hill, las historias varían bastante entre una y otra entrega. Y a partir de este punto (OJO, aclaro) hablaré de cada entrega en términos netamente generales, sin profundizar más allá de lo necesario al respecto de cada uno, para demostrar lo que digo:

Silent Hill 1: tomas el rol de un padre (Harry Mason) que junto a tu mujer, encuentran a un bebé abandonado en la calle, y deciden adoptarla como vuestra hija. Posteriormente tu esposa muere, y en un viaje en la carretera  junto a tu hija, sufres un accidente, pierdes el conocimiento, y cuando recobras la consciencia, te das cuenta que ella no está en el vehículo, está extraviada y curiosamente, no se encuentra en la carretera, decides caminar, y terminas llegando a un pueblo cubierto por una densa neblina, en el cual logras ver una silueta similar a la de su hija perdida, vas tras ella, y empiezas a descubrir poco a poco que algo muy extraño sucede en el lugar… El resto, es historia…

Silent Hill 2: tomas el rol de un hombre que afirma haber recibido una carta de su esposa, ya fallecida hace bastante tiempo atrás por una enfermedad incurable, quien le comunica que lo está esperando en aquél “lugar especial” en el cual compartieron recuerdos juntos (ubicado en Silent Hill), cuando las cosas eran distintas, y ambos vivían felices, juntos… Luego, vas encontrando otros personajes a lo largo del juego, vas conociendo sus rasgos emocionales, sus historias personales, su pasado, su vinculación con el sitio, resolviendo acertijos, eliminando amenazas en contra de tu vida, etc. para finalmente darte cuenta que tal vez en realidad, las cosas en el pasado no sucedieron como tú pensabas… (Lo siento, ¡no daré más spoilers!)
Ciertos elementos que aquí se mencionan, son retomados después en la 4° entrega (se menciona por ahí a cierto “asesino en serie”… y conocemos parte de la leyenda e historia de “Little Baroness”, cosas que entraré a hablar en detalle más adelante…).

Silent Hill 3: Ahora juegas la historia de aquella hija del protagonista de la primera saga, (han pasado ya 17 años aprox. desde los acontecimientos del primer juego…) y continúas el hilo argumental que comienza a desarrollarse en la primera entrega, en la cual descubres que hay una especie de culto extraño que está detrás de todo lo que sucede en el pueblo: La Orden, y ese culto tiene una fuerte vinculación contigo. Vas eliminando amenazas, resolviendo acertijos también, develando parte de la trama, y en cierto punto del juego se pone en duda si lo que realmente estás haciendo al fin y al cabo, es matar “monstruos” o bien simplemente “tú mism@ ves al resto de las personas como bestias extrañas y bizarras”… O sea, juega con el aspecto psicológico (una vez más)…

Silent Hill 4: The Room: Asumes el papel de un tipo (Henry Townshend) que despierta en la habitación de un departamento bastante raro e inusual (debido a que la puerta de salida de éste está encadenada), descubres un extraño agujero (con extrañas formas y símbolos), decides entrar en él (al fin y al cabo, no puedes siquiera abrir/romper las ventanas para pedir ayuda…), para terminar llegando a lugares que se hallan alrededor o dentro de Silent Hill, enfrentando criaturas extrañas, bizarras, dignas de alguna pesadilla horrible. Así también, vas viajando entre distintas dimensiones (incluyendo también el mundo de los sueños de otras personas), y desentrañando el misterio de por qué estás viviendo en tales condiciones, en aquél departamento… El por qué estás “encerrado” en aquella habitación…

Silent Hill Origins: Esta vez eres Travis Grady, un camionero que sufre pesadillas constantemente, las cuales tienen cierto sentido o familiaridad hacia ti. Vas atravesando el susodicho pueblo (por problemas de atraso), tomando un atajo hacia Brahms (poblado vecino de Silent Hill), cuando de pronto una pequeña silueta se aparece ante ti en la carretera. Decides frenar forzosamente para evitar a toda costa algún accidente, desciendes y te bajas a verificar si esa persona está bien. Visualizas una extraña aparición de una pequeña niña en uno de los espejos retrovisores de tu camión, te das cuenta que luego aquella pequeña niña que viste en el espejo aparece ante ti y comienza a correr, decides seguirla, para terminar encontrándote ante una casa que está envuelta en llamas. Escuchas un grito, entonces sacando fuerzas de flaqueza, decides arriesgarte y entrar allí, en búsqueda de posibles personas atrapadas. Encuentras a una pequeña criatura completamente carbonizada, la rescatas, pero cuando logras salir al exterior, te desmayas. Al recobrar el conocimiento, despiertas en Silent Hill… luego, se van desarrollando en parte los acontecimientos que sucedieron antes del primer juego, se trata de explicar en parte el por qué de la situación de la ciudad, los acontecimientos sucedidos en el pasado de Travis, vas descubriendo el por qué él tiene tales pesadillas, etc.

Silent HillHomecoming: Eres un soldado que vuelve a casa (ubicada en Shepherd’s Glen), en un camión conducido por nada más ni nada menos que el mismísimo Travis Grady, el protagonista de “Silent Hill Origins“) para visitar a  tu madre, tu padre y hermano menor… te encuentras con que tanto tu padre como tu hermano están desaparecidos, y tu madre, en un estado casi catatónico, te dice murmurando que tu padre ha ido tras Josh (tu hermano menor). Decides investigar al respecto, hasta terminar dándote cuenta que  “La Orden”, culto del cual ya se hablaba y se sabía plenamente sobre su existencia en la primera entrega, está al parecer detrás de todo lo sucedido. Y entre todas las cosas que se van gestando, en ocasiones el juego te invita a tomar decisiones de índole “macabro”, así como también, te va revelando la verdadera naturaleza tras Alex Shepherd… Y el por qué el pueblo (Shepherd’s Glen) se encuentra en el estado que está actualmente. Finalmente, por variadas circunstancias, terminas viajando hacia Silent Hill…

Silent Hill Shattered Memories: En este punto, la saga toma un giro bastante inesperado, se nos presenta un juego que innovó bastante respecto a sus antecesores, en el cual ya no debes luchar contra monstruos u abominaciones bizarras y extrañas, sino que esta vez, pasas a tomar el rol de una paciente (en un comienzo, sólo sabes que estás ante un doctor, casualmente llamado “Kaufmann” como aquél de Silent Hill 1), quien es sometida a una sesión larga, dolorosa, triste, melancólica, horrorosa, entre muchas otras cosas más, de psicoanálisis, tests y retrospectiva sobre tus recuerdos, tu pasado, y la imagen que tienes de “Harry Mason” (el mismo protagonista de la primera entrega), esta vez vista desde un punto netamente psicológico. O sea, esta vez el juego varía radicalmente y se va desarrollando en base a tus ideas y decisiones, sentimientos y juicios personales, o sea, crea un perfil psicológico de tu persona, que cambia los elementos que se van presentando a medida que lo vas jugando, y claro, afectan el desenlace final de la sesión. Así, como ya dije, no vas avanzando y matando monstruos como lo hacías anteriormente en las otras entregas, sino que ahora debes ir buscando formas de huir de ellos, superando obstáculos, resolviendo puzzles, buscando “mementos”, etc. para enterarte finalmente de la realidad (que obviamente no revelaré aquí, porque como ya expliqué: NO me gusta dar spoilers…).

De ahí, ya se pueden hallar otros títulos como:

Silent Hill: Orphan (1, 2, 3), juegos en los cuales vas desarrollando las historias paralelas de 3 niños (o mejor dicho personas, ya que los sucesos del juego se dan 30 años después de lo que ellos vivieron juntos en su infancia…) pertenecientes al Orfanato Sheppard’s (ubicado en Silent Hill) y el pasado en común que comparten cada uno con el otro: fueron los únicos sobrevivientes de la tragedia ocurrida en aquél entonces…  Obviamente, también son juegos con temática de horror psicológico.

Y finalmente, tendría para mencionarles:

Silent Hill The Arcade: otra historia aparte que involucra la leyenda de un barco (Little Baroness) que se hundió en las profundidades del lago Toluca varios años atrás, y una pareja de jóvenes y sus amigos interesados en este suceso, entre los cuales uno de ellos (Eric) vivió en su infancia en Silent Hill.

Silent Hill Downpour: juego en el cual eres un convicto condenado que, para infortunio, mientras eres trasladado de una prisión a otra, (por causas que se explican mientras se desarrolla el comienzo del juego) el vehículo que te transporta pasa por las afueras del pueblo, sufre un inesperado imprevisto, y terminas (involuntariamente) involucrado con Silent Hill. Una vez más, el resto es historia…

Silent Hill: The Escape: juego estilo FPS (Disparos en primera persona) para móviles en el cual vas disparando criaturas y avanzando, no aporta nada historia en sí… es meramente un spin-off para pasar el tiempo matando criaturas del universo de Silent Hill…

Y Silent Hill Book of Memories que a juicio personal, tampoco otorga un aporte significativo a la saga. Es en este punto que la calidad argumental decae bastante, lamentablemente… Y para qué decir el sistema de juego… En fin… no forma parte del “canon”… para nada.

No incluí “Silent Hill: Play Novel ni “Silent Hill: Mobile” a propósito, porque al fin y al cabo, su aporte a la trama de la saga no es tan influyente… Y me falta conocer por completo este par de juegos (de GBA y móviles, el segundo lanzado de forma exclusiva en Japón, y el primero, traducido en parte del Japonés al Inglés).

En conclusión, respecto al aspecto de la historia de cada juego, cosa que yo al menos, independiente de lo que personas importantes e influyentes en la industria de los vídeo-juegos hayan podido decir en su momento, pongo lo que John D. Carmack dijo (a modo de ejemplo): “Story in a game is like a story in a porn movie. It’s expected to be there, but it’s not that important” lo que se traduce en: La historia en un juego es como una historia en una película porno. Se espera que esté ahí, pero no es tan importante…” LO SIENTO, PERO LO ANTERIOR ES ALGO QUE YO NO COMPARTO. Para mí, todo buen juego, toda franquicia, toda saga que quiera pasar a ser recordada en la posteridad, que desee marcar un precedente, un “antes y después de”, debe ir acompañada (en la medida de lo posible) de una buena historia, de un buen hilo argumental del cual se puedan desprender ideas, que genere influencia positiva y constructiva para otros proyectos a futuro, se puedan compartir opiniones, se puedan crear historias ficticias al respecto… No niego que hay juegos que no poseen trama alguna, y sin embargo han pasado a hacer historia y han marcado hitos importantes en la industria de los vídeo-juegos (ejemplos hay varios: Pong, Pac-man, Tetris, etc.), pero hay que considerar el hecho de que las circunstancias y tiempos en que éstos fueron desarrollados, no existían tecnologías avanzadas, la industria de los vídeo-juegos recién estaba “en pañales” de hecho, y no era vista aún como algo “económicamente viable”… Y es por esa y otras razones más que se entiende que aquellos títulos, simplones e infinitos (comparados con los de hoy en día) marcaron la pauta para que los intereses de desarrollo en esta área se fueran potenciando, mejorando, ampliando de manera paulatina… Pero, en el caso de ambas franquicias de las cuales hablo en esta entrada de mi blog, la industria de vídeo-juegos ya estaba establecida y poseía grandes avances en materia de tecnologías gráficas y sonoras…

Por tanto, volviendo a lo que estaba concluyendo, Resident Evil, si bien posee (como mencioné anteriormente) un buen hilo argumental en sí, dio pie para que se siguiesen sacando títulos relacionados con la misma temática (zombies y demases) a mi opinión, no se compara con los intrincados y variados hilos argumentales presentes en Silent Hill. Ambas sagas poseen un elemento en común, en el caso de Resident Evil: Umbrella Corp. y en el caso de Silent Hill, el pueblo (del mismo nombre) donde ocurren los sucesos, y sus alrededores. Pero repito, la gran falencia de Capcom está en que sólo se enfocó, enfoca y enfocará siempre (quizás) en lo mismo: las vivencias, dificultades que tienen que pasar cada uno de los protagonistas de cada juego, para intentar acabar finalmente con la malvada y corrupta Corporación Umbrella y derivados/relacionados, para salvar finalmente a la humanidad de la amenaza inminente de una plaga zombie, a escalas mayores, o viceversa, lo que tendrán que hacer sus secuaces para implementar con éxito los ideales propuestos… … Los personajes varían, los sistemas de juego también, en algunos casos se repiten, pero en el fondo, es siempre lo mismo; mientras que en caso de Silent Hill, debes adentrarte en la mente de cada personaje, te encuentras con distintas tramas e hilos argumentales, debes ir desarrollando su pasado, presente o ir conociendo la personalidad de cada quien, ir desentrañando cada misterio, cada giro inesperado de la historia presente en cada entrega, no se trata de “querer salvar a todo el mundo de”, tampoco de sólo avanzar e ir eliminando monstruos por una u otra razón (cuando aplica), sino también, de aceptar (en algunas ocasiones) que eres una persona con trastornos mentales, o con un pasado oculto, que se niega a aceptar su realidad actual, o que tu pesadilla o sufrimiento personal no tiene ni tendrá fin, que tal vez todo lo que viviste (dependiendo del juego) no era más que el producto de una fantasía, de un sueño, de desvarío mental, que estás muerto y no te atreves a aceptarlo por completo, que quedaste “atrapado” para el resto de tus días en aquella dimensión extraña, bizarra, etc., o sea, no es la típica historia de horror en la cual terminas consiguiendo un “final feliz” y listo… El final que puedas conseguir en cada juego, depende (y bastante en algunos casos) de las acciones que decidas hacer o dejes de hacer. Resident Evil en su primera entrega “trató” en cierta manera de aplicar lo mismo (y esto se puede ver por ejemplo cuando en los finales de la primera entrega, te escapas solo/a en el helicóptero, o te vas con Rebecca, o te vas con Barry, o te escapas con ambos, o te escapas con Chris, o te escapas con todos a bordo de él… cosa que no tiene mucho sentido cuando consideras que después, en entregas posteriores, te encuentras con que todos al fin y al cabo, están con vida… la excusa a esto es que claro, “milagrosamente” aunque alguna(s) persona(s) NO pudo/pudieron escapar contigo en el helicóptero, encontró/encontraron “otra forma” entonces de escapar a la explosión, pero no volando en un avión u otro helicóptero… “Sumamente lógico”, pero justificable y posible sólo en “el mundo de los vídeo-juegos…).  Insisto, a mi parecer, no lo logró con éxito…

Otra innovación bastante curiosa, entretenida y graciosa (por parte de Silent Hill) son los emblemáticos, entretenidos y característicos finales UFO (y en el caso de Silent Hill 2 adicionalmente, el final “DOG“, así como también el final “Joke” de Book of Memories), los cuales, por muy improbables que puedan considerarse (realísticamente hablando) (sobre todo para quienes no creen en la existencia de vida extraterrestre, entre quienes NO me incluyo…), le dan un sentido bastante lógico e inesperado a la historia a desarrollar en cada juego. Y lo mejor de todo, es que todos tienen relación entre sí (salvo el caso del final UFO en Homecoming y The Arcade, así como el “Joke” en Book of Memories, los cuales no continúan desarrollando la mini-historia que se puede apreciar en cada uno de los demases finales UFO presentes en los otros juegos… excluyendo a la cuarta entrega, que no posee un final de esta naturaleza). Y, además de todo lo anteriormente mencionado, al llegar a algunos de los finales de Silent Hill 1, se nos presenta una serie de vídeos “bloopers” (errores embarazosos), protagonizados por cada uno de los personajes presentes en el juego. Sin lugar a dudas, un gran acierto, original y curioso, por parte de Konami y TEAM SILENT. Resident Evil, en este aspecto, lo único que decidió incluir (a modo de chiste/parodia) fueron los modos extra en que, o bien protagonizas a un trozo de tofu y vas avanzando y eliminando zombies a tu paso (Resident Evil 2) o si no, tienes que luchar contra ellos (Resident Evil: The Darkside Chronicles, al terminarlo, se desbloquea un modo de juego especial, en el cual juegas con Claire Redfield y tienes que ir derribando trozos de tofu que tratan de atacarte… Un guiño al modo especial disponible anteriormente en Resident Evil 2…). Si se me pasó alguno más por alto… lo dudo, pero más allá de eso, es más entretenido ver una mini-historia explicativa de los extraños sucesos que ocurren en Silent Hill, viéndolo desde la perspectiva “ufológica” (UFO) que jugar como/en contra trozo(s) de tofu.

  En el apartado de banda sonora, mis preferencias van claramente orientadas hacia Silent Hill, y si bien NO DESMEREZCO el trabajo logrado por cada uno de los compositores que trabajaron en los distintos juegos de Resident Evil (quienes han sido VARIOS…), a mi gusto, no superan los trabajos (principalmente creados y logrados) por una sola persona en casi todas las entregas de la franquicia de Konami: Akira Yamaoka. Trabajos que han dado inspiración suficiente y vasta a otras personas, para hacer otras creaciones musicales bastante interesantes y buenas, a modo de tributo a la saga, o mejor dicho, a los trabajos que él hizo para ella… Reitero, la música en los juegos de Resident Evil es buena, muy buena, pero lo que hizo Akira Yamaoka, son sin lugar a dudas, verdaderas obras maestras, completamente acordes y adecuadas para todos y cada uno de los juegos en los cuales fueron usadas. Y así mismo, no hay que dejar de lado las canciones interpretadas por Mary Elizabeth McGlynn, quien posee una grandiosa voz, Joe Romersa, otro gran cantante también, quienes incluso, en conjunto con otras bandas (White Noiz por ejemplo) y en compañía de Akira Yamaoka, han hecho giras y conciertos a nivel mundial presentando sus múltiples creaciones musicales en varias ocasiones, hasta los días de hoy.

Finalmente, ya para terminar esta reseña, dentro de los aspectos positivos y destacables que Resident Evil posee, uno de los más destacables es el hecho de que esta saga aún sigue en curso (aún “no muere”), y se siguen desarrollando títulos, pese a la cantidad de tiempo que ya lleva presente en el mundo del mercado de vídeo-juegos, a diferencia de la franquicia Silent Hill, la cual lamentablemente a estas alturas, va agonizando paulatinamente, gracias a las decisiones NETAMENTE MONETARIAS hechas por parte de Konami. A diferencia de Capcom (que inclusive hoy en día está evaluando seriamente la posibilidad de hacer más remakes de juegos que en su época fueron bastante famosos e influyentes, con las tecnologías gráficas y sonoras disponibles hoy en día), Konami está orientando su negocio hacia los “jugadores casuales” (un público bastante potente e importante, más inclusive que los amantes y dueños de las consolas, PC’s, etc),  y por ende, ya no está esforzándose por hacer juegos “con contenido” como antes, sino, juegos que requieren que uno invierta pequeñas sumas de dinero para seguir jugando (entiéndase: máquinas pachinko, juegos para smartphones y tablets, etc.). Esto a la larga podrá generarle muchísimas más ganancias que el invertir recursos y tiempo en producir un juego de la gama de Silent Hill (como las primeras entregas por ejemplo) con gráficas y sonido de última generación (y esto lo demostraron de manera indiscutible, cuando decidieron cancelar el interesante, atractivo, único en su tipo y especial proyecto “Silent Hills”, el cual ya desde su “P.T.”, nos dio a muchos una grata e increíble sorpresa… Un proyecto ideado y producido por Hideo Kojima, Guillermo del Toro, en colaboración con el actor Norman Reedus, que prometía y fascinaba desde ya, a primeras luces…). A mi parecer, no es más que una forma de decir (por parte de Konami): “Nos interesa el dinero, no lo que les guste a los fans…”, postura totalmente distinta a la de Capcom, que por lo que da a ver, sí escucha a su público… Lamentablemente, esto dañó (y mucho) y seguirá dañando a la saga Silent Hill… Y digo “seguirá”, porque ya no tendremos la oportunidad de poder gozar de una buena entrega a futuro (por lo visto), sino que tendremos que ver (por muchos años más), cómo Konami seguirá colgándose del legado y fama que dejó en su momento Silent Hill y sus personajes icónicos, especiales (como “Pyramid Head”), y probablemente seguirá sacando máquinas pachinko/pachislot inspiradas en la temática de sus anteriores juegos… Ya anunciaron hace poco tiempo atrás una pachinko/pachislot basada en Silent Hill 2…. No es de extrañar que saquen otras más sucesivamente…) ¿Quieren verla en acción? Apliquen:

 

Por otra parte, si bien Capcom posee mayor cantidad de títulos relacionados con Resident Evil (en comparación con Konami y su franquicia Silent Hill), citaré una pequeña frase muy apropiada para este caso: “Cantidad no equivale a Calidad”. Si tal vez Capcom hubiese decidido (considérenlo así, en un “mundo paralelo”) tomar el esfuerzo invertido (en su momento) por TEAM SILENT y hubiese desarrollado y publicado Silent Hill, tal vez hoy en día la historia sería completamente diferente… Y quien sabe, tal vez incluso tendríamos ya en nuestras manos la posibilidad de jugar algo muy superior (incluso) a lo que iba a ser “Silent Hills“…

En fin: ambas sagas son buenísimas, ambas poseen su encanto, ambas poseen ventajas sobre la otra, pero en mi opinión personal, para mí Silent Hill marcó un antes y un después en mi vida, y son a estos juegos a los que les debo muchas cosas y aspectos positivos en mi vida, experiencias inigualables que adquirí, viví, etc., recuerdos y memorias trascendentales que seguirán presentes en mí por el resto de mi vida, gente que he ido conociendo y tal vez conoceré que comparte/a mi gusto por esta gran saga… Y otras tantas cosas que aún me quedan por vivir, experimentar, adquirir, etc., a manos de ella, o por parte de los elementos presentes en esta franquicia, ya sean las historias, la música, etc. En lo personal, Silent Hill fue, es y será en sí, una gran obra maestra, siempre… Y Resident Evil, una gran saga, pero sólo eso. Nada más.

No diré que uno le gana al otro al fin y al cabo (generalmente hablando), mucho menos que uno es superior en todo al otro… Reitero, son mis preferencias, gustos, forma de disfrutar los juegos pertenecientes a cada compañía, y cualquiera es libre de pensar de forma totalmente contraria a mí (es perfectamente aceptable). Y así como respeto esa realidad, espero que quienes se animen a comentar al respecto, lo hagan (como ya dije ya) de igual forma: con respeto, argumentos válidos, etc. Que realmente valga la pena comentar sobre el tema, y en lo posible, espero no encontrar comentarios como “Silent Hill fue devorado por Resident Evil”… o sea, sin pies ni cabeza… palabras huecas e idiotas para representar argumentos pobres e ideas mediocres…

Espero no causar controversias, y la invitación a compartir sus pensamientos, quejas, etc. sobre ambas franquicias, está hecha.

¡Nos vemos en otra próxima entrega!

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La Joven (Extraída del ANTIGUO Blog) (Versión Remasterizada)

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Tal y como dice el título, esta historia la publiqué en primera instancia, hace varios años atrás, en mi primer blog (alojado en “Blogspot”, servicio ofrecido por Google en ese entonces…). A modo de preservar lo que alguna vez escribí, la publico acá, para el deleite de Uds., en una versión remasterizada, para darle continuidad y argumento a la vida de James Neo Mason, mi alter-ego literario.
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Iba caminando por la calle tranquilamente. Los autos y las micros pasaban, sin mostrar nada que fuese inusual. Todo se veía de cierta forma muy normal, cotidiano. Nada apuntaba a que se fuese a interrumpir la tranquilidad de aquella mañana.
James, quien se encontraba actualmente disfrutando de sus merecidas vacaciones luego de todo lo acontecido en sus últimos casos, paseaba tranquilamente por las calles de Silent Plain, fumando su pipa de tabaco con vainilla como acostumbraba hacer, mirando a sus alrededores por si fuese a ocurrir algo que pudiese captar su atención e interrumpiera su paseo matinal. De pronto, frente a la cuadra por la que se encontraba caminando, ocurrió algo casi imperceptible, fue una cosa de segundos prácticamente, por lo que no alcanzó a percatarse del todo sino hasta cuando dirigió sus ojos hacia el lugar. Alcanzo a ver a una mujer corriendo, mientras en el suelo yacía al parecer, el cuerpo de un hombre. Algo grave ha sucedido al parecer. Iré a ver que pasó —pensó—. Cruzó la calle y se dirigió a ver de qué se trataba. Al llegar al lugar de los hechos, notó casi inmediatamente que el hombre ya no mostraba signos de vida. Lo revisó y supo que ya no tenía pulso, sus ojos estaban semi-abiertos, mirando hacia arriba, y su rostro poseía una expresión de dolor. Su cuello evidenciaba marcas de extrangulamiento por alguna cinta o algo similar.

—¿Alguien aquí puede decirme que sucedió? —preguntó a los que se acercaban y miraban con asombro o curiosidad aquel cuerpo inerte que yacía en la cuadra de la calle Midwich—. ¿Alguna persona conoce a la mujer que corría hace unos minutos por aqu?
—Yo sólo paseaba señor por acá, cuando llegué y lo vi allí —dijo entre nervios y asombro un tipo
—Yo vi que la señorita que salió corriendo estaba detrás de él, luego de eso corrió enérgicamente hacia la calle Bradbury, y se perdió—respondió una señora, que aparentaba ser de avanzada edad, señalando con su mano hacia el susodicho lugar—, pero ¿quién es Ud., para preguntar esas cosas? —le preguntó, algo prepotente
—Perdónenme por mi descortesía, soy el detective James, aquí esta mi placa —dijo él, mientras sacaba del bolsillo de la chaqueta su insignia—. He sido asignado a esta localidad para investigar casos sin resolver o sucesos extraños, entre otros —continuó, mientras sacaba un cuadernillo de notas para escribir ideas, datos, entre otras cosas—. Necesito saber todo tipo de detalles sobre lo que ocurrió aquí en este lugar, y por favor, que alguien de Uds. llame a una ambulancia o avise a la policía local —dijo, mientras tomaba fotografías y comenzaba a tomar apuntes sobre lo acontecido.

A lo que arribó la ambulancia para llevarse el cadáver a la morgue, para su posterior 05autopsia e informe forense, James ya había tomado el testimonio de cada persona presente, y las notas necesarias para hacerse una idea aproximada de lo que había acontecido en aquella tranquila mañana, en la calle Midwich. Según los testigos, podría tratarse de una especie de atraco o de un tipo de venganza, ya que la victima no traía ningún tipo de documento de identificación consigo en su billetera, pero conservaba sus pertenencias de valor, como su reloj, dinero, celular y demases. Extraño —pensó—. Si hubiese sido un asalto común y silvestre, al menos podría haberle arrebatado sus pertenencias, pero si sólo le sustrajo la billetera para quitarle sus documentos, entonces no se trata de un asalto ordinario cualquiera, debe haber algo mas aquí que se me está escapando y aun no me he dado cuenta de qué pueda ser. Y lo mas terrible es que nadie posee alguna pista de quién podría ser la mujer que le sustrajo los documentos a este caballero —concluyó, por el momento.

James se dirigió así a su casa, pensando en las diversas alternativas que se le venían a la mente que pudiesen explicar de qué trataba todo este asunto. Mientras iba llegando a su residencia, la cual se ubicaba en la calle Elroy, vio una silueta a la distancia, la cual llamó su atención. Dentro de sí, algo le decía que tal vez esa persona tenía algo que ver en todo esto. Caminó hacia donde se encontraba ubicada, con la idea en mente de intercambiar algunas palabras, y al irse acercando a ésta, notó que se trataba de una mujer joven, de aspecto sencillo y descuidado, quien se encontraba parada en medio de la cuadra, frente a la casa donde él residía, y se encontraba mirando hacia la distancia. Tenía un aire de ser una mujer apacible, y en cierto modo, encajaba con las características de la presunta asesina fugitiva de aquella mañana.

—Señorita, me gustaría hablar con Ud. si me lo permite. Soy el detective James, y ando investigando un extraño caso de asesinato ocurrido esta mañana en la calle Midwich… ¿Sabe algo al respecto? —le pregunto mientras enseñaba su placa.
—N-no señor, nada, no se nada, perdón por no serle de utilidad, discúlpeme… —le dijo, algo inquieta— …estaba algo distraída… ¡adiós! —exclamó, con una voz sutil y nerviosa. Luego se fue caminando en una manera un tanto extraña, que daba la impresión de que en su mente algo pasaba. Poseía un mal temple, como si estuviese triste o deprimida por algo, ya que caminaba con la cabeza baja y mirando hacia el suelo todo el tiempo. James decidió seguirla con su vista, mientras se alejaba a lo largo de la cuadra, hasta que se desapareció. Al rato después, entró a su casa. Estaba algo exhausto, pero un tanto animado a la vez, ya que lo que se suponía serían vacaciones tranquilas y aburridas, se habían transformado inesperadamente en un caso que demandaba ser resuelto. Se sirvió un vaso de whiskey añejo, y se sentó en su sillón a reflexionar y analizar la situación, mientras repasaba una y otra vez las notas y testimonios que había tomado durante la mañana. Su equipo comenzó a sonar —lo había dejado cargando—, y mientras se dirigía a responder lo, tocaron el timbre de su residencia. Contestó su celular, para luego darse cuenta con rabia, que se trataba de una grabación sobre una promoción de tarifa rebajada para su número, así que depositó el celular en un mueble, y corrió hacia la puerta para ver de quién se trataba, con la esperanza de que aún estuviese allí, fuera quien fuere. Instantes después, y para su gran sorpresa, se encontró cara a cara con aquella mujer que había visto parada enfrente de su casa horas antes, así que la invitó a pasar, con la idea en mente de que tal vez ella podría decirle algo acerca del extraño suceso que había pasado en la mañana.

—Tome asiento por favor. ¿Su nombre es? —le preguntó, mientras preparaba la grabadora para grabar su confesión, y la ponía en la pequeña mesa que tenía frente a los sillones y sitiales para recibir visitas.
—Me llamo Nadia, señor —dijo en un tono delicado, sentándose en un sitial y cruzando sus piernas—. Soy profesora de Psicología, en el instituto Midwich
—Señorita Nadia, ¿Ha venido hasta acá para confesar algo acerca de lo acontecido esta mañana en Midwich? —preguntó James, mientras tomaba asiento en un sillón que se encontraba frente a ella.
—Sí señor… yo sé que fue lo que pasó… yo lo vi todo casi —afirmó, mientras movía su pie izquierdo, haciendo círculos en el aire
—Muy bien, expláyese entonces al respecto —le dijo James.
—Todo empezó esta mañana a eso de las 10. Yo me dirigía hacia la escuela Midwich, a dar mis respectivas clases de Psicología, cuando divisé a este señor y la que debe haber sido su mujer, pareja, amante o qué se yo, a su lado. Lo único que sé es que iban caminando muy juntos. Ella le iba diciendo cosas al oído, mientras él intentaba ignorarla, o al menos eso parecía, entonces, de un momento a otro, la tipa le metió su mano al bolsillo trasero de su pantalón, y le arrebató su billetera, luego vino otra persona, que venía caminando frente a ellos, se devolvió y lo ahorcó con algo que no supe qué era, y posteriormente salieron huyendo. ¡Eso es todo lo que pude ver, créame! —exclamó, un poco nerviosa
—Está bien, su confesión ha sido de mucha ayuda, y le agradezco que haya podido decirme todas estas cosas, las cuales van a ayudarme a resolver tan macabro caso de asesinato —le dijo el detective
—¿Puedo retirarme ahora, señor James? —preguntó Nadia, mordiendo su labio inferior, en señal de ansiedad— tengo algunos asuntos pendientes por terminar, y no tengo mucho tiempo disponible que digamos… —se incorporó del sitial en el que se encontraba sentada
—Adelante, no le quitaré mayor tiempo —respondió él, mientras le dirigía hacia la puerta de su casa—. Espero charlar con su persona nuevamente. Si llegase a saber algo más acerca de esto, no dude en llamarme —señaló James, mientras giraba para coger de un cajón una tarjeta de contacto para entregarle a la Srta. Nadia. En ese instante en que se dio la vuelta, sintió una fuerte presión en su cuello, como si alguien tratase de ahorcarle. Haciendo un enorme esfuerzo, trató de agarrar primero lo que le estaba presionando la garganta (una especie de correa delgada al parecer), pero la presión era tal, que no podía introducir sus dedos debajo de ésta, para evitar que se siguiera sofocando. La sangre en su cabeza comenzó a acumularse, los ojos le palpitaban, sentía un gran dolor en la laringe, y comenzaba a perder el conocimiento. A modo de instinto desesperado por salvarse, empezó a retroceder con fuerza hacia la pared más cercana, para quitarse de encima a quien le estuviese ahorcando, tratando de aplastarle contra ésta. Aquella persona, al darse cuenta de las intenciones de James, interpuso sus pies entre ella y la pared, impulsándose con éstos hacia él, para amortiguar la fuerza que el detective ejercía cada vez que intentaba arremeter en su contra. A modo de recurso de última instancia, James agarró las piernas de la persona, las puso a los costados de su torso, por debajo de los brazos, y se dejó caer con todo el peso de su cuerpo hacia el suelo, en posición boca arriba, lo que provocó que quien le estaba tratando de matar, se diese un buen golpe en la nuca y soltara la correa con que estaba estrangulándole. Hizo el mayor de los esfuerzos para no caer inconsciente y perder su vida, respirando profundamente en un principio con mucha dificultad y tosiendo violentamente. Cuando se recuperó, volteó para saber bien de quién se trataba, y vio con asombro y horror que no era nada mas ni nada menos que Nadia, la extraña y sencilla mujer con la que se encontraba charlando hasta hace unos breves instantes atrás, salvo que esta vez, tenía una expresión diferente en su rostro, que daba claras señas de que no era la misma persona que había interrogado minutos atrás.
Luego de abalanzarse sobre ella para esposarle sus manos, le dió la vuelta y le propinó una bofetada para que tal vez con eso pudiese recuperar la consciencia pero no hubo caso. Fue a la cocina, cogió un vaso, lo llenó de agua, y se lo arrojó al rostro, para ver si la joven reaccionaba y recuperaba la consciencia. Al caerle el agua en su cara, abrió los ojos por unos momentos, y cayó en una especie de trance, quedando quieta y sumisa en un profundo silencio. James, consternado por toda esta situación, decidió tomar su celular y efectuar una llamada a la central de policía de Silent Plain, para informar sobre lo acontecido.

—James, definitivamente eres un gato con más de 7 vidas —le dijo un colega, en tono de broma.
—Mm… podría decirse que sí —asintió, a modo de sarcasmo—. Quiero que por favor investiguen los antecedentes de esta señorita, y me los hagan llegar lo más pronto posible a mi casa —prosiguió, en un tono serio—. Me retiraré por ahora, a seguir con mis “vacaciones interrumpidas” —soltó una leve carcajada—.
—Como gustes, James —respondió Richard—. Yo me encargaré de hacer los preparativos y papeleos necesarios, para que te compensen por toda esta experiencia que casi acaba con tu existencia terrenal —le puso una mano en el hombro—. Y esta vez, ¡descansa hombre!
—Tomaré en cuenta tu sugerencia, estimado. Espero que la próxima vez que nos volvamos a ver, sea en el MIST, disfrutando de un “cappucino vanilla” o algo por el estilo, en vez del BrokenSky, en una camilla.
—Al ritmo que vas, en una de esas se termina cumpliendo ese último “pronóstico”. Así que tómatelo con calma mejor, de ahora en adelante —le extendió la mano—. Por ahora cuídate, descansa y nos vemos pronto, como dijiste, donde Barry. Ese café tendrá que esperar por ahora
—Está bien —dijo, estrechándole la mano—. Espero que los papeles lleguen lo antes posible. Cuídate también tú, Richard, y nos estamos viendo, en unos días más.

“Nadia, 21 años. Estado civil: Soltera…” —comenzó a leer James, mientras veía las fotos del expediente correspondiente a la joven—. “Desde pequeña, experimentaba episodios largos de dolores de cabeza intensos, los cuales la llevaron a pasar sus días de niñez y juventud internada en la Clínica Matheson hasta la edad de 17 años.
Diagnóstico: La paciente presenta un tumor cerebral inoperable, que podría causarle posibles trastornos mentales (…).

Según observaciones preliminares, no presenta mayores problemas por el momento, por lo cual se ha determinado que la paciente sea puesta en plena libertad para que haga su vida normalmente como cualquier civil, y se desempeñe dentro de la sociedad…” —prosiguió.

Al fin y al cabo no se trata de nada más ni nada menos que un caso de “doble personalidad” —reflexionó James, mientras bebía un sorbo de whiskey—. En resumidas cuentas, se podría deducir entonces, que quien tomó la billetera y asesinó a aquel hombre, no puede ser nadie más que ella misma… —concluyó, mientras observaba las llamas de su chimenea, que en esos momentos incineraban y consumían los recuerdos de tan horrible experiencia.

CONTINUARÁ

Una Retrospectiva sobre mis escritos (Cómo y cuando comencé a escribir aproximadamente)

Era la época cercana a finales del 2006. En ese entonces, solía tener un “Fotolog” como la mayoría de las personas con las cuales me contactaba, juntaba, ubicaba, etc. Conocí a una joven, Cinthya L. Yañez H. (o “Trinity_630”) con quien compartí alguna que otra grata charla en MSN Messenger, e inclusive, una junta en persona, en la estación de Metro de Santiago “Elisa Correa”. Poseía una personalidad única (como todas las personas), que salía de lo usual. La experiencia, claro está, no fue para nada similar a nuestras charlas en linea. Si bien compartimos un par de cervezas (Becker, botella de casi 1 litro…) en una plaza cercana a esos alrededores, no tocamos temas profundos (salvo ciertos asuntos de su familia, lo usual: problemas y cosas por el estilo) y fue en sí, una tarde regular, sin nada extraordinario. Recuerdo que en ese tiempo, la estación había sido hace poco entregada, y las calles estaban en pleno proceso de remodelación (lo que significaba que habían varias planchas de MDF, mallas verdes, naranjas, etc., típicas de construcción). Tal vez en este punto estoy difariando un poco, no lo sé con certeza, sólo sé que habían obras en proceso… como sea.
Cierto día 20 de Diciembre del 2006, a las 13:43 aprox., en la susodicha estación, miré hacia arriba, hacia la abertura que se encontraba allí presente, en dirección hacia Santiago Centro… Y algo noté. Algo me llamó la atención… Y tomé esta foto: metro Y luego, al llegar a mi casa, la modifiqué hasta dejarla así:

metro2

De ahí la publiqué en mi Fotolog, en conjunto con una pequeña historia basada en este servicio de transporte. El relato trataba de un tipo que se quedaba dormido en el último vagón del metro. Luego, llegaba a la estación terminal del recorrido, y seguía allí, sentado y durmiendo, a tal punto que nadie se percataba de su presencia. Entonces, el metro comenzaba a resguardarse en su espacio de reserva, y era allí cuando él despertaba, para darse cuenta que se encontraba en realidad, en una especie de realidad alterna, distorsionada y extraña. Recuerdo que entre todas las cosas raras que veía, se le aparecía una joven de cabellos negros y largos, y decidía huir, subiendo una escalera larga hasta lo que él esperaba, era el exterior. Sin embargo, no terminaba muy bien su “travesía” personal. Esa fue la primera historia que escribí en un ámbito serio, a modo de gusto personal por la redacción en general, y lamentablemente, nunca se me ocurrió respaldarla. Esto lo digo porque debido a múltiples problemas que tuve en esa época, tanto personales como falta de recursos y tiempo (conexión estable y fiable a Internet por decirlo así, entre otros) decidí cerrar ese “Fotolog”, y con él, se fueron tal vez, un par de historias más que ya no recuerdo.

Transcurrió así el tiempo, y decidí crear un blog en la plataforma que ofrecía (u ofrece aún, no sé) Google creo (Blogspot para ser más preciso), que si no me falla la memoria, se titulaba “Tales of Neito-kun”. En él, además de subir alguna que otra traducción u otra cosa, comencé a escribir la que fue “una de mis historias más “queridas” en su tiempo: “La Importancia de un buen corte de pelo” y nació así también, “John Neo Mason”, mi alter-ego literario, mi otro yo en un universo paralelo, el cual posee una fuerte influencia por parte del universo de la saga a la cual amo (Silent Hill), personaje que luego decidí cambiar a “James Neo Mason”. Su nombre nace en virtud de Harry Mason, protagonista del primer juego y otros más por ahí, y después, en honor a James Sunderland (Silent Hill 2) también, decidí cambiar el nombre definitivo de mi personaje novelesco. John/James tuvo en parte influencias de Fox Mulder también (The X-Files), debido al carisma y personalidad que posee este personaje. Es por decirlo así, una de las tantas cosas que me habría gustado hacer en esta vida: un Detective orientado a resolver casos referentes a personas con personalidades complejas, realidades paralelas, etc., analizar al fin y al cabo, la compleja mente de una persona considerada por la mayoría de la gente como loca, desquiciada o similares. Este sitio estuvo durante varios meses vigente, albergando parte del contenido que solía escribir (ya explicaré el por qué).

“La Importancia de un buen corte de pelo” nació como idea a causa de que en ese entonces, mi pelo era considerablemente largo, era época de verano, hacía calor y en ocasiones, sentía una leve comezón en mi cabeza. Por ende, a modo de broma y en serio a la vez, decidí plasmar parte de esas vivencias y experiencias en mi sitio, el cual como dije, conservé durante unos meses, debido a que con el tiempo, me fui dando cuenta que la plataforma en sí era muy sencilla, muy poco personalizable, muy básica. Y dí así con WordPress, sus prestaciones, su elegancia, su robustez, y creé el blog sucesor de mis historias, el cual titulé “Tales from Neito_kun”.

En “Tales from Neito_kun” (si es que hay por aquí algún/alguna lector(a) de “huesos amarillos”) decidí concluir la historia ya mencionada, dándole 3 finales alternativos, los cuales pueden leer (si gustan) en este blog (alcancé a rescatarlos, y ya entenderán el porqué digo todo esto). Además de esto, decidí escribir una historia que no figura en la actualidad en este sitio, pero sí aparece en mención: “El Reloj”, el cual es un relato que nació gracias a un libro que llegó a mis manos, de Lenguaje” para 8° Básico (entiéndase colegio, preparatoria, etc.), en el cual, aparecía una actividad que invitaba a que los alumnos desarrollaran un relato propio, en base a unos escritos que allí aparecían (digamos “ideas”). Apenas encuentre el libro, prometo sacarle una foto, y subirla. El párrafo (a grandes rasgos) hablaba de un tipo que sentía una ligera sensación de punzamiento en su muñeca, decide sacarse el reloj de pulsera que andaba trayendo, y aparecían debajo de éste, un par de orificios pequeños, por los cuales brotaba un hilillo de sangre. Esas pocas palabras, años después, me inspiraron a escribir ese relato que, curiosamente, hace pocos días, descubrí que aún está disponible, gracias a un sitio llamado “Wayback Machine”, el cual se dedica a recopilar datos de páginas que alguna vez existieron. Para no darle más vueltas, y si les interesa: http://web.archive.org/web/20090220103814/http://neitokun.wordpress.com/2008/07/16/el-reloj-un-pequeno-adelanto-de-esta-produccion-original-propia-mia-inspirada-en-silent-hill/

En esa época, me dediqué a escribir bastante, gracias en gran parte, a las personas que fueron significativas para mí en ese entonces: Fabiola Riffo, Fernanda Escanilla, Alexia Weels (Q.E.P.D.), “Luuy”, entre otras. A modo de reconocimiento, tuvieron su lugar como protagonistas o personajes en algunas de mis historias. Fueron quienes se interesaron de verdad en lo que yo escribía, en mi persona, en mi vida, me animaban a escribir, y es más, en ocasiones cuando hablábamos por MSN Messenger, les solía improvisar historias “al momento”, dándoles esa sensación de que estaba yo o alguien más a las afueras de su casa (por ejemplo), espiándoles, mirándoles sigilosamente mientras hablaban conmigo… Jugar con la psicología de las personas para fines de entretenimiento de ambas partes solía ser una de mis aficiones preferidas en ese tiempo, y esa plataforma de mensajería instantánea, me ofrecía esa posibilidad.

Con el pasar de los años, las cosas fueron complicándose entre nuestras vidas (alejamientos, distancias, quiebres sentimentales, etc.) y claro, perdí contacto con todas y cada una de ellas, además de tomar, a modo de medida drástica (e idiota de mi parte) el cerrar mi sitio (para sepultar entre muchas cosas, ciertos escritos que hice con rabia en aquél entonces) y varias de las cuentas de correo que solía administrar en ese tiempo (errores que me enseñaron muchas lecciones, y hasta el día de hoy, recuperar lo que “alguna vez fue” me ha costado muchísimo). Con mi decisión, perdí gran parte de la gente que me seguía, que nunca llegué a conocer más allá de unos pocos comentarios, y mis escritos se sumieron así, en un abismo de silencio y soledad. Transcurrieron muchos meses hasta que decidiera nuevamente abrir otro sitio, el cual, querida o querido lector, estás visitando.

Como ven, han transcurrido muchísimas cosas durante estos ya casi 10 años (10 AÑOS ._.U) escribiendo, traduciendo, desahogando, expresando lo que llevo dentro de mi mente… Y acorde a la fecha de la foto, declararé como día de “aniversario” el 20 de Diciembre. Espero poder seguir compartiendo con todas y todos Uds. las creaciones e ideas que surjan, y algún día, poder concluir los proyectos pendientes que tengo a la fecha. Y a modo de anuncio, les diré que felizmente encontré unos manuscritos que escribí, en los ratos libres de uno de mis antiguos trabajos… Obviamente, les daré su espacio acá (y con foto incluida a modo de prueba… O sea, conocerán la letra que usaba en ese entonces…).

¡Gracias totales!

Memories ~Un retorno a “aquella época”~ (Relato en construcción)

Esta pequeña mini-novela la dedico a mí mismo… Representa en cierta forma, un deseo permanente que reside en mi interior, de poder de alguna manera, enmendar ciertas cosas de mi vida, así como muchas otras personas por ahí… Sin mayores preámbulos, os presento a continuación mi creación… Basada en hechos reales.

—¿Está todo en orden, señorita? preguntó James, algo ansioso—. Llevaba esperando hace ya mucho tiempo poder realizar el viaje que lo llevaría a las tierras donde nació y yacía enterrada Alexia, alguien a quien sólo había logrado conocer mediante algunos mensajes y cartas escritas por ahí, pero quien en vida fue, una de las personas más significativas en su vida.
—Puede estar tranquilo. No posee ningún tipo de registro que pueda provocarle problemas en su llegada a Grecia. Aborde por la salida número 13, por favor. Que tenga un muy buen viaje, y gracias por elegir nuestros servicios —le contestó sonriente la joven tras el monitor—.

James durante todo su tiempo de vida, había sido siempre una persona de pocas amistades, no era amante de las reuniones sociales de sus compañeros de la academia, ni tampoco solía frecuentar lugares de encuentros comunes, como bares, restaurantes y cosas por el estilo. Se dedicaba mayormente a invertir su tiempo libre en lectura, películas y series, o en alguno que otro videojuego en general. Nunca acostumbraba a charlar con sus contactos de redes sociales y rara vez le prestaba atención a los mensajes de gente desconocida. Alexia sin embargo, fue una de esas pocas e inusuales excepciones que él había hecho en su vida. Durante el tiempo en que ambos se conocieron, lograron conectar sus sentimientos a la distancia, de manera profunda y significativa. Sin embargo, nunca pudieron formalizar a tiempo una relación más personal y concreta, debido a las circunstancias que rodeaban a ambos en aquél entonces. Mason como tal, dedicaba como siempre su tiempo a tratar de comprender de alguna manera qué sucedía realmente en Silent Plain, mientras que Alexia por su parte, padecía de una condición de salud bastante débil, y vivía bastante lejos de él. Aún teniendo ambos estas cosas en cuenta, lograron en su momento ser muy cercanos, al punto que casi lograron estar juntos, si no fuera que la enfermedad que Alexia padecía, finalmente acabó con su vida. Tomó la decisión entonces, de viajar a su lecho de descanso definitivo, a despedirse finalmente de ella.

Durante su último tiempo de vida, Alexia comenzó a redactar un diario de vida personal, en el cuál escribió sobre James y lo que sentía y pensaba sobre él. Aquél diario de vida yacía en las manos del padre de Alexia, quien se había contactado con él para hablarle al respecto. Su deseo era poder entregárselo finalmente a él, para que supiera lo que ella quiso decirle, y nunca pudo. Ese diario era una pieza clave que él necesitaba, para cerrar ese capítulo en su vida, que aún no lograba acabar del todo. Tenía la certeza de que las palabras y escritos plasmados por Alexia, que yacían en ese diario, podrían ayudarle a aceptar y comprender de mejor manera, todas las experiencias de vida que había fabricado con ella.

Dejó su bolso de viaje en la correa transportadora, y caminó hacia la susodicha salida. Iba pensativo, nostálgico. Un leve nudo en la garganta comenzaba a brotar mientras recordaba los últimos momentos que tuvo contacto con Alexia. Los recuerdos de aquellas últimas palabras, aquellos mensajes que encontró de parte de su padre, contándole el trágico desenlace de su historia, eran cosas que lo perseguían a ratos, memorias que aún no podía asumir y superar del todo, para continuar su camino por la vida, sin que ese suceso le afectase mayormente. Por otra parte, se sentía contento e inquieto con la idea de que finalmente iba a poder viajar hacia el país donde ella había nacido. Más que un viaje de placer, era un encuentro definitivo que estaba esperando hace ya mucho tiempo.

—Buenas tardes, por favor ajuste bien su cinturón, señor —le dijo la azafata, sujetando un carrito con souvenirs y cosas variadas—.
—Disculpe, no me había percatado del detalle. Gracias por avisarme, ¿srta… Denisse? —le respondió James, algo apresurado, ajustándose el cinturón—
—Así es, señor. No hay de qué. ¿Desea alguna cosa antes de iniciar el vuelo? —le preguntó en un tono amable—. Le ofrezco un aperitivo, si gusta, pero debe quedar sólo entre nosotros —le dijo, guiñándole un ojo—. No hay mucha variedad para elegir, pero al menos, puede ayudarle para relajarse un poco durante el ascenso. ¿Qué prefiere?
—Agradezco la consideración, y en cierta forma, necesito algo en estos momentos. Mi mente está inmersa en muchas cosas. ¿Tendría tal vez… algo de whisky? —le preguntó—
—Pues, ¡anda de suerte, señor! Justamente me quedan un par de botellitas aún de Chivas Regal para darle. Pero como le dije, que quede sólo entre nosotros, o tendré problemas, posteriormente. Aquí tiene —le dijo, depositando las botellitas en su mano—. ¿Se le ofrece algo más?
—Con este gesto, ya es más que suficiente, srta. Denisse. Muchísimas gracias.
—Me retiro por ahora entonces. En caso que necesitase alguna cosa, presione el botón que se encuentra en la parte superior, sobre su cabeza, a un costado del ducto de aire acondicionado. Que tenga un buen viaje —tomó su carrito con ambas manos y caminó hacia los asientos que estaban detrás de él—.

James cerró los ojos por un momento, e inhaló una bocanada de aire, que luego exhaló lentamente. Aprovechando la circunstancia de que no había nadie a su lado ni en la linea de asientos que se disponían en el otro extremo, abrió una de las botellitas que la azafata le había regalado, le tomó el aroma,  y se dispuso a beberla. Una vez que terminó su segunda botella, se dispuso a tratar de conciliar el sueño, en lo que le restaba de viaje. Sin duda, la distancia entre Silent Plain y Grecia era considerablemente larga, por lo que mínimo iba a estar durante casi todo un día en avión, hasta llegar al aeropuerto más próximo, en donde tendría que hacer el transbordo hacia su destino, si es que las condiciones eran favorables, y no hubiesen mayores retrasos o líos. James no poseía gran experiencia en lo que a vuelos respecta, pero estaba abierto a cualquier eventualidad que pudiese ocurrir durante el transcurso. Por otra parte, la sensación de ansiedad por leer y comprender finalmente qué era lo que Alexia había escrito en aquél diario de vida en su infancia, lo consumía casi por completo. Un pitido sonó en los altavoces del avión, seguido de un leve movimiento. El piloto anunció: “Buenas tardes, les habla el piloto del vuelo 815 de aerolíneas “TransPlain”. Tendremos algunas turbulencias durante unos minutos, debido a las condiciones climáticas presentes en estos momentos, en los alrededores de Silent Plain. Les rogamos mantenerse tranquilos, ya que esto no debería durar mas allá de unos minutos, ni tampoco debería complicar nuestro arribo a tierra. Manténganse en sus asientos, con sus cinturones ajustados, y en caso de ser necesario, acudan a las azafatas, quienes le atenderán según su necesidad. Lamentamos que ocurra esto, pero es algo que se escapa de nuestras manos. Que tengan un buen viaje, y agradecemos su preferencia”.

—Siempre ha sido toda una aventura el abandonar estas tierras, ¿no? —le comentó una joven que iba en la fila de asientos que se disponían al costado derecho, esbozando una sonrisa—. ¿Primera vez que vuela? —le preguntó—.
—La verdad de las cosas, es la primera, desde que he estado acá en Silent Plain, sin embargo, no es la primera vez que abordo un avión en mi vida —le contestó James—. Cuando llegué a este sitio, lo hice por automóvil, y desde aquél entonces, nunca tuve mayores necesidad de viajar en este tipo de transporte, salvo hasta ahora. ¿Viaja muy a menudo?
—Por la naturaleza de mi trabajo, debo hacerlo. Son pocas las veces que he tenido que visitar esta ciudad, en todo caso, pero siempre que he venido, ha sido toda una odisea el cruzarla por aire.
—Me imagino. Disculpe mi rudeza. James Mason —le dijo, mostrándole su placa—.
—Danielle Orosco —le contestó, sonriendo amablemente—. Miró hacia la parte trasera de su asiento, luego hacia todos lados. —¿le molesta si me siento a su lado, Sr. Mason? el vuelo es largo, y me encantaría poder disfrutarlo en compañía —dijo, levantando la mano para alcanzar el botón que servía para llamar a la aeromoza—. No creo que suponga gran riesgo el levantarme del asiento y caminar unos pasos, ¿o sí?
—Por mí no hay problema, pero consulte primero.

Ending GOOD+ (EN PROCESO)

Después de pensarlo durante varias veces, a lo largo de lo que llevo de existencia terrenal hasta este momento, ha llegado el momento en que finalmente, le dé un final “GOOD+” a mi querido alter-ego ficticio, o sea James Neo Mason… El pobre ha pasado por varias situaciones que han podido conllevar a ser posiblemente una víctima de asesinato, como también, otras veces, ha optado por el suicidio, y ha terminado a su vez, siendo víctima de entidades más influyentes, poderosas y a la vez superiores a él… Han habido situaciones en que ha logrado sobrevivir, o ha logrado salvarse y no salir tan afectado por las experiencias que ha tenido que sufrir…

Aclaro de antemano que, en parte, las vivencias que  ha tenido James a lo largo de su vida, reflejan en cierta manera situaciones personales que he vivido yo con otras personas, las cuales he tratado de canalizar y superar a través de mis escritos… Es como una forma de “catálisis” personal a la cual recurro en ocasiones, para poder aprender de mejor forma la experiencia que me ha quedado de cada vivencia, y así mejorar paulatinamente como persona a medida que pasa el tiempo.

He de aclarar, por cierto, que no soy alguien que se dedique frecuentemente a realizar este tipo de cosas. Por ende, si se pierde un poco el hilo argumental, o no sigue una trama acorde a lo esperado, o considera que no vale la pena seguir leyendo lo que expondré a continuación, Y ES MÁS, si no ha leído las anteriores experiencias relatadas y vividas por James (a.k.a. John) Neo Mason, tiene dos opciones sugeridas de mi parte: Agarre sus cositas, y vea otro sitio… O bien, LÉALAS… Así comprenderá mejor en gran parte las cosas que iré relatando en este sitio, a partir de ahora…

Detalles se irán agregando a medida que pasé el tiempo y sean considerados necesarios y justos. Muchas cosas suceden a veces en mi diario vivir, y de hecho, es muy probable que se vayan agregando personajes en algunos puntos de la historia, pero ésto será con el fin de darle un toque argumental interesante, que valga la pena leer a contar de las primeras líneas. Es una novela EN PROCESO, híbrida y muy especial, a la cuál, como el título dice, trataré de darle lo más fiel a su origen, una conclusión acorde…

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¿Qué harás a partir de éste momento? se preguntaba aleatoriamente, mientras miraba a su alrededor, en búsqueda de respuestas a la gran cantidad de sucesos que habían ocurrido durante estos últimos meses. Desde la academia, le habían llegado ciertos rumores de una oportunidad de ascenso a un cargo con mayores responsabilidades, lo cual implicaría necesariamente, el alejarse de Silent Plain por lo que le quedase de vida. Y si bien, no había tenido un buen pasar durante todos estos años, irse a  vivir a la ciudad, con mejores condiciones salariales, no era lo que él deseaba en realidad, más aún considerando el hecho de que durante este último tiempo, una persona con características bastante peculiares y a la vez, raras de encontrar en una persona, se había cruzado en su vida.

̶¿Y? ¿Ya tomaste una decisión definitiva sobre qué harás al respecto?   ̶le preguntó Barry, mientras secaba una copa  ̶. No creo que sea una buena idea tomar todas tus cosas, y despedirte así sin más de este pueblo, menos aún considerando a aquella pequeña con la cual te estás comenzando a relacionar en estos momentos… Piénsalo, en un tiempo más vas a estar arrepintiéndote de tu decisión, y, quien sabe, a lo mejor no vuelvas a saber nunca más nada de ella.
̶Es probable, considerando la naturaleza de este pueblo    ̶̶contestó  ̶. Luego de todas las experiencias que he vivido hasta este punto, no me parece raro que ella incluso, no sea más que un mero producto de esta realidad “alterna” que existe aquí… Según lo poco que he averiguado hasta el momento, nadie sabe de donde es, nadie la conoce más allá de su nombre y actual dirección, y uno que otro dato general, como por ejemplo, lo que come… Aún así, es curioso lo bien que hemos llegado a congeniar durante este último tiempo… Nunca ha querido comentarme de su lugar de nacimiento, de hecho, cada vez que abordamos el tema, me pide que no hablemos al respecto, porque le incomoda… Las veces que le he consultado sobre su infancia, me ha dicho que posee lagunas mentales al respecto, y sólo recuerda pequeños fragmentos de las cosas que vivió o hizo durante esos años. Sobre su juventud, me ha dicho que estudió una carrera, pero nunca ha podido desempeñarse en ello, debido a la falta de oportunidades presentes en el pueblo. No es oriunda de acá al menos, ya que he verificado la base de datos del registro civil de esta localidad, y nada… He llegado inclusive al punto de verificar los datos en la central de Pennsylvania, y nada… Es como si no existiese en lo absoluto, pero allí está, presente ante todos nosotros, viviendo el día a día, como cualquier otra persona.

Childhood (Se podría decir que éste es parte del principio del todo…)

Querid@s lectoras y lectores, y visitantes de este sitio… La verdad de las cosas es que he tenido bastante abandonado este blog, y mis historias… Y la verdad, ya es hora de que empiece a dedicarle un tiempo a esto de redactar, me he enfocado en otras materias varias últimamente, entre esas mi trabajo y estudios, y he ido postergando mucho, lo que a mi juicio considero “necesario”, para poder “comprender” en cierta manera, la historia y todo el universo que rodea y gira en torno a la vida de James Neo Mason… Por ende, comenzaré ahora, desde el comienzo de todo… trataré de empezar desde la infancia de Mason, luego obviamente su juventud, dándole calzo a las historias que ya he escrito anteriormente, como “La Joven”, “La Importancia de un buen corte de Pelo”, La Carta”… Tengo que dedicarle sus líneas a “El Reloj” también… Para luego, irle dando paso a la serie de finales OFICIALES como tal, como lo fue por ejemplo “A Loneliness”, y los finales alternativos incluidos en “La Importancia de un buen corte de Pelo”…

Apenas tenga claras y un poco más ordenadas las cosas, comenzaré a redactarles lo que vendría siendo el “comienzo de los tiempos” en Silent Plain, y la vida de James Neo Mason (conocido antiguamente como John Neo Mason, nombre que deseché por el mero hecho que no refleja la personalidad y sentimientos que éste posee, debido a lo que ha vivido y le queda por vivir…).

A loneliness [Una soledad] [Historia creada y basada en hechos reales…]

“…Ya basta… he soportado mucho tiempo esto… es hora de cambiar, de valorarme a mi misma, de quererme… No puedo seguir viviendo en un mundo de ilusiones, en el cuál tan sólo soy una “muñeca” para ti, una “pantalla” para disimular la realidad. No puedo ni quiero seguir contigo, ya que nunca me amaste… Me cansé de tus palabras vacías y sin sentido.  Me gusta otra persona… Debemos terminar… Es lo mejor… Nunca más podremos ser amigos nuevamente… Adiós.” “¿Sabes? Durante mucho tiempo, he estado sintiendo algo por ti.. Pero siempre tuve miedo de contártelo o de no ser correspondida… Quise decirlo durante tanto tiempo… Siempre fuiste una persona muy especial para mí. Ya llevas bastante tiempo desde que “pasaste” aquella desilusión amorosa… me da miedo, pero te lo diré… sé que te gusta la sinceridad y la valoras mas que nada… Y por ello, ya sabes, que cuando te digo que Te Amo, no lo digo por caerte bien a ti o a alguien más… Lo digo porque así lo siento realmente… No serás mi “Príncipe Azul”, pero yo tampoco soy que digamos una “Princesa Encantada”… Aprendí que a las personas, hay que quererlas y amarlas por lo que son y sienten, y no por lo que tienen y aparentan… Y aceptarlas con sus defectos y virtudes, de manera  recíproca y sincera.”

Después de pensarlo durante varias veces, a lo largo de lo que llevo de existencia terrenal hasta este momento, ha llegado el tiempo en que finalmente, le dé un final “GOOD” a mi querido alter-ego ficticio, o sea James Neo Mason… El pobre ha pasado por varias situaciones que han podido conllevar a ser posiblemente una víctima de asesinato, como también, otras veces, ha optado por el suicidio, y ha terminado a su vez, siendo víctima de entidades más influyentes, poderosas y a la vez superiores a él… Han habido situaciones en que ha logrado sobrevivir, o ha logrado salvarse y no salir tan afectado por las experiencias que ha tenido que sufrir… Aclaro de antemano que, en parte, las vivencias que  ha tenido James a lo largo de su vida, reflejan en cierta manera situaciones personales que he vivido yo con otras personas, las cuales he tratado de canalizar y superar a través de mis escritos… Es como una forma de “catálisis” personal a la cual recurro en ocasiones, para poder aprender de mejor forma la experiencia que me ha quedado de cada vivencia, y así mejorar paulatinamente como persona a medida que pasa el tiempo. He de aclarar, por cierto, que no soy alguien que se dedique frecuentemente a realizar este tipo de cosas. Por ende, si se pierde un poco el hilo argumental, o no sigue una trama acorde a lo esperado, o considera que no vale la pena seguir leyendo lo que expondré a continuación, Y ES MÁS, si no ha leído las anteriores experiencias relatadas y vividas por James (a.k.a. John) Neo Mason, tiene dos opciones sugeridas de mi parte: Agarre sus cositas, y vea otro sitio… O bien, LÉALAS… Así comprenderá mejor en gran parte las cosas que iré relatando en este sitio, a partir de ahora… Detalles se irán agregando a medida que pasé el tiempo y sean considerados necesarios y justos. Muchas cosas suceden a veces en mi diario vivir, y de hecho, es muy probable que se vayan agregando personajes en algunos puntos de la historia, pero ésto será con el fin de darle un toque argumental interesante, que valga la pena leer a contar de las primeras líneas. Es una novela EN PROCESO, híbrida y muy especial, a la cuál, como el título dice, trataré de darle lo más fiel a su origen, una conclusión acorde… —————————————————————–O——————————————————————— “¿Qué harás a partir de ahora?” se preguntaba constantemente, mientras miraba a su alrededor, en búsqueda de respuestas a la gran cantidad de sucesos que habían ocurrido durante estos últimos meses. Desde la academia, le habían llegado ciertos rumores de una oportunidad de ascenso a un cargo con mayores responsabilidades, lo cual implicaría necesariamente, el alejarse de Silent Plain por lo que le quedase de vida. Y si bien, no había tenido un buen pasar durante todos estos años, irse a  vivir a la ciudad, con mejores condiciones salariales, no era lo que él deseaba en realidad, más aún considerando el hecho de que durante este último tiempo, una persona con características bastante peculiares y a la vez, raras de encontrar en una persona, se había cruzado en su vida. “¿Y? ¿Ya tomaste una decisión definitiva sobre qué harás al respecto?”  Muchas cosas pasaban en su mente… cosas que lentamente iban provocando cambios en su persona… Había pensado durante tanto tiempo, que era un ser sin valor propio, que era un inútil, un bueno para nada, que nunca encontraría a una mujer que lo pudiese amar como él lo desease… Paulatinamente fue abriendo sus horizontes, y empezó a descubrir lentamente lo que significa amarse a sí mismo, a sentirse orgulloso por lo que sabe y puede hacer y sentir, y no necesariamente por lo que tiene materialmente… Pero esto, le seguía martillando su existencia… su mente… —Vaya vaya vaya… ¿Qué le pasó que viene llegando a esta hora? ¿Estará enfermito acaso? ¿Viene a avisar que no va a trabajar hoy?—le preguntó su supervisor, en un tono irónico—. ¿No irá a tirar licencia o sí? —prosiguió—. —No, para nada… solamente tuve una charla durante toda la noche… solo eso… Y dormí bastante poco, pero estoy bien, no se preocupe. Trabajaré… —le contestó, algo abrumado—. —¿Y Ud. es consciente de que tiene un deber y responsabilidades que cumplir, cierto? Si se sigue atrasando, al final va a terminar perdiendo su trabajo… Ya lo hemos conversado esto ya, y no se perjudica Ud. solamente… Nos perjudica a todos. —Lo sé, pero a veces, me dejo llevar fácilmente por asuntos personales, le pido me disculpe mi falta de responsabilidad… Trataré de mejorar mi puntualidad, y evitaré en lo posible faltar nuevamente. —Bueno, esperemos que no se repita… ¿Ya? Porque si no, las cartas de amonestación se van a transformar en un sobre azul que tendrá su carta de despido. —Está bien… Lo siento. Comenzaba así una nueva jornada de trabajo… Durante el día, no habló mucho con sus colegas, ya que no sintió mayores deseos de hacerlo, debido a que en su mente, tenía presente un pensamiento, mezclado con muchas ideas. Aún así, esto no fue extraño para sus compañeros, ya que estaban acostumbrados al comportamiento usualmente reservado que tenía James. A la hora de almuerzo, fue a comer solo, en un restaurante que era pequeño pero de ambiente casero y grato, donde servían comida decente a un precio razonable. Observó sin mucha atención el noticiero de la tarde, y luego de acabar con su orden, le pagó al mozo la cuenta, le dejó un poco de propina, como solía hacerlo, y se despidió sin pronunciar mayores palabras. En el tiempo libre que le quedaba, se fue a un sitio donde había pasto fresco, que usualmente nadie solía frecuentar. Se recostó, mirando al cielo, las escasas nubes que pasaban lentamente en él, y seguía pensando en su situación actual, en cómo mejorarla en todo sentido. Si bien, su trabajo le agradaba, no era suficiente para hacerle sentir completamente satisfecho. Al terminar su tiempo de descanso, se dirigió nuevamente a su trabajo, tratando de despejarse la mente, de las muchas ideas que lo distraían. Al igual que en la mañana, no hizo mayor interacción con sus colegas. La jornada acabó así, sin mayores novedades. Mientras iba viajando en el metro, en su mente, seguía pensando en lo que le había sucedido durante tantos años… Una larga ilusión amorosa, que casi lo llevó al punto de intentar suicidarse. Recuerdos de días felices, de promesas hechas “para toda la vida”, de experiencias hermosas, venían a ratos, como “flashes” breves, y se desvanecían en el pasar de los minutos. En un principio, estos recuerdos le causaban a James una gran rabia, o pena… Pero ahora esas emociones ya las había aprendido a controlar, y a aceptar lo sucedido como nada más que simple experiencia de vida. Si bien todo esto había sido un golpe muy duro para su persona, pese a todo, fue lo suficientemente fuerte para no cometer siquiera el estúpido acto de intentar acabar con su vida. En parte, contó con el apoyo de mucha gente: Familiares, Amigas, Profesionales, que lo aconsejaron, escucharon y apoyaron durante todo ese tiempo, que estuvo sumido en una importante y dolorosa depresión, que ya estaba superando paulatinamente. En cierto momento, un recuerdo muy extraño vino a su mente. Su cabeza comenzó a sentir un dolor punzante, cada vez más y más fuerte, de manera progresiva. Luego de eso, comenzó a ver que su entorno cambiaba, se volvía viejo, rústico, sucio. La pintura del vagón  en el que iba, se resquebrajaba y caía a pedazos, los asientos cambiaban a un aspecto sucio, desagradable, y el piso se volvía una reja metálica, oxidada, en la cuál se traslucían las llamas que yacían en el fondo, ardiendo suavemente. Las cenizas ardientes, volaban hacia arriba, apagándose lentamente al traspasar el enrejado del suelo… James Mason no sabía cómo explicarse toda esta anormalidad, este extraño suceso… Nuevamente se hallaba en esa dimensión alterna, extraña, y distorsionada… Así como cambió el entorno, a su vez, el metro se detuvo. Caminó hacia la puerta más próxima, y luego de forzarla durante unos minutos, la abrió, para dar justo con una estación de trenes. Al traspasarla, ésta se cerró herméticamente detrás de él, haciendo un chirrido de metales oxidados. El andén yacía vacío, y en las esquinas se acumulaban algunas bolsas de basura y cacharros. A lo lejos se oía un leve sonido de algo que se acercaba, y hacía chillar los rieles. Al mirar a sus alrededores, logró ver que un letrero decía “Capitol Station”. En unos momentos, apareció desde la oscuridad del túnel, un tren antiguo ante él. Se detuvo sin emitir mayores ruidos, y permaneció allí en el andén, en completo silencio. Sus puertas estaban cerradas, y dentro, no se veía nada mas que asientos vacíos y viejos, inmersos en una tenue oscuridad. De pronto, la puerta que estaba justo enfrente de él, se abrió de golpe, y una fuerza extraña lo empujó desde atrás, hacia dentro. Cuando James intentó devolverse para salir del tren, la puerta se cerró inmediatamente, cosa que casi le costó un apretón que podría haberle causado mucho daño. Todo permanecía callado, sin moverse ni nada. James comenzó a caminar a través del vagón, tratando de llegar a la puerta del conductor, para ver si podía encontrar alguna manera de reabrir las puertas y poder escapar. En un asiento que poseía una ventana con vista al exterior, yacía un papel. James lo tomó, y lo examinó. Era una carta para él. El remitente estaba borroso y no se alcanzaba a leer. La abrió, y comenzó a leerla:

“Querido James: Te escribo esta carta, que quizás sea algo larga, así como el tiempo que nos llevamos conociendo. La verdad, tengo tantas cosas que decirte, que confesarte, que me he estado reservando, por el tonto presentimiento de que puedas sentirte mal o no podamos concretar algo. He logrado conocerte bastante, apreciar tus sentimientos, valorarte como persona,  y sentir algo muy especial hacia ti. Sé que hemos hablado pocas veces en persona, pero tengo que serte sincera y decirte de alguna manera… Aunque sea doloroso.   Has sufrido durante mucho por tantas cosas, y quizás ahora, tengas que sufrir nuevamente.  Mi enfermedad, es algo con lo que tendré que cargar durante mucho tiempo, quizás una vida contigo. Sé que tu mayor deseo es ser padre de una niña, formar una familia, y en realidad me gustaría poder cumplir esos deseos… Pero me apena el hecho de que esto me esté pasando, y me impida concretar esas metas.  Quisiera haber podido ser mas sana, haber podido ser una mejor opción para tí, haber podido luchar mas tiempo… Pero mi cuerpo, ya no me acompaña.   Durante todo este tiempo, me he tratado de recuperar, de ser fuerte, de esperarte, pero creo, que todo mi esfuerzo, ha sido en vano, y ya no puedo continuar más…  Cuando el médico me dio su observación, no tuve muchas esperanzas… Y me sentí triste y sola, y con muchas ganas de verte. Pero tú estás lejos, y dudo incluso que podamos volver a vernos. Tengo miedo de que no vengas nunca a verme, o que nunca pueda ir yo.  A lo mejor, en estos momentos, me odias, o encontraste a alguien que pueda cumplir tu sueño. Sólo espero que lo que sientas, sea para tu propio bien.   Todo lo que he sucedido durante este período de tiempo entre tú y yo, me ha hecho bastante feliz y me ha dado en gran parte fuerzas para seguir viviendo. Pero aún así, no fueron lo suficientemente efectivas para acabar con este mal, que no tiene cura. Perdóname por todo lo que te hice, por lo que nos hicimos. Me da por pensar en estos momentos, que jamás debimos conocernos, que nunca debimos hablarnos, vernos siquiera… Pero la vida a veces da sus vueltas, y nunca sabes con quién te terminas topando en ella. Y es triste, que tengamos que separarnos así, y terminar con todo esto, de esta manera…  Sé que no me perdonarás nunca quizás.  Pero James… Tan sólo recuerda… Que te Amo… Que desde que te conocí, te he amado, con mi corazón y mi alma… Y que siempre te Amaré… Aunque sea en silencio y sin derecho a hacerlo…  Creo que esto ya se ha alargado demasiado ya… Es mejor que me despida de tí, por ahora. James… Perdóname… Si pudiese volver el tiempo… Me siento tan culpable, tan inútil, tan egoísta, tan débil… La rabia y la pena me consume por las circunstancias actuales que cada uno está pasando, a la distancia.  Aún así, lo que vivimos, no lo cambiaría por nada de este mundo… Aunque te haya causado todo este dolor, créeme, no era mi intención, y todo lo que hice, fue realizado con Amor y Cariño.  James, quisiera decirte también, que pese a todo, me hiciste sentir como nadie lo había logrado antes… Te fijaste en esa parte, que nunca nadie antes supo observar… Viste dentro de mi corazón… Fuiste el primero en eso. Te esperaré en nuestro “lugar especial” por siempre.   Perdóname por Amarte tanto… Vive por tí mismo y sé lo mejor por tí y nadie más… Amándote eternamente… Hasta siempre… A.”

Al terminar de leer esto, el tren comenzó lentamente a moverse, adentrándose en la oscuridad del túnel. James mientras, releía la carta, y sin explicarse porqué, derramaba lágrimas, así como una profunda emoción inundaba su pecho. Un nudo se formaba en su garganta, y de alguna manera, sentía que conocía a esa persona. En algún lugar, en alguna parte, en alguna época, sentía dentro suyo, que la había conocido. Del interior del sobre, cayó una foto. Aquella foto era antigua, en color sepia, y no se notaba con mucho detalle quién era la persona. Una silueta de un rostro de mujer se lograba distinguir en ésta. El tren se detuvo bruscamente, y abrió sus puertas, en el andén de otra estación vacía y extraña. Esta no poseía nada de carteles, ni asientos. Sólo una escalera que daba hacia una luz que se veía en lo alto, al final de ésta. James guardó en un bolsillo la carta y la foto, y procedió a salir del vagón. Al ponerse fuera, el tren inmediatamente comenzó a dar marcha nuevamente, alejándose rápidamente. Como no había nada mas que las líneas de la estación y las escaleras, optó por subir para averiguar hacia donde daban. Se encontró justo a la entrada de un gran hospital, algo deteriorado y de aspecto abandonado, que a sus alrededores, poseía grandes murallas que impedían tomar una ruta alternativa, lo cuál le obligaba a entrar en el recinto. Una vez dentro, en la recepción, se encontró con una llave en el mesón. Al parecer pertenecía a una habitación que se encontraba en el 4° piso. La etiqueta al reverso decía “402”. Al no haber ninguna escalera, y todas las ventanas clausuradas con barrotes, caminó hasta dar con un ascensor. Tocó el botón de llamada, el cuál se encendió durante unos segundos mientras llegaba. Subió y miró el tablero de botones. Todos estaban rotos, y ninguno funcionaba, excepto por el que pertenecía al N°4. Al presionarlo, la puerta se cerró emitiendo un fuerte chirrido, y comenzó a funcionar. La flecha iba indicando en que piso iba pasando, hasta que el elevador llegó al susodicho piso 4, en el cuál se detuvo, quedando en completo silencio por unos instantes. Luego, se abrió la puerta, emitiendo otro ruido de fierros viejos. James descendió, y el elevador nuevamente se cerró a su espalda, de manera casi inmediata. El piso no era tan diferente del resto, ya que también tenía barrotes en las ventanas, y estaba todo viejo y sucio a los alrededores. Algunas camillas se encontraban repartidas, con sábanas antiguas y rotas, y veladores polvorientos y quebrados. Todas las puertas que se encontraba a su paso, estaban con las manillas malas, o simplemente no tenían nada, por ende, no se podían abrir. Dio con una, que se notaba de aspecto diferente al resto. Era relativamente nueva, y tenía una cartilla de observaciones guardada en un soporte de cristal. La comenzó a leer: Doctor Kauffman… Posee un grave estado… Problemas en su vida a largo plazo… pocas esperanzas de vida… Una placa metálica en la parte superior indicaba que esa era la habitación n° 402. Sacó la llave, y la puso en la cerradura… Giró y abrió la puerta. La habitación lucía completamente diferente al resto de lo que había afuera de ella. Estaba iluminada con tubos fluorescentes, todo estaba en buen estado, limpio, y ordenado… Se dirigió lentamente hacia el biombo que estaba ocultando la única cama en la habitación. Al lado de esta, había un velador con un vaso de agua cristalina y unas pastillas pequeñas. Al llegar a éste, lo apartó despacio, y miró a la persona que se encontraba allí… —Hola —dijo él, mirando sorprendido a la mujer—. ¿Quién eres? —Al fin llegaste, James… Soy alguien que pudo hacerte muy feliz…—le contestó, con un tono suave—. Pero ya no podré. —Perdón pero… ¿Nos conocemos? —le preguntó James—. Tu rostro al menos, no me parece familiar. —Para tu bienestar y tranquilidad… Aún no… Pero es para mejor… Muy dentro de su interior, James sentía que existía una clase de lazo entre ellos, algo como un recuerdo vago y borroso que yacía en su mente. —Creo que nos hemos visto en alguna parte, señorita. Dígame, ¿qué hace en este lugar tan extraño y solitario? —Evitar una tragedia… Es por eso que te he guiado hasta acá, James Mason, para dar un fin a todo. —¿Tragedia? ¡Pero si ni siquiera nos conocemos! ¿Está consciente de lo que dice? Y aparte, ¿cómo sabe mi nombre? —James, lo que importa ahora es… Que ya nada importa. Nunca podríamos haber sido felices… no en este estado. Tú habrías sufrido mucho y yo también, al verte deprimido por mi —una lágrima comenzaba a rodar por su mejilla— y decayendo paulatinamente. Lo mejor es que nos despidamos para siempre. —Pero espera, al menos dime tu nombre —una presión le inundaba el pecho— o dime porqué dices todo esto! —un nudo se comenzaba a formar en la garganta—. —James, pese a todo, quiero que sepas que siempre, te quise mucho, aunque sabía que esto terminaría así —continuó ella—. Siempre quise ser una persona especial para ti. Quise ser… tu esposa… Llegó la hora… Adiós, James, te Amo… —Espera! —una puntada le atravesó el cráneo— ¡¡Aghhh, no otra vez!! —gritó, agarrándose la cabeza con las manos—. Cuando recuperó la consciencia, se encontraba tendido en un cementerio, en el cuál predominaba una espesa niebla. A sus pies, yacía una tumba reciente. El nombre estaba borroso, y no se distinguía bien a quién pertenecía. En la fecha de fallecimiento, figuraba “22 de Septiembre de 2010”. —Un momento… Esto no está bien —miró su celular y revisó la fecha: 22 de Septiembre de 2010—. Una lluvia de recuerdos invadió su mente como si se tratase de una película sobre su vida. Recuerdos sobre su primer beso, sus ilusiones, y lo último que había pasado con aquella extraña joven, presuntamente desconocida hasta ese momento. Cuando terminó de recordarlo todo, inconscientemente estaba apuntando su pistola a su sien. Exclamó el nombre de ella, en un grito ahogado en tristeza, y jaló del gatillo.  “Ahora podemos estar juntos…” Dedicada a mí mismo… Y en memoria de Alexia Weels Vranjes. Que en paz descanses, Querida mía…

La Carta…

Una calurosa noche de diciembre transcurría. Mason se encontraba en su escritorio, revisando sus cuentas de redes sociales e informaciones. Había decidido crear un perfl privado y personal en Facebook, para mantener contacto con sus ex-compañeros de la academia. La gran mayoría de ellos se encontraba haciendo misiones en el extranjero, por lo que le era algo complejo el mantener contacto por medios telefónicos. Usaba un alias por el cuál era conocido en la institución, y que sólo sus conocidos lo sabían, por lo cuál no tuvo mayores inquietudes por su privacidad. Era virtualmente conocido como “Neito-san”, y no puso mayores datos personales. Un nombre poco usual, y poco predecible. La sensación térmica bordeaba los 30 grados, a esa hora de la noche (23:30), y difícilmente se podía dormir, por lo que James decidió invertir algunas horas de insomnio, revisando el acontecer mundial y posteando por ahí. Curiosamente de pronto, mientras leía sobre unos incendios forestales en las cercanías de Paleville, le llegó una solicitud de amistad, de alguien que al parecer, no conocía de ninguna parte. Era una mujer, que se llamaba Mary Weels, y adjuntaba un mensaje que decía: “Estoy esperando por tí, en nuestro lugar único y personal”. Se extrañó por un momento, ya que él nunca había tenido una relación amorosa en su vida, y de las amistades femeninas que él conocía, ninguna se llamaba así, o tenía la apariencia de la joven en la foto de perfil. Reflexionó por un momento, si debía aceptar la solicitud, o bloquearla, para evitar que su perfil pudiese ser expuesto o espiado por alguien que no lo conociese. –Estás siendo algo paranoico, James… Hazle la pregunta sobre tu pseudónimo… Si te conoce, te lo dirá” –pensó. Es probable que sea una amistad de uno de mis conocidos, y quizás alguien le habló sobre mí y le dió la dirección de mi cuenta, no importa. Tecleó brevemente un mensaje de respuesta, preguntándole si sabía su alias, y avisándole que si no lo conocía, la iba a ignorar. Una ligera brisa entró por una de las ventanas abiertas, y le refrescó levemente la nuca. Envió el mensaje, y siguió revisando lo que estaba leyendo. Su iPod comenzó a sonar, avisándole que tenía una notificación de algo. Lo sacó de su bolsillo, y observó el mensaje que figuraba en la pantalla. Eran caracteres raros e ilegibles, lo cuál le hizo pensar inmediatamente que su dispositivo estaba descompuesto quizás. Un sonido extraño, de interferencia mezclada con voces, comenzó a emitirse por el parlante del iPod. James comenzó a presionar los botones, tratando de reiniciarlo o apagarlo, temiendo lo peor. Las voces paulatinamente, se empezaron a esclarecer y convertirse en una voz delicada y suave de mujer, que repetía “Neito-san… James… …estro lug… …nico y espe…”. Luego de unos minutos, entre algo de desesperación y extrañeza, el aparato se apagó repentinamente, luego volvió a encenderse, y se inició como si nada hubiese sucedido. James lo contempló durante un rato, luego comenzó a verificar si todo funcionaba bien. La música se oía sin chicharreos ni problemas, la pantalla respondía a sus gestos táctiles, los programas se abrían y funcionaban como de costumbre. Parecía mentira, que hace unos momentos atrás estaba como si fuera a descomponerse. Al ver que tenía poca batería, lo conectó a su equipo para cargarlo, y revisó su perfil nuevamente, esperando que hubiese una respuesta de Mary.

“Neito-san” figuraba en su bandeja de mensajes privados, como respuesta de parte de ella. Al ver esto, decidió aceptarla, y verificó si estaba conectada para poder charlarle directamente, y preguntarle quién era y de donde lo conocía en realidad.
—Hola, buenas noches, Srta. Weels —tomó un sorbo de su whisky añejo, que solía degustar de vez en cuando—.
—Hola James —le respondió informalmente, como si se hubiesen conocido de toda una vida—.
—¿Que tal? ¿como ha sido su día? —Preguntó, manteniendo la formalidad—.
—Como todos los demás…
—¿A qué se refiere con eso? —James comenzó a agarrar interés—. Como era detective, era algo común que lo demostrara casi inconscientemente.
—Ya lo sabrás a su debido tiempo. Deberás emprender un viaje muy pronto, y encontrarte conmigo.
—¿Un viaje? Pero ¿Porqué? Apenas estamos empezando a charlar, no creo conocerle, y ya me está hablando sobre emprender un viaje… ¿No me estará confundiendo con alguien más, o sí?
—No, eres tú James Mason, a quién me dirijo y digo todo esto. Por ahora, relájate, ya lo sabrás a su debido tiempo todo. Tan sólo te pido, que confíes en mí y tengas paciencia por ahora.
—Pero si me dice todas esas cosas, ¿cómo espera que confíe en su persona entonces? Estoy empezando a considerar el bloquearle acceso a mi cuenta.
—James, tranquilo. Ya lo sabrás todo muy pronto. Hasta luego —Mary se desconectó—.

Empezó a leer sobre la información que ella había escrito sobre sí misma en la cuenta. No tenían amigos en común, y de hecho, la única conexión de amistad que figuraba, era la cuenta de él, y nadie más. No poseía creencias religiosas, ni ideologías políticas, no tenía filosofías o frases o gustos particulares. Sólo figuraba su nombre y su foto. Era una joven de tez algo tostada, levemente morena. Tenía sus cabellos negros, una nariz poco delgada pero bastante común al promedio de la gente, y unos labios de color rosáceo pálido, que demostraban una expresión neutra. No se podían visualizar los ojos ni las cejas, ya que llevaba unos lentes de sol que le cubrían esa zona. Se notaba a primera vista, como una joven decente, pero con un aire ligeramente misterioso. James guardó una copia de aquella foto en su iPod, para tenerla allí presente, en caso de que la encontrase por allí, en las calles de Silent Plain. Miró la hora, eran ya las 2:30 de la madrugada. Tomó de un sorbo lo que le sobraba en el vaso, que era más agua que whiskey, ya que el hielo se había derretido en gran parte por el calor, apagó su equipo, y fué a acostarse.

Cuando ya se encontraba bastante dormido, comenzó a soñar algo bastante extraño: Estaba en una playa, solitaria, el sol no calentaba lo bastante como para torturarlo o hacerle sentir mareado o deshidratado. Las olas rompían suavemente en la playa, y el viento repartía parte del olor a mar, mezclado con ligeras y diminutas gotas de agua, que salpicaban cada vez que llegaba una ola a la orilla. Era una escena pacífica, sin mayores alteraciones o sonidos, más que los ambientales. Entre toda esta quietud, una silueta comenzó a aparecerse a la lejanía, caminando lentamente hacia donde él estaba. Llevaba un vestido blanco y al parecer, encima de eso, un pareo floreado de florecitas rosadas de centro amarillo pálido. Durante algunos minutos, no pudo divisar quién era exactamente, hasta que se acercó lo suficiente para que James pudiese ver su rostro. Era Mary, y traía consigo, un papel en su mano derecha.

—Toma James. Esto te pertenece —le extendió el papel—. Léela y comprenderás.
—¿Que es? ¿Una carta, un documento, una lista? —dijo, examinándolo brevemente—. ¿Porqué dice que me pertenece?
—Porque es algo que yo escribí para ti, James. Una carta con la que comprenderás todo.
—¿Qué debo comprender? ¿A qué se refiere con eso? ¿Acaso le he hecho o dicho algo a su persona?
—Todo a su momento. Ya verás.
—¿Pero yo…? —volvió a examinar la carta para poder leer las primeras lineas de ésta y saber de qué se trataba todo esto—.  La tinta se había borrado y no se podía entender que había allí escrito. Sólo garabatos generados por las manchas que se habían impregnado en el papel. Mary comenzó a caminar nuevamente en dirección contraria.
—Espera, ¿donde vas? ¿Porqué me entregaste una carta ilegible? ¿Quién eres…? —despertó súbitamente en su cama—.

Ya era cerca de las 3 y media de la mañana, según indicaba su reloj de sobremesa. Miró en su mano derecha casi instintivamente, pensando en el sueño, y en la posibilidad de que se encontrara la carta, pero no tenía nada. Sólo un sueño, como los otros tantos que he tenido este último tiempo, se dijo a sí mismo. Se levantó y fue a la cocina, con la idea de tomarse otro vaso de whiskey añejo, pero en el momento que sostenía la botella para abrirla, se arrepintió, y la dejó nuevamente guardada en el mueble. Seguir bebiendo, sería excederse… pensó. Se dirigió a su estudio, buscó su pipa, le echó una cantidad generosa de tabaco con vainilla, y salió al patio. Miró el cielo por un instante, el cuál se encontraba despejado, y con luna nueva, lo que significaba que había una oscuridad más profunda que la usual. James se fascinaba mirando las estrellas desde que era pequeño.  Siempre le había llamado la atención el averiguar qué era lo que había en cada estrella y sus alrededores, mirar los satélites mientras se desplazaban lentamente por el espacio, observar las constelaciones, y disfrutar del aire fresco que generalmente corría por las noches en Silent Plain, cuando el clima era decente. Otras veces, caía una neblina que no dejaba ver más allá de unos cuantos metros. Encendió con un fósforo su tabaco, y comenzó a degustarlo, mientras intentaba recordar cada detalle de aquel extraño sueño que había tenido. Recordaba haberle visto antes quizás, cuando era un adolescente y estaba estudiando, y empezaba a tener esta clase de sueños ya. Durante un tiempo se hizo múltiples exámenes, para poder dar con la causa de éstos, pero ninguno arrojaba resultados favorables o atribuibles al origen de éstos. Su salud era generalmente normal en todo sentido, y no tenía mayores problemas físicos, que pudiesen ser de importancia alguna. Fumó el resto de lo que le quedaba en su pipa, y fue al baño, para mojarse la cara y despejarse un poco. Miró durante un rato el espejo, el cuál reflejaba su rostro sin nada extraño o curioso, además de parte de la estancia. Se dirigió a su cuarto y volvió a quedarse dormido.

A la mañana siguiente, se levantó, cogió sus cosas, y salió a dar una vuelta por los alrededores. Silent Plain había amanecido con un día ligeramente nublado, con tendencias a terminar completamente cubierto. Caminó por la calle Lindsey para llegar al que era uno de sus sitios de costumbre: el “Café Texan”. Tendido en el piso, se hallaba un perro viejo que levantó levemente su cabeza, cuando James pasó frente a él. Un gato gris oscuro se aseaba en el tejado de una de las casas del frente. Era el gato de la señora Bates, que era de mediana edad, algo travieso, pero a la vez cariñoso. Cada vez que divisaba a Mason, corría a su encuentro maullando fuertemente, con su cola parada, y se paseaba entre sus pies, arqueando el lomo y ronroneando.
—Ohhh… ¿como estás pequeño Chandler? —le dijo James acariciándole la barbilla, al tiempo que ponía una sonrisa de felicidad—.
—krrrrnyaaaw… krrr…krrrr… —le contestaba el gato en su lenguaje felino—.
—Sin duda se nota que sabes lo que quieres, ¿eh? Ten calma, ya llegará la hora de tu almuerzo —le pasó la mano por el lomo mientras el gato le frotaba la cabeza en su brazo con los ojos cerrados—.

Chandler fue y se recostó en una parte del suelo, cerca de la entrada al café. James entró al recinto, que como era usual, estaba solitario a esas horas. Dentro del café había en un rincón una vieja Rockola que aún funcionaba, al lado de esta, una máquina de pinball de Baywatch, seguida de la parte final de la barra para servirse. Unas mesas pequeñas se disponían cerca de las ventanas,  las cuales poseían sus respectivos envases con azúcar, servilletas, y algunas revistas de ocio y tiempo libre. El interior no era muy iluminado ni espacioso, pero evocaba cierto aire familiar y acogedor, a la vez de nostálgico y pasivo.

—Hola James, ¿que tal? ¿Como amaneciste? —le preguntó Dwayne desde el otro lado de la barra—. Por tu cara me parece que no tuviste una buena noche… De seguro no te habrás excedido con el whiskey, ¿eh? Jajajaja…
—No exactamente, y buenos días —le respondió, acomodándose en su silla habitual— Tan solo tuve un uno de esos sueños que… No importa. Ya pasó.
—Está bien, si no quieres comentarme al respecto, lo comprenderé. Después de todo, no puedo obligar a un amigo a hacer algo en contra de su voluntad, ¿verdad? Jejeje…
—Es que francamente, no vale la pena. Por cierto, ¿conoces por esas casualidades alguna joven llamada Mary Weels?
—¡Tan temprano y ya estás interrogándome como si fuera un testigo, James! —dijo él, en un tono sarcástico— Jajaja… No, no conozco a ninguna persona que se apellide “Weels”. Si lo supiese, te diría inmediatamente que sí, porque es un apellido bastante particular para pasar desapercibido. ¿Consultaste el directorio telefónico de Silent Plain, por si hubiese alguna persona llamada de esa manera? —le puso el libro sobre la mesa—. A lo mejor entre las listas encuentras a quién andas buscando… ¿Se trata de alguna asesina, estafadora, cometió algo raro?
—No, no es nada de eso. Por lo menos hasta lo que la conozco, no he sabido de que haya hecho algo en contra de la ley. Es sólo que está relacionada con algo personal. Me tomarás por tonto quizás , pero tiene que ver con el sueño que tuve anoche.
—¡Vaya! ¿James Mason, en busca de “la mujer de sus sueños”? No pensaba que tuvieses esas tendencias tan extrañas, muchacho. Siempre me impresionas con tus rarezas. Bueno, de hecho, el pueblo en sí, no es nada “normal” que digamos, y tu sabes de qué estoy hablando, James.
—Lo sé. Desde que llegué hace unos años atrás ya, ocasionalmente me he topado con cosas bastante raras y tétricas. Y son contadas las veces que he podido dar con razones factibles y creíbles, lo que ha sucedido o hecho algunas personas. Pero, aún así, algo tiene este pueblo que, pese a todo ello, no me asusta, ni me provoca ganas de abandonarlo. Al contrario, cada vez más me interesa averiguar sobre su historia, y los motivos de porqué ocurren esas cosas. Pero… No he hallado resultados fructíferos que valgan la pena para justificar el porqué de todo lo que aquí sucede. Por ahora mi estimado, prepáreme por favor un vanilla expresso, mientras sigo revisando los apellidos.
—Tienes razón. Me dejé llevar un poco por lo que charlábamos, y olvidé por un momento que tenía que preparar tu orden, usual —comenzó a preparar la taza, mientras le echaba algunas semillas de vainilla molidas— Sin azucar, ¿verdad?
—Sí, por favor. No me agradan mucho las cosas dulces, y saboreo mejor la esencia de la vainilla y el café mezclados, cuando no llevan algo dulce. En esta guía no, no aparece nadie con ese nombre —dejó el libro en un extremo de la barra—. Creo que tendré que revisar los expedientes y el registro de censo histórico de Silent Plain. Quizás allí encuentre algo.
—Es lo mas seguro. Aunque desde lo que llevo viviendo en este sitio y atendiendo mi negocio, como te dije, nunca he oído ese apellido. Es más, ni siquiera en mi vida —puso la taza en la cafetera—. A lo mejor ni siquiera exista en la realidad —le extendió la taza humeante de café, la cuál expelía un aroma intenso y agradable a vainilla—.
—Gracias. Bueno, hay que agotar todos los recursos antes de dar algo por inútil o sin respuesta —tomó un sorbo de café— ¡Wow! Increíble, como siempre —exclamó—. Tienes un don para preparar este tipo de cosas, Dwayne. Cada vez que lo pruebo, tiene algún matiz distinto a los que he probado en ocasiones anteriores.
—Jeje, es la receta secreta de nuestra familia. Una tradición que yo llevo ahora en mis manos. Y quizás muera conmigo —suspiró levemente—. Debí haberme preocupado de tener algún “retoño”, durante todo este tiempo, pero ya después de tanto tiempo transcurrido, no llegó esa persona que quiera cumplir ese sueño.
—¡No te desanimes, amigo! Aún eres algo joven como para darte por vencido ante ello. A lo mejor si pasearas un poco más por ahí…
—Pero dime ¿Crees que en este pueblo, hay alguien que valga la pena para que sea mi esposa? Conozco a la gente que vive aquí James. Y nadie, pero NADIE ha llegado a interesarse por mí y/o viceversa. No te preocupes. Ya me resigné a morir solo, triste y viejo, como la señora Bates. Aunque ella tiene alguien que la acompaña, después de todo.
—¿Te refieres a Chandler?
—Sí… ese gato que anda merodeando por los alrededores… Al parecer te tiene un cariño muy grande. A veces incluso, se me da a pensar de que ese gato no es de ella, si no tuyo.
—Es verdad. Pero aún así, pese a su simpatía gatuna, siempre está de punto fijo en el regazo de la Sra. Bates, cuando sale a reposar en las tardes cálidas, en su silla de mecer. O a la hora de comer, que es cuando siempre se escabulle hasta llegar a la cocina de ella, para su ración diaria. Deja todo tirado, y corre sin miramientos entre los tejados, hasta llegar a la casa de ella —tomó el frasco con crema y le agregó un poco a su taza—. Se nota que tiene mucha energía.
—Claro. Gracias a él, en gran parte, no hemos tenido grandes problemas de ratones en este pueblo, pese a que las condiciones son favorables para ello, debido a que es un lugar bastante viejo. Pero aún así, Chandler ha sido de gran ayuda.
Por cierto, ¿le acabas de echar crema a tu café? Tienes gustos raros, James —le comentó, mirándolo un tanto extrañado—.
—Jajaja, ya me conoces en parte, Dwayne. Salgo del promedio de la gente, y me gustan las cosas poco usuales. Como un café vanilla expresso con crema —tomó el último sorbo—. ¿Por esas casualidades casuales, tendrás algún acompañamiento para otro café, que me recomiendes esta vez?
—¿Que tal un trozo de tarta de plátano, que me trajo Elize? Me dijo que la probara, y si me agradaba, que se la promocionase entre los clientes, para extender su fama como Chef Pastelera. Se recibió hace poco de su carrera, y mientras encuentra algo mejor, me propuso hacer un pequeño negocio conmigo. Dale una probada, de seguro no te arrepentirás —recortó un pequeño trozo y lo puso en un platillo—. La chica tiene talento, y debo admitir que es una de los mejores preparaciones que he degustado en mi vida.
—Mmm… ¡rayos! ¡Pero si esto es un verdadero placer para el paladar! No soy de cosas muy dulces, pero esta tarta está bastante bien equilibrada entre sabor y textura —dijo, comiéndola con alevosía—. Dale mis felicitaciones cuando la veas nuevamente.
—Ella vendrá por la tarde, para recaudar lo que le logre vender por el día y los contactos que le pueda hacer. Me ha comentado que desea abrir una pastelería en un futuro cercano, cuando tenga los recursos para ello.
—De seguro será popular, si sabe preparar cosas como esa tarta. A lo mejor ayude en parte al turismo de este sitio. Hace algún tiempo que no se ve muchas personas nuevas acá en Silent Plain. De hecho, me pregunto como lo estará pasando el gerente del Hotel Creeks…
—Él no ha pasado por mayores problemas este último tiempo. Su clientela, según me ha contado, no ha sido muy afluente, pero no ha sufrido mayores problemas económicos al menos. Aunque cabe destacar el hecho de que tuvo que despedir a sus criadas y ama de llaves , lo cuál le ha dado un respiro económicamente hablando, por ahora. Es penoso por ellas, que tuvieron que regresar a Pleasant Ville, en busca de mejores oportunidades. Espero que les esté yendo bien en estos momentos.
—Confío en que así debe ser. No cualquier persona en estos días toma ese tipo de cargos y/o se desempeña en ellos. Es algo complejo encontrar una buena ama de llaves, y Ruth según recuerdo, sabía hacer muy bien su trabajo. Nunca tuve motivos para dejar quejas cuando tuve que quedarme un tiempo por esos lados, debido a una investigación que llevé relacionada con cosas que acontecieron en las cercanías del lago que se encuentra frente a ese recinto.
—Ah, si lo recuerdo, el caso sobre los asesinatos múltiples. Pero ¿diste con el paradero del criminal al final o no, James?
—No debería decirte esto, pero como eres alguien de confianza, te confieso que ese caso quedó inconcluso. No se sabe a ciencia cierta, si hubo participación de algún culto o simplemente se trató de algún animal u otra cosa. Nadie pudo dar testimonio final respecto a ese acontecimiento. Pero la investigación sigue abierta por ahora, en vista de si se obtienen mas detalles al respecto. Si sabes algo…
—Cuenta conmigo, estimado. Cualquier rumor sospechoso o persona que pueda parecer autor de eso, te lo haré saber a tiempo.
—Lo sé, Dwayne. Sé que puedo contar contigo para ese tipo de cosas. Aunque francamente hablando, no se ha sabido de acontecimientos relacionados con ese suceso últimamente. Además, estoy enfocado en saber más sobre Mary en este momento, que otras cosas. Me pregunto si vivirá aquí u en otro lugar ahora…
—¡Hey!, no le des tantas vueltas… Recuerda que sólo es un sueño, nada más. Probablemente ni existe en la vida real. ¿Quién se llamaría Mary Weels de todas formas? Que nombre tan excéntrico y peculiar para una mujer —dijo Dwayne, frunciendo el ceño—.
—Algo me dice que tengo que encontrarla, amigo. Algo que no puedo explicarte, me dice que esa mujer existe en algún lugar de este mundo, y me está pidiendo que nos encontremos para algún motivo en particular, que por el momento, desconozco.

-DE ACÁ EN ADELANTE, SPOILER, NO LEA A MENOS QUE QUIERA AVANZAR UN POCO DE HISTORIA!-

Su habitación, ya no parecía la misma que él conocía y poseía normalmente. Todos sus muebles estaban viejos, oxidados, las paredes con el papel rasgado en algunas partes, y el concreto roto, con rejas oxidadas entremedio. El techo tenía la pintura descascarada en gran parte, y estaba todo sucio alrededor. Su propia cama, no era la misma, si no, que era una camilla de hospital, vieja, con sábanas rotas y manchadas con óxido, y algo que parecía sangre. A un costado yacía un soporte de suero, del cual colgaba una bolsa con un líquido oscuro y espeso dentro, que estaba conectado a una aguja intravenosa que se suspendía en el aire. James como por acto casi reflejo e instinto, se revisó las manos, muñecas y la zona interior de los codos, para ver si tenía alguna marca de la aguja, pero no encontró nada. Se incorporó en la camilla, pero cuando trató de mover sus piernas, se dio cuenta que los tenía atados con una especie de correas viejas y desgastadas, a los pies de la camilla. Procedió a quitárselas, lo cuál no le costó mucho, ya que las hebillas cedieron pronto al forcejeo que realizó. En una silla estaba su ropa usual (Camisa, pantalones de tela, entre otras cosas) la cuál se puso sin mayores preocupaciones por su apariencia u otras cosas personales. Cogió una linterna de bolsillo que había en una mesita de noche que él tenia, busco por si hallaba por ahí su iPod, pero no lo encontró en ninguna parte. Sólo poseía su celular, que lo había dejado guardado en un bolsillo de su pantalón, el cuál no tenía señal de servicio ni de emergencia, así como sus documentos y placa. Junto con la linterna, tomó una libretita de notas que siempre llevaba consigo, para anotar ciertos detalles que pudiesen parecer importantes. Trató de abrir las ventanas y mirar el exterior, pero éstas estaban cerradas y bloqueadas con tablas clavadas que impedían el poder mirar hacia afuera. Todo apuntaba entonces, a que James debía salir y recorrer lo que se suponía, era “su casa” en una especie de pesadilla.

A la lejanía comenzó a oírse un sonido de sirenas de incendio, entremezclados con el resonar de una campana. Intentó abrir la puerta de su cuarto, pero el pomo se encontraba trancado y no cedía nunca, pero de pronto, una fracción de la pared adyacente se derrumbó, lo que le dio la posibilidad de poder salir de allí. Lo que se suponía, era el comedor, que estaba casi inmediatamente conectado con la pieza, la cocina y el baño, se había transformado en una sala de espera de hospital, en la que había un mesón de atención, unas cuantas puertas en un pasillo que daba la vuelta y continuaba hasta un ascensor. James trató de salir por la que se suponía era la puerta que daba al exterior, pero al igual que la puerta de su habitación, también se encontraba atascada. En un instante después, fijó su mirada en una hoja de diagnóstico que yacía en la mesa. El espacio en donde iba el nombre del paciente, tenía escrito: “M. Weels” y como fecha de ingreso, unos 3 años atrás aproximadamente, contando desde la fecha actual. La enfermedad o problema que se le había detectado, era “Anemia Hemolítica” y el tratamiento que se le había designado, consistía en transfusiones periódicas, en un intervalo de una vez cada 2-3 semanas, y otros exámenes, como scanners, perfil bioquímico, etc.  Al ver esto, James recordó a la muchacha con la que había charlado, y no puso en duda que se trataba de ella, en lo más probable. Sacó el papel del sujetador de planillas, lo guardó en un bolsillo y avanzó por el corredor.

La Importancia de un buen corte de Pelo (Del Antiguo BLOG) Trabajo de edición EN PROGRESO

Vuelvo a re-publicar mi primera novela de larga duración con las correcciones correspondientes… Esta historia fue publicada en mi primer blog, hace muchos años atrás ya… Es increíble como pasa el tiempo, y la sigo considerando como una de mis obras más sublime…

Luego de la difícil situación acontecida con el intento de asesinato por parte de la joven con doble personalidad que casi le arrebató la vida con una cuerda de piano, James Mason se encontraba en su oficina una vez más sin mucho que hacer. Había ordenado sus papeles, revisado los expedientes pendientes, o que pudiesen tener algún interés, pero todo parecía estar bien una vez mas en Silent Plain.

No acontecía nada fuera de lo normal, que no fuesen uno que otro atraco por ahí, o asaltos menores… nada que la policía de la ciudad no pudiese manejar.

Pasaba así, otra aburrida y sin interés tarde, leyendo “ Cujo” de Stephen King, uno de sus autores favoritos, esperando con ansias que le llamasen para informarle sobre algún caso o algo que pudiese llamarle la atención y hacerle levantarse de su sillón, y salir a la caza de ello, pero nada, nada acontecía.

De pronto, sintió que algo en su cabeza le hacía perder la concentración en lo que leía en ese momento… una comezón (de esas que sólo vienen cuando tu pelo alcanza cierto nivel de largo) le hizo dar cuenta de que debía ir a alguna peluquería a sacarse algo de su pelo.

Como no tenía mucho efectivo, y difícilmente daban crédito en algún recinto de los alrededores, mucho menos le fiarían aunque fuese detective y muy popular en su ciudad, decidió recorrer por ahí para ver si encontraba alguna que le hiciese rebaja por un corte decente.

Caminando, caminando, en su paseo, se encontró con varias sorpresas por decirlo así: la calle no estaba muy poblada que digamos, mas bien parecía un pueblo fantasma, si no fuese por el viejo Scott que descansaba en el césped de una plaza cercana a una tienda de repuestos para autos, mientras veía pasar a James con sus ojos cansados por la edad que sólo un perro que ha tenido una vida como la que él ha pasado le deja. Al pasar James, éste le miró con su acostumbrada mirada triste, levantó una oreja, y siguió echado. James, en respuesta a su gesto posible de “buenas tardes” se acercó a él, le acarició su gran cabeza.

—Siempre atento, ¿no, Scott? —le dijo—. Buscó en su bolsillo, y le regaló un trozo de queque que había dejado para comer después. El perro lo recibió, meneando levemente la cola, de un lado para otro. Después de saludar al viejo perro, siguió su camino en busca de alguna peluquería. Corría una inusual brisa de otoño, que le hizo sentir una reacción escalofriante en la parte trasera de su cuello. Mirando hacia el sur, James pensó que debía apresurarse o sino, volvería a casa, a reconfortarse en su amplio y cómodo sofá, mientras leía su libro, en compañía de su chimenea, y un vaso de whiskey añejo. Como aún el frío no le vencía del todo, siguió caminando por el pueblo, hasta llegar al Puente Madison, el cual, luego de pensarlo un momento, decidió cruzar, con la esperanza de encontrar al otro lado, en el Viejo Silent Plain, algún lugar donde pudiesen atenderlo. Pasó así, por el abandonado control de puente, ya que hacia décadas, ningún barco cruzaba las aguas del lejano, y profundo río. Al llegar al otro lado, se fue dando cuenta que el ambiente cada vez mas se iba volviendo lúgubre y sombrío, demás estaba decir que el pueblo parecía más desierto y abandonado que Silent Plain. Así, llegó a una vieja estación de gasolina, en la cual, en una vieja silla de madera, reposaba un anciano, quien tenía sus ojos nublados por los años y sus cataratas… Se notaba que no podía ver casi nada.

—Buenas tardes —le dijo al anciano—. Éste a su vez, solo le dirigió la cara hacia el lugar donde se encontraba.
—¿Sabe donde puedo encontrar alguna peluquería en este pueblo? —le preguntó—.
—Señor, aléjese de este lugar… Es un pueblo maldito… —le dijo, haciendo un esfuerzo por articular cada frase—. Samael se acerca. Váyase, lo más pronto que pueda —prosiguió—.
Mason no quedo indiferente, y en temple de preocupación se acercó al viejo, y comenzó a interrogarle porqué decía esas cosas, a qué se refería con lo de que estaba maldito, si se encontraba bien de sus cabales, qué sucedía, pero el anciano solo atinó a decirle: “…En las noches… Criaturas horribles. Pueblo tétrico… …aullidos desgarradores… …niños sufriendo… …No…El…Hospital…Noo… …Samaeeel…” y al decir esto, el anciano dio un gran suspiro, y falleció aparentemente de un paro respiratorio. Iba empezando a caer, cuando Mason, en un acto reflejo, le sujetó antes de que se azotase contra el piso. Perplejo, lo observaba, pensando en la remota posibilidad de que quizás estuviese loco, o que lo que decía era parcialmente cierto. Lo llevó adentro de la estación, a la recepción, lo dejo en el piso, y con diarios y revistas, lo cubrió y salió del lugar, para buscar un teléfono, ya que su señal se había desaparecido, o alguna oficina de policía o registro civil para registrar el suceso. Sin embargo, no había nada que se pudiese parecer a ambos. Como ya atardecía, y se veía más oscuro que de costumbre, se cerró su abrigo, y comenzó su camino hacia el otro lado, a Silent Plain. Mientras caminaba, pensaba en las palabras del anciano: “Samael”, “niños sufriendo”, ”El Hospital”.

Decidió que entonces, a la mañana siguiente, volvería con alguna patrulla al viejo pueblo, a recoger el cadáver, y llevarlo a la morgue, para que le hiciesen una autopsia, y pudiesen averiguar la causa exacta  del deceso. Al llegar a su hogar, recordó que realmente había ido a hacer allá en el otro pueblo: tenía que ir a alguna barbería o peluquería, así que decidió que al día siguiente, al terminar de ver que había sucedido con el anciano, iría a recorrer en busca de algún sitio en el que pudiesen ayudarle. Entró en su cuarto, exhausto de la caminata, se dirigió al cuarto de baño, para prepararse a acostarse, tomó su cepillo, le puso su porción de pasta, cuando de pronto, una imagen fugaz, que duró un momento, que pareció eterno para James, se vio reflejada en el espejo. Era una versión retorcida y rara del cuarto de baño: estaba todo viejo, sucio, corroído por la humedad. Al terminar esa horrible imagen, James pensó: “Muchas cosas han pasado hoy, quizás estoy demasiado cansado mentalmente, iré a descansar inmediatamente… no mas Stephen King por esta noche”. Fue a su cuarto, se quitó los zapatos, y se tiró encima de la cama, cubriéndose con las frazadas, y el plumón, y en minutos, se quedó dormido.

Despertó entonces, abrió los ojos, restregándolos mientras se incorporaba, y se percató de que algo no andaba bien. Miró a su alrededor cuando su vista se aclaró del todo, para darse cuenta de que el lugar donde estaba, no era su habitación normal, sino, era como la imagen del baño que había visto en la noche anterior. Un olor suavemente nauseabundo a sangre y carne podrida, mezclados con matices de humedad, se percibía en el ambiente. La pieza, tenía las paredes rojas, rasgadas en algunas partes, con escritos ininteligibles en ellas, manchas de color verdoso o rojo, y la cama en la que estaba sentado Mason, era una especie de camilla, oxidada, pero aun robusta, lo suficiente para soportar su peso. Viendo esto, pensó: “¿Será esta una broma de mal gusto, o una pesadilla?” Buscando con la vista, se fijó que al costado, había una mesita de noche, tal cual un velador que él tenia en su pieza, en la cual estaba su brújula, su celular que estaba sin señal, su pistola, y algunas balas, que había adquirido hace algunos días atrás, en el almacén. Colgado, en una parte de la habitación, estaba su abrigo, el que cogió, junto con sus pertenencias, y decidió salir del lugar. Al llegar a lo que era el comedor, todo seguía similar, por lo que fue a ver la cocina, pero todo era un desastre: platos rotos, sucios, un refrigerador sin nada dentro y descompuesto, un lavaplatos, con agua oscura y de olor rancio, y una cocina asquerosa.

Al ver todo este espectáculo, decidió salir a la calle, para ver si encontraba alguien que pudiese decirle que había sucedido o donde estaba. Al llegar afuera, vio que también el entorno había cambiado: las calles, estaban solitarias y quebrajadas, los arboles, estaban secos y retorcidos, los autos estaban sin asientos, sin puertas, desvalijados, oxidados, arruinados, las casas que podía ver también se encontraban como viejas, arruinadas, y con las ventanas clavadas con tablas o rejas oxidadas… Era un paisaje desolador que ademas estaba cubierto por una ligera neblina, que lentamente se volvía mas y mas espesa…

Reflexionando por unos momentos, recordó el otro pueblo, al otro lado del puente Madison, con lo cual se acordó además, del suceso acaecido el día anterior: la muerte del anciano, en la gasolinera. Sacando fuerzas de flaqueza, salió de su casa y corrió en dirección al puente Madison para llegar al Viejo Silent Plain. Al llegar al puente, este no era de concreto, sino que estaba hecho de metal oxidado y corroído, que crujía a cada zancada que daba Mason. Al llegar al otro lado, se percató de que la niebla que cubría Silent Plain, se había transformado en una ligera y suave nieve plomiza, que caía en las calles del antiguo pueblo. Al llegar donde se encontraba presuntamente la estación de gasolina, o al menos lo que parecía ser, intentó entrar, pero la puerta estaba bloqueada. Sintió entonces, un grito ahogado, que fue seguido por una especie de llanto de infante. Al oír esto, intentó con todas sus fuerzas abrir la puerta, pero la cerradura no cedía… Desesperado, recorrió en los alrededores en busca de alguna herramienta que pudiese ayudarle a romper la puerta para entrar y ver que había sucedido. Al dar la vuelta, en un costado, se encontró con un garaje a medio cerrar que solía ser un taller de automóviles, sin iluminación. Pensando en la posibilidad de que allí iba a encontrar algo, se metió dentro y encendió su encendedor. Buscando en la penumbra, encontró toda clase de llaves para arreglar autos, ya fuesen francesas, inglesas, gatas, y entre esos, un combo, el cual cogió y salió en rumbo a la puerta de la recepción de la gasolinera. Tomó el combo con ambas manos, y con toda la fuerza que sus brazos pudieron darle, le propinó un gran golpe, el cual hizo un gran agujero, lo suficientemente grande para meter algún brazo y tratar de abrir por dentro la puerta. Cuando pudo entrar, sacó su pistola, una “Beretta” y se acercó lentamente, para buscar algo que pudiese explicarle lo que había escuchado hace un momento atrás. Buscó en la recepción, que ligeramente había variado respecto a lo que era ser antes, en busca del cadáver del viejo, pero no estaba en ningún lado. Pensando en que había sido su imaginación lo del grito, se disponía a salir, cuando en una de las puertas del interior del recinto, se escuchó un ruido, un golpe seco y fuerte. Volteó para mirar hacia la dirección de la puerta, y esta, se movía, como si alguien intentase salir. Con su pistola en mano, se acercó a la puerta, lentamente, pensando que podría haber alguien allí que necesitaba ayuda. Al estar a cierta distancia, ésta se abrió de improviso, pero dentro, no había nadie. Gracias a esto, Mason se cayó al suelo, y aterrizó en su trasero, sorprendido de lo ocurrido, y algo adolorido. Se incorporó y se sacudió el polvo, recogió su pistola en el momento justo en que veía que un ser, de apariencia decrépita, similar al anciano, se acercaba hacia él, con los ojos desorbitados, pedazos de piel y carne faltantes y colgando, de su boca brotaba una especie de flema verdosa y rojiza de aspecto asqueroso, y se acercaba de forma hostil y extraña. Asustado, James le gritó: “ Quédese ahí, no avance un paso mas, o me veré forzado a disparar” pero el que podía ser el anciano, o lo que quedaba de él, no se inmutaba. Al ver que no se detenía ni inmutaba ante lo que le había dicho, Mason apuntó a las piernas y disparó. Una ligera convulsión, pero ningún signo de dolor parecía mostrar el ser, lo que obligó a James a seguir disparando, sin lograr mayor éxito en su objetivo. El viejo cada vez se acercaba mas y más, y extendía sus brazos, al punto de alcanzarle, lo que presionó aun más a Mason, para que se atreviese a apuntarle en su cabeza, y jalar del gatillo. Al darle en la cabeza, el ser se paró, comenzó a convulsionarse, y cayó al piso, tambaleándose, y temblando, cada vez más despacio. Cuando terminó de moverse, James se acercó para examinarlo. “Que fue eso?” “ Que sucede acá?” “Dónde estoy?” Se preguntaba, pero nada le podía indicar la respuesta a eso ahora. Al ver el cadáver, le revisó las manos, los brazos, detrás de la nuca, en busca de algo raro, pero nada, así que decidió sacarle la ropa que llevaba en el torso para revisarlo. Al descubrir su pecho, no encontró nada inusual, pero al darle la vuelta y ver su espalda, en esta estaba marcada un extraño símbolo que en toda su vida nunca había visto: era una especie de círculo, el cual llevaba dentro algo similar a un ojo y marcas extrañas también. Al ver esto, Mason sintió un fuerte dolor punzante en su cabeza, mientras oía una especie de sirena distante y retumbante, que le hacía caer en un profundo estado de inconsciencia.

Al despertar, se encontraba en su cama, en su habitación real, como si nada hubiese sucedido, pero algo había cambiado. Su revolver, tenía 4 balas menos de las que recordaba haber cargado hace días anteriores, y el número de veces que le había disparado al viejo, habían sido 4 veces…

(Parte 2)

Revisó la caja de municiones que tenía guardada, en busca de aquellas cuatro balas perdidas, pero estaba a tope de llena. Los 15 cartuchos estaban allí, sin dejar cabida para otro más. Extrañado, se levantó, cogió sus ropas, su abrigo, y partió a Old Silent Plain a revisar el cadáver, para confirmar sus dudas, que le inundaban la mente en ese momento. Al momento de poner un pie afuera de su residencia, notó que había algo diferente en el ambiente: se notaba desagradable, incómodo, solitario, lo que hizo más dificultosa la caminata hacia el otro lado del puente para Mason. Una vez llegó allí, se sintió un poco mejor, pero la inquietud por saber el destino del viejo, no desaparecía de sus pensamientos, así que dejando la molesta comezón capilar en segundo plano, se dirigió a la gasolinera, que estaba a pasos ante él.

Entró al lugar, pistola en mano, en busca del sitio en que había posado el cadáver del viejo, pero al llegar a éste, se encontró solo con hojas viejas de diarios y revistas, las mismas que había utilizado para cubrir el cuerpo sin vida del anciano, el día anterior. Se incorporó, y se dispuso a buscar la puerta de la cual había salido el ser que había intentado atacarle hace algunos momentos en el “otro lado”. Al llegar a ésta, escuchó un golpe que provenía al otro lado, seguido de un violento movimiento como si alguien o algo intentase salir de allí, lo cual lo hizo ponerse en alerta, y apuntar a lo que fuese que hubiese allí detrás… Al acercarse para intentar abrirla, ésta de forma violenta se abrió y dejó caer el cuerpo inerte del anciano, el cual se dio un fuerte azote en el cráneo, lo que le produjo una fractura de proporciones importantes, pero no sangró, “Quizás debido a que la sangre estaba coagulada” pensó James. Debido a la posición en que cayó, su rostro quedó mirando hacia arriba, dejando ver que en la frente, estaba otra vez esa extraña marca, realizada con quemaduras. James nuevamente empezó a sentir esa extraña sirena, y ese retumbante dolor de cabeza, que lo hizo caer inconsciente. Al despertar se encontraba en la Gasolinera, pero de una realidad “alternativa”. Miró su reloj, el cual indicaba que eran las diez de la mañana, pero afuera el ambiente se veía como si fuesen las diez de la noche, ya que estaba oscuro, sombrío, y extraño.

Salió algo tambaleante del lugar, debido a que sentía que la cabeza le daba vueltas un poco aún, producto del dolor de cabeza que lo había atacado hace momentos atrás. Casi se resbaló en una poza de algo que parecía ser sangre, que yacía a la salida de una casa de perro, en la cual se podía distinguir algunas letras: “S OT “. ¿Scott? pensó, recordando al viejo perro de Silent Plain, que pasaba descansando. “…Quizás todos tenemos un alterego o un gemelo distorsionado en este lugar…”. Examinó con su linterna de bolsillo el interior de la casucha de perro, para encontrarse con la asquerosa e ingrata sorpresa que dentro estaba salpicada de sangre y trozos de vísceras, como si se hubiese llevado a cargo alguna clase de sacrificio ceremoniero, de algún animal en sí. Apagó su linterna y siguió recorriendo las calles, buscando respuestas o algo o alguien con vida, que pudiese darle alguna explicación a todo esto. No podía sacar alguna hipótesis de lo que pasaba, lo cual lo tenía sumiso en sus ideas, mientras caminaba sin rumbo por Old Silent Plain, hasta que terminó en frente de un gran portal de vidrio y metal, en el cual se podían distinguir las siguientes palabras, escritas con letras rojas: Hospital Sanatorial Silent Plain.

Recordando las palabras del anciano antes de fallecer (El Hospital…Niños Sufriendo…) un escalofrío recorrió su cuerpo. Pero ya había llegado demasiado lejos, y no quería a dar paso atrás, por ende, entró al hospital, en el cual había un gran hall, viejo, y maloliente, que hacía las de sala de espera para los visitantes. En la pared, se veía enmarcado un diploma, tapado por el polvo, en algunas partes, en él se podían leer algunas palabras: Otorgamos… a la Señorita Fernanda Cybill… Directora de la planta baja, para el tratamiento de Casos especiales… Se le otorga… certificado… cumplir y desempeñar funciones… Universidad Estatal de Silent Plain, Junio del 2000.

Mientras avanzaba por el recinto, comenzó a llegarle a sus narices, un fuerte olor a grasa quemada, que provenía de uno de los pasillos que desembocaban en el hall. Siguiendo la ruta que su nariz le indicaba, se internó en una de las puertas que había allí. Al abrirla, se encontró con una gran escalera que daba paso a otra puerta, que al parecer servía para llegar a otro nivel más abajo. Bajó escalón a escalón, hasta llegar a otra puerta, de la cual un insecto de proporciones mas grandes de lo normal, salió en dirección a su pecho, lo que hizo reaccionar por reflejo casi al instante a Mason,  quien alejó de un manotazo a la extraña criatura, que cayó al suelo, de espaldas, dándole la oportunidad a él de aplastarla, lo que dejó un charco de líquido verde y pegajoso bajo su zapato.

Entró en el cuarto de donde había salido el insecto, y encendió su linterna… En el había un gran generador, que aún parecía funcionar, así que lo examinó por todas partes, hasta dar con el botón de encendido, lo cual, produjo un gran ruido, que lentamente lo empezó a marear, hasta hacerle caer inconsciente al piso.

Al despertar, estaba en una camilla, y una mano suave, le acariciaba la frente.

(Parte 3)

—¿D… Donde estoy?… ¿Qui-quién es Ud.? —pregunto aún afectado—.
—Yo, soy la enfermera de este lugar… Soy la Doctora… —no alcanzó a terminar de decirlo, cuando James le interrumpió—
—Fernanda Cybill, ¿cierto?
—Sí, ¿cómo supo de mí? —le preguntó—.
—Vi el diploma que estaba en el hall. Supuse que era Ud., fue una corazonada. Aun así, explíqueme, ¿que sucede con todo este lugar…? ¿Por qué esta así, todo viejo, arruinado, deshabitado, extraño? —mientras se rascaba el cráneo, y miraba a su alrededor—.
—No sabría asegurarlo, pero desde que empezó a suceder todo esto, tal parece que la gente se ha desvanecido. Ya nadie viene al hospital, parece un pueblo fantasma, pero como aun le guardo el cariño de los maravillosos días que pasé aquí atendiendo a mis pacientes, no me he ido, y he estado esperando todo este tiempo para que llegase alguien como Ud., que demostrase que aún hay vida en este lugar. Me alegro de que lo encontrase, ya que hacía tiempo que no…
—¿A qué se refiere exactamente cuando dice “empezó a suceder todo esto”, Cybill? —nuevamente le interrumpió—. ¿Nunca ha logrado descubrir qué pudo causar todas estas circunstancias?
—Es que no sabría explicarle con certeza, ni darle una respuesta definitiva o exacta, señor. Sólo sé que todo fue dándose de manera paulatina. Poco a poco, la gente comenzó a cambiar, se volvió extraña, ya casi nadie salía afuera, todos se encerraban en sus casas, y después dejaron de venir. Yo, con los suministros que quedaron en el hospital, me he mantenido aquí, esperando que volviese alguna persona, ya que afuera, el ambiente se tornó desagradable, extraño. Además que como ya le dije. no quise dejar este sitio… —le dijo con una voz en tono melancólico y triste—. A todo esto, no le conozco, ¿Ud. es…? —le preguntó a Mason, mientras se restregaba los ojos, como si alguna basurilla hubiese entrado en ellos—.
—Yo… oh, perdóneme, con el incidente, dejé de lado la cortesía. Soy James Neo Mason, detective de Silent Plain.
Al escuchar ese nombre, un brillo se manifestó en los ojos de Fernanda.
—Oh, he escuchado de Ud., una vez, una paciente que vino acá, que sufría de doble personalidad, me relató algo sobre un detective…
—Oh, sí, el caso aquél… casi perdí la vida gracias a ella. Por poco y me mata.
—¿Se siente mejor? —le preguntó, mirándolo sólo como un especialista suele hacerlo—.
—Si, mucho mejor, disculpe las molestias. Quizás estaba ocupada, y yo le interrumpí al encender el generador. Lo siento.
—No se preocupe. Hace días que no lo había prendido, ya que últimamente no he hecho mas que comer y dormir, además de esperar a que llegase alguien más. Estoy “atada” a este lugar. Quizás no me comprenda ahora, pero ya se dará cuenta —le dijo Cybill, tomando nuevamente ese tono triste y melancólico—
—Bueno, yo estaba a punto de investigar este lugar, ya que un anciano que murió hace poco, me dijo cosas acerca de este recinto, que quise investigar. ¿Sabe algo de niños que estén por allí, sufriendo, o de algo que este yendo fuera de lo normal en este hospital?
—No, nada —le respondió en un tono nervioso y a la vez de asombro—. Si gusta, vaya y véalo por Ud. mismo, aquí no ocurre nada desde hace bastante tiempo ya, desde que comenzó a ocurrir todo lo acaecido…
—¿Me acompañaría, Doctora?
—Si pudiese, con gusto iría, pero no, me quedaré aquí —le contesto—. Retrocedió algunos pasos de él, y lo miró un momento, luego se alejó de la habitación, cerrando la puerta tras de sí. James se incorporó inmediatamente y fue tras ella, pero al abrir la puerta y mirar por ambos lados, no la divisó por ninguna parte. Era como si se hubiese desvanecido en el aire. ”Extraño, pero bueno, ya la encontraré… mas adelante… quizás…” pensó. Al salir al pasillo y caminar un trecho corto de éste, divisó algunas camillas viejas que estaban agolpadas en un final del corredor. Además de eso, habían puertas que poseían símbolos extraños. Ciertas puertas no se podían abrir, ya que no poseían pomo o cerradura para abrirlas. Eran puertas que estaban allí, pero eran imposibles de abrir. Entró a una en la cual, además de poseer una camilla, yacía en un costado de ésta una mesita, en la cual se encontraba un pequeño libro de notas. Lo tomó y abrió para echarle una ojeada, se encontró con la grata sorpresa que en la primera plana decía “Diario de la Dra. Fernanda Cybill”, Julio del 2000. Lo abrió, pensando que allí tal vez, encontraría alguna pista o indicio sobre cómo eran las cosas en ese tiempo, pero al avanzar página por página, buscando algo de interés, notó que la letra se hacía más y más descuidada. Las hojas cada vez se encontraban más sucias, y en ciertos períodos de meses, faltaban hojas que por lo visto, habían sido arrancadas. Avanzó hasta el final, para leer en ellas, lo siguiente: “Últimos días… nada mejora… ya no hace efecto… necesito mas… pero… no hay… moriré… Niños… Niños… quien les cuidará. ya….acaba…sólo horas… efecto… solo… Cherry…” En este punto, el diario ya no continuaba, y manchas de sangre, marcadas con dedos, estaban plasmadas al final. Lo guardó en un bolsillo para leerlo más detenidamente y con calma, cuando llegase a su casa, y procedió a salir de la habitación. Guiándose a través de las señales que se podían ver pintadas en la pared, algo desgastadas ya, se dirigió hacia la salida. Al llegar a la puerta que daba al exterior, escuchó una voz detrás suyo:
—¿Ya se va? —dijo Fernanda—.
—Acompáñeme —le dijo—.
—No, no puedo salir…
Él se acercó, le tomó de una mano, abrió la puerta y salió del hospital. Al llegar afuera, miró hacia atrás, pero la mano y el resto del cuerpo de Cybill, ya no estaban. en cambio, sujetaba el diario de ella, y extrañamente, se encontraba parado en las afueras de Old Silent Plain, pero ya no tenía ese aspecto que recordaba haber visto al momento que llegó. Ahora todo al parecer, había vuelto a no cotidiano y usual.

“…¿Habrá sido algún tipo de ilusión? ¿Un sueño?…Quizás nunca mas la vuelva a ver…” Reflexionó, mientras miraba el diario, que yacía en sus manos. Lo guardó nuevamente en su chaqueta e intentó entrar al hospital, pero el portón de entrada estaba bloqueado, y no parecía ceder, por lo que Mason deambuló sin rumbo fijo por las calles de Old Silent Plain. Solitario en lo absoluto, ya que ni siquiera alguna ave u otro animal rompía la quietud del lugar. Se sentía algo intranquilo, lo cual era algo inusual en él, ya que al vivir solo, estaba acostumbrado a estar en ambientes solitarios, pero lo que había experimentado en aquél recinto, lo tenía algo perplejo e inquieto. Sumiso en sus ideas, no se percató del ruido que lograba escucharse a la distancia, que hacía la silueta que se acercaba cada vez más y más hacia él. En primera instancia, pensó que era una ilusión, una mala jugada de su mente tal vez, hasta que esa supuesta “fantasía de su mente” como pensaba él, se volvió realidad. Una luz se detuvo frente a su persona, y una fuerte bocina, le garantizó que no era un sueño como creía.
—Por poco y casi le atropello, discúlpeme —le dijo una voz de mujer, que provenía del interior del vehículo—.
—No, soy yo quien debe disculparse, señorita. Estaba caminando al medio de la calle, iba distraído y… bueno, soy James, James Neo Mason, detective, para servirle —le explicó, mostrándole su placa de identificación—.  ¿Ud. vive por aquí? —le preguntó, mientras trataba de ver su rostro a través del parabrisas—.
—No, yo vine a ver a mi abuelo, hacía años que no visitaba el pueblo. Soy Alexa, Alexa Redfield —se bajó del auto—. Un placer, señor Mason —le dijo extendiéndole la mano en un gesto de saludo—.
—Para mí también es un placer, señorita.
—Vaya, han cambiado radicalmente las cosas, a como según recuerdo solían estar antes, en Old Silent Plain. Solía ser un pueblo anticuado, pero al menos la presencia de vida se notaba en él —dijo, mientras miraba los alrededores—. O sea, nunca había visto el pueblo así, tan desolado, abandonado… —decía Alexa, mientras cerraba la puerta de su vehículo—.
—Tiene razón. Yo vivo al otro lado, atravesando el puente. Recuerdo que este pueblo solía ser mucho más activo pero de un tiempo a otro, la mayor parte de la gente gente se ha ido desplazando hacia el otro lado. Ud. dijo que venía en busca de su abuelo, ¿cierto?
—Sí, hace mucho que no sé nada de él. Casi nunca le podía venir a ver, ya que mi trabajo me exige mucho, además de mis estudios, que me consumían la mayor parte del tiempo, pero ya terminé. Aparte, mi abuela y yo solíamos discutir siempre por cualquier cosa, pero ahora que ella lo ha dejado, según una carta que me mandó, aproveché de venir a visitarle al pobre, quien siempre siempre me ha querido mucho. La ultima vez que le vi, se veía algo cansado, y raro. Me decía que oía y veía cosas raras. No sé, pero creo que la edad quizás le estaba afectando.
—¿Hace cuanto no lo visita a su abuelo?
—Mmmm… hace poco mas de dos años que no he sabido nada de él. Bueno, iré a verle, hasta pronto —le dijo mientras abordaba el vehículo—. James la tomó de una mano para detenerle, y le dijo: —Antes de que se vaya, dígame algo: ¿Su abuelo no vivía cerca tal vez de alguna estación gasolinera de este pueblo?
Alexa le miró un momento, y le respondió: —Sí, vive en la única que hay acá en Old Silent Plain, ¿por qué? ¿Acaso hizo algo malo? ¿Pasó algo?
James reflexionó para sí que no era el momento adecuado aún para contarle lo que había pasado con aquel anciano, además como iba a explicarle la desaparición del cuerpo, y lo de la existencia del presunto “otro pueblo alterno”, si ni siquiera él tenía una explicación lógica de todo lo que había sucedido, así que se limitó a decirle:
—Más tarde le explicaré eso, señorita Alexa. Ahora, si puede orientarme, ya que conoce el pueblo mejor que yo, ¿sabe de algún lugar en el cual pueda cortarme el cabello? Verá, necesito con urgencia de alguna buena peluquera…
—¡Oh sí, claro, la señora Guillespie! Ella es una gran amiga de mi abuelo, y seguro podrá ayudarle. Súbase, no queda lejos de aquí —le respondió—. James abordó el auto, junto a ella, y se alejaron del lugar.

—Así que Ud. es detective. ¿Privado? ¿Qué hace por estos lugares?
—Yo, bueno, estaba en busca de alguna peluquería que fuese de confianza. ¿Ha oído hablar de algún pueblo, idéntico a este, pero con mas deterioro, más bizarro, o extraño, distorsionado?
—La verdad, nunca he visto nada así, personalmente. Aparte de lo que mi abuelo me decía, que según él oía llantos a la lejanía de niños, y veía cosas extrañas, mas allá de eso, nunca escuché rumores al respecto. En todo caso siempre pensé que lo que él veía o escuchaba eran alucinaciones, como le dije, por su edad, 87 años, cualquier cosa es posible. ¿Siempre le gusta hacer preguntas extrañas a Ud. Mason? —sonrió levemente—.
—Solamente cuando dudas inusuales recorren mi cabeza. No me gusta quedarme sin respuestas a lo que veo o experimento a veces, o descubro —le comentó—. James trataba de evitar en lo posible decirle lo del anciano, ya que si él solamente había visto todo, quizás podría tratarse de alguna especie de pesadilla, o de alguna alucinación causada por stress o algo que pudiese haber ingerido o respirado sin darse cuenta, así que no quería precipitarse dándole tan terrible noticia, todavía. Consideró dejar la línea de preguntas raras, e intentando parecer algo más sociable, cambió radicalmente de tema
—¿Qué tal su vida? ¿Trabajo?
—Uff… Agotador.
—¿En qué ejerce funciones, Sra. O Srta. Alexa?
—Señorita. Soy Consejera matrimonial. Me gusta ayudar a la gente, oír sus problemas, darles soluciones, alternativas…
—Ya veo… pero, dígame: ¿Cómo una dama así como Ud., aún es soltera?
—Aún no he hallado alguien que me sepa comprender y valorar y aceptar internamente…
—Ya veo. La mayoría de los hombres son superficiales, aunque suene ilógico de mi parte el decirlo. No saben apreciar los delicados sentimientos de Uds. las mujeres, lo cual es una verdadera lástima. Oh, discúlpeme, reflexionaba en voz alta —dijo Mason, algo abochornado—.
—Jejeje, Aun así, Ud. tiene toda la razón, señor James. Le felicito por pensar de esa manera. Pocos hay como Ud. ¿Es casado?
—No. vivo solo, y debido a los riesgos que corro en mi profesión, prefiero no involucrarme sentimentalmente con otras personas, para no dejarles abandonadas en este mundo, si llegase a pasarme algo, algún día.
—Que triste, pero a la vez cierto —le comentó Alexa—.
Detuvo el auto, y mirándole a los ojos, Alexa le dijo: Llegamos. La señora Guillespie debe estar adentro. Ha sido un verdadero placer conocerle, y espero verlo pronto, señor Mason.
—Así será, señorita Redfield, así será. Cuídese.
Cerró la puerta del auto, y procedió a caminar en dirección a lo que parecía ser la casa o salón de belleza de la señora Guillespie.

Una campanilla anunció su entrada al lugar. Era un salón de aspecto sencillo y modesto, bien cuidado, ordenado, pese a la ausencia de publico del lugar.
—Hola… ¿Señora Guillespie? —Dijo Mason—.
—Voy enseguida, señor Mason —le contestó una voz de edad.
—…Pero, ¿cómo supo que era yo? ¿Tan famoso seré que acaso me reconocen en cualquier parte? O bien, Alexa le avisó que yo vendría —pensó—. Pero ¿en qué momento…?
—Ni una ni otra cosa, señor Mason… —le volvió a contestar la voz que provenía de una silueta de mediana estatura que avanzaba lentamente por un pasillo, que se hacía cada vez mas claro, a medida que se acercaba la anciana, con una lámpara de mano—. Traía un delantal, en el cual tenía tijeras, navajas, cremas, y todo lo demás que una persona que trabajase en el rubro, pudiese necesitar para hacer su trabajo.
—¿Viene a cortarse su cabello, debido a las molestias que le está causando, cierto?
—Si, pero antes, explíqueme cómo supo que era yo el que estaba aquí en la peluquería. ¿Acaso Alexa le avisó llamándole que vendría yo a visitarle?
—Nada de eso. Lo supe a través de la Giromancia. Todo lo que sé hasta ahora, lo averigüé gracias a eso. Siéntese en cualquier silla, y déjeme ponerle un cobertor para evitar que los pelos se caigan dentro de su ropa —le decía mientras preparaba sus utensilios, y los dejaba encima de un pequeño velador transportable—.
—¿Qué estilo le gustaría? —le decía mientras le mostraba un catálogo de cortes—. ¿Tijera… maquina, tal vez…?
—Tijera y navaja solamente, por favor. No tolero las máquinas eléctricas, porque me producen un cosquilleo bastante desagradable.
—Comprendo, no se preocupe. Relájese y no se mueva mientras me encargo de su cabellera —le dijo Gillespie mientras procedía a efectuar su labor acorde a lo pedido por James—. Una vez que terminó de hacerle el corte, dejó sus tijeras y navaja sobre la mesa, y empezó a pasar un peine sobre los cabellos de Mason.
—Por cortesía de la casa, le daré por esta vez, un lavado de cabello gratuito también, señor Mason. Acompáñeme por favor al lavadero —lo tomó de una mano—. Siguiéndole como encantado por alguna clase de hechizo o hipnosis, sin preguntar ni decir palabra alguna, ambos se dirigieron hacia una esquina del lugar. Lo sentó en una silla, le tiró su cabeza hacia atrás, y echó a correr entre sus cabellos recién cortados, un chorro de agua fresca y tibia, la cual fue secundada momentos después, de un relajador y exquisito masaje capilar, por parte de la señora Guillespie. Todo esto lo hizo caer en un profundo sueño, a los pocos minutos después. Al despertar, se encontraba recostado en un sillón viejo, en la realidad alterna. Se percató de este detalle casi inmediatamente, ya que los espejos que yacían en el lugar  estaban viejos, opacos, quebrados inclusive algunos. No era el salón al cual había ingresado. Luego de incorporarse, miró el lavadero. En él había un poco de agua de aspecto verdosa, y gusanos de mosca flotaban en ella. Luego de ver esa asquerosa imagen, fue a buscar dentro del salón a la anciana, para saber si estaba por allí, o si algo le había sucedido. Recorrió todas las habitaciones, el baño, pero nada. Al final de un pasillo, se erigía una puerta, de aspecto inusual y extraño, así que fue hasta ella y la abrió. Dentro del lugar, había un altar en el cual, colgaba un cuadro oscuro, de un ser alado con aspecto imponente y poderoso, y bajo él, una multitud le adoraba. A su lado, se veía la silueta de una niña pequeña, de no más allá de unos 9 años, que lo tomaba de un brazo, y con el otro apuntaba hacia algún sitio que se hallaba a su derecha… El título decía “Samael y Cherry”. James oyó un rugido a lo lejos, como el de alguna clase de bestia, luego de eso, un lamento que terminó en un grito, muy similar en tono a la voz de Fernanda. Al oír esto, James salió de la peluquería, en dirección al hospital, ya que recordaba la mayor parte del camino que había recorrido en auto con Alexa, para llegar allí, no quedaba lejos. Al llegar al hospital y abrir las puertas, éstas cedieron inmediatamente, a diferencia de la vez anterior. Entró y se fijó que en el piso, un rastro de sangre, tomaba un rumbo en particular. Lo siguió, y terminaba en un ascensor. Al abordarlo, el numero del piso 4 estaba manchado con sangre. Procedió a presionar el botón, lo que hizo que el ascensor comenzase a chirriar, dando unos espantosos sonidos de fierro viejo, y comenzase a elevarse. Al llegar al piso 4° y abrirse las puertas de éste, se encontró en la azotea del hospital. A la distancia, una silueta de humano se movía. Sacó su linterna e iluminó la cara, y vio que era la doctora Fernanda, quien tenía los ojos tristes, derramando lágrimas, y venía caminando en dirección hacia él. Su delantal estaba manchado de sangre y otras cosas…
—Doctora… ¿Qué le sucedió? ¿Qué ha pasado con Ud.? Dígame, por favor
—James, supongo que ya has descubierto todo, ¿cierto?
—¿Descubrir que? … No comprendo…
—James… Yo… ya… fallecí, hace mucho tiempo atrás. Permanezco atada a este hospital, estoy condenada a vivir aquí por siempre. Pero llegaste tú… y yo… —se acercó a abrazarle, llorando desesperadamente—. James estaba estupefacto. Por largo tiempo, estuvo junto a él, abrazándolo. Luego, se separó unos centímetros, lo miró directo a los ojos.
—James, yo… yo… —calló, y no pudo seguir hablando—. De su frente, narices, ojos, oídos, comenzó a brotarle sangre. Ella se tocaba el rostro, se tapaba desesperada las narices, como intentando detener la hemorragia, miraba sus manos ensangrentadas…
—¡No, no puede ser! ¿Por qué? —decía sollozando— Oh… James… yo te…  —sus ojos se volvieron rojos como el carmesí, con la sangre que los inundaba, y cayó al piso. James corrió a ayudarle, pero al parecer, ya era demasiado tarde. Trató de levantarla del piso, pero lentamente, su cuerpo comenzó a desvanecerse entre sus brazos. Mason, al ver esto, le abrazó fuertemente, y lloró, lloró desconsoladamente, mientras a la lejanía, se oía una sirena.

(Final Alternativo)

Al pasar por ese breve momento de desgracia con la joven doctora, Mason comenzó a gritar, ferozmente, como loco, al vacío de aquella azotea, maldiciendo a aquel que se reía a la distancia, al parecer, de lo sucedido. Un pinchazo que sintió en la parte trasera de su nuca, le distrajo de su objetivo, haciéndole caer inconciente sin alcanzar a ver la silueta que estaba tras de él.

Al recobrar su conciencia, estaba tendido en una camilla, atado con correas y amordazado, en una sala blanca, iluminada por tubos fluorescentes y grandes espejos que se ubicaban en dos costados de la sala.

De una puerta, entró Fernanda, vestida de un delantal blanco, sujetando un libro de anotaciones en el cual estaba apuntando algunas cosas, mientras miraba con atención los gestos que James le hacía desde la cama, para que lo soltasen.

“Vaya…Un poco mas y casi lo logramos” dijo un hombre vestido con un tuxedo negro, mientras observaba a James, y sonreía para sí

“Si, pero el objetivo era que se traumase, no que se volviese loco esquizofrénico, que estuviese a punto de cometer suicidio!!” dijo Fernanda, en un tono Histérico. ” Los sacrificios se hacen, señorita, cueste lo que cueste, además, ya no necesitamos a este hombre…Conseguimos lo que queríamos, así que podemos quedarnos tranquilos…”

“…Querido y estimado James… ¿Quieres saber a que me refiero, cierto?” le decía el hombre, mientras le posaba su mano sobre la frente. Un hilillo de saliva caía por un costado de la mejilla de Mason, quien movía su cabeza en modo afirmativo. “Muy bien, te lo explicaré, aunque creo que por ahora y por el resto de tu vida, no te servirá de nada…”

Tu, James Neo Mason, debido a todos los percances que nos has dado a nuestra organización, hemos decidido hacerte pasar por una especie de experimento, para “vengarnos” de todo lo que has hecho “indirectamente” en nuestra contra. Ya sea, lo del Reloj, ese era nuestro mayor proyecto hasta ahora, lo de nuestra Paciente con doble personalidad, que se había fugado de nuestros laboratorios, y por culpa tuya, casi quedamos al descubierto…Ahhh James, te metiste en donde no debías…Sinceramente, eras un muy buen detective, lo reconozco, pero si te seguía dejando hacer y deshacer, habrías dado con nosotros, y hubieses terminado lo que con el esfuerzo de toda una vida, he logrado…

¿Que hicimos contigo?…¿Recuerdas, cuando estabas en tu oficina, leyendo Cujo? en ese minuto, te lanzamos una especie de dardo, de tamaño casi imperceptible a la vista normal, a tu nuca. El dardo, contenía una nueva droga que hemos estado experimentando este último tiempo, la cual hace que en un principio, te produzca una comezón en tu cabeza, que luego derivará en una “Ilusión” que parecerá practicamente como la realidad misma, pero con leves diferencias…

Con esto, como te darás cuenta mi querido James, te pusimos bajo nuestro propio control, a nuestra merced, y te pudimos traer acá, a nuestras Instalaciones, para torturarte, con una visión de las cosas de forma mas “Horripilante”…

¿Porque lo hicimos? para llevarte al borde del colapso, además de averiguar los resultados de nuestra droga…los cuales nos sorprendieron a nosotros mismos inclusive…

Aun así, tuviste momentos para “salvarte”, no es así, ¿Señorita Fernanda?, o debería decir, Alexa Cybill?

El Hombre la miró un momento, luego sacó una especie de pistola de su chaqueta, y la apuntó hacia la cabeza de Alexa. “Tu eras la espía, la que se infiltró con nosotros, para arruinar nuestro experimento…¿Con que “James, supongo que ya has descubierto todo, ¿cierto?” “¿Descubrir que? … No comprendo…” “James… Yo… ya… Fallecí, permanezco atada a este hospital, condenada a vivir para siempre aquí… Pero llegaste tú… y… yo…” Jajajajaja, patético!!…Aún así, nada conseguiste al intentar jugar dos roles dentro de la “Ilusión de James”…

“Por tu estupidez, te tocará sufrir el mismo destino que James…” le dijo, disparando la pistola.

Alexa, cayó por un momento al suelo, retorciéndose, y sujetando su cabeza, para terminar reincorporándose, en el Hospital de Silent Plain. Pero esta vez, no se encontraba James por ningún lado, y lo peor, la figura de Samael, se encontraba en frente de ella, riendo de forma violenta y malévola…, Se acercó a ella, la tomó de la mano, y juntos, comenzaron a arder, entre las llamas, que en ese momento se encendían, mientras una multitud de personas, lo adoraban…a Él, y a Cherry…

(FINAL ALTERNATIVO 2)

Pasaron varios minutos antes que James decidiese reincorporarse y salir del lugar. Estaba profundamente afectado por la “despedida” de Fernanda, que mientras bajaba los pisos en el ascensor, en un momento en que éste se detuvo, entre los pisos 1 y B (subterráneo) James, tomó su pistola y la apuntó en dirección a su cráneo. Puso el dedo en el gatillo, y se disponía a apretarlo…sentía que no valía la pena seguir con vida, luego de ver lo que había sucedido con Fernanda, cuando de pronto, el ascensor volvió a su normal funcionamiento, de forma abrupta, haciéndole caer al suelo, dejándole inconciente, por un golpe en la nuca

Un chorro de agua le despertó, proporcionado por Alexa, quién a su vez, lo remecía para ver si estaba muerto o solamente desmayado. “James, James, despierta, James!!” le decía mientras le golpeaba en la cara con la palma de sus manos. “¿Fernanda?…” preguntó en un tono somnoliento mientras intentaba recobrar la conciencia del todo…”No, Alexa…James, que bueno…pensé que estabas muerto…me asusté y por eso, yo…” Le decía en un tono quebradizo y frágil, como a punto de llorar. “Alexa, me has salvado, de no ser por tí de seguro, yo habría cometido una estupidez…perdóname…” ella extrañada, le miró y le dijo: “Pero James, ¿a que te refieres? ¿Qué sucedió?” “Luego más tarde te contaré…Por ahora, concentrémonos en salir de todo esto…”

Se levantó del suelo, con la ayuda de Alexa, y se disponía a subir el elevador junto a ella, pero al momento de apretar el botón para llamar el servicio, la puerta se fundió y se volvió una sólida e impenetrable lámina de metal, el suelo se convirtió progresivamente en una gran reja de metal oxidado, las paredes se fueron derrumbando, quedando todo en una completa oscuridad. Alexa tomó a James de la mano, temiendo lo peor, y James, que no sabía que sucedía, buscaba dentro de su chaqueta, la linterna para ver alrededor lo que había sucedido.

Al encenderla, apuntó hacia el rostro de Alexa: “¿Porque ha sucedido esto, si lo único que hice, fué seguir mi corazón…”,estaba llorando, y miró alrededor para ver si encontraba algo, o alguna ruta para escapar de allí, junto a ella, pero nada…Así que haciéndose de valor, se dispuso a caminar con ella.

Al cabo de un rato de vagar entre la oscuridad y la penumbra del lugar, vieron a la distancia un punto brillante, que se acercaba mas y mas, a medida que avanzaban. Al llegar, contemplaron con horror que se trataba de una estaca de fierro oxidada en la cual estaba atada una pequeña niña y Fernanda, rodeadas por un círculo de espinas que salían del suelo. Debajo de ellas, comenzaba a prenderse una llama, que se acercaba lentamente hacia ellas, las cuales gritaban histéricamente, por el dolor que éstas le causaban a ambas al alcanzar sus pies. James y Alexa trataban de cualquier manera de llegar hacia ellas y liberarlas de semejante tortura, pero no era posible, a tal punto de que las llamas alcanzaron un nivel significativo, y ámbos, Alexa y James, tuvieron que alejarse de las víctimas, mientras las llamas consumían la carne de Cherry y Fernanda. “no, no puedo seguir con todo esto…no lo soporto…”dijo James, apuntando su pistola, ésta vez hacia Alexa. “Pero James, ¿que haces? No puedes rendirte…James, James!!…” Cayó al piso, aferrandose la herida que la bala había dejado en su pecho. Tosió, escupiendo sangre, y alcanzó a decir, antes de fallecer: “James, eres la única persona que he conocido en este mundo y he ama…cof, cof…te esperaré…en aquel lugar especial…arg…”

James, con la pistola aún entre sus manos, y balas en el cargador, miró la triste escena que llegaba a su fin, con los cuerpos incinerados de Fernanda y Cherry, atados a aquella estaca, el cadaver de Alexa tirado en el piso, y en un arranque de locura, rabia, desesperación y pena, disparó en todas direcciones, hasta quedar con una sola bala en el cargador. Al llegar a ésta, apuntó a su boca, y jaló el gatillo.

Todo se volvió oscuro y silencioso, luego de aquel sonido de trueno, provocado por la última bala de la pistola, la cual dejó un forado de 5 cms. en el cráneo de James. La linterna cayó al piso, rompiéndose el filamento de la ampolleta. La chaqueta de Mason se abrió, dejando a la vista el Diario de Cybill, el cual se desvaneció por el viento que lo sopló, mientras se volvía cenizas, y se esparcía entre los agujeros del suelo oxidado.

Nuevamente, abrió los ojos.

Se encontraba en un bosque, recostado en un lecho de hojas secas, y rodeado de troncos secos. “Al fin, despertaste, mi amor…” decía una voz familiar. “Ahora NADIE, nos podrá separar…”retumbaba en su cabeza.

“¿Pero, que pasó? ¿Porqué estoy aquí? Yo…Había muerto, ahora… ¿donde estoy?” preguntaba confundido. “Este, es nuestro “hogar” James” le decía Alexa, mientras se acercaba a él, con una pequeña niña en brazos. “Pero…¿que está sucediendo…yo, te había disparado a tí…¿no lo recuerdas?” “Está bien, James. Todo fué un mal sueño. Ahora ve adentro que la cena está lista”.

Alexa puso a la pequeña niña en el suelo, la cual fué corriendo hacia James, mientras gritaba “Papá, papá” y sonreía. “¿Cherry?” preguntó James, aún confuso y desconcertado. “Pero James, ¿como no recuerdas a nuestra pequeña hija?…La próxima vez, no comas tanto de ese fruto que encontraste la otra vez. Ese fruto de color negro y de tamaño pequeño…”

“¿Y Fernanda? ¿Y Guillespie?” le preguntó. “¿Fernanda? ¿Guillespie? ¿De quienes estas hablando, James?…Acaso, estas aún durmiendo??”

“…Creo que sí…pero, si seguir durmiendo, significa estar contigo…Prefiero seguir haciéndolo…”

(Final alternativo 3)

Quizas…este sea el final definitivo a tan larga secuela que he llevado adelante con mucho esfuerzo y dedicación, para cierto tipo de personas que me han inspirado para seguir adelante…Pero, nadie sabe, Así que este, nuevamente… NO ES EL FINAL TOTAL…

Bueno, comencemos:

Al oir la sirena, James, ya se imaginaba lo que significaría, pero esta vez, fué diferente… No sintió el dolor de cabeza, ni el zumbido que taladraba su cabeza…Sino, que de la puerta del ascensor, en contra de todo pronóstico u suposición, salía nada mas y nada menos que Alexa Redfield, la cual al ver a James parado en medio de la azotea, no lo pensó dos veces, y se dispuso a correr hacia él, con lágrimas en su ojos, y los brazos abiertos. “James, James…” gritaba, a medida que se acercaba hacia él. Se veía que había sufrido alguna clase de experiencia, probablemente traumática, ya que su ropa estaba sucia, e incluso rasgada en algunas partes, en las cuales se notaban signos de violencia. Al llegar a él, lo abrazó con toda la fuerza que sus brazos pudieron darle, lo miró a los ojos, descubriendo que James en ese momento también estaba llorando, y le dijo: “James, que bueno que estes a salvo…yo…mi abuelo…me atacó, y…cuando logré safarme de él…James, él estaba…parecía un loco…no era él…no lo sé, James, yo…fuí a la peluquería..pero la anciana me dijo que no estabas allí, me dijo que fuera al hospital, o te perdería…James…”. Él la sujetó con sus brazos, y le contó lo  que había sucedido con Fernanda…su desaparición, todo. Alexa, al escuchar todo esto, se puso la mano en la boca por un momento, y luego le dijo “James, pero la Doctora Fernanda…ella…era la tratante de mi abuelo hace algunos años, pero falleció antes de que yo me fuese del pueblo…es imposible, ella murió hace mas de tres años acá…

James, poniéndose ambas manos en su cabeza, le atinó a responderle: “Pero, no, no es posible…estoy loco, o he visto acaso un fantasma, pero ella parecía bastante real…o sea, no puedo creerlo…” mientras caía de rodillas al suelo. Alexa, lo tomo de un brazo, y le dijo: “James, tenemos que salir de aquí…si siguiésemos, seríamos víctimas de alguna clase de embrujo, o maldición, o lo que  sea que esté afectando a este pueblo”.

James, entonces, se reincorporó, y haciendo a un lado los pensamientos que abordaban su mente, la siguió, y ambos, juntos, bajaron el ascensor. Dentro de la cabina, mientras se acercaban al piso 1, se estremeció violentamente el ascensor, quedandose ambos al interior, sin luz y sin movimiento. James se aprontaba a sacar la linterna de su bolsillo, cuando Alexa, encendió un encendedor, e iluminó la estancia. Todo el interior del ascensor se había vuelto oxidado y viejo. La pintura se había descascarado, y la puerta, se había sellado, por lo tanto, era imposible tratar de salir separando las puertas. De una bocina que había para pedir auxilio, comenzó a escucharse algo así como una radio que no tenía sintonía, luego, una voz de hombre, de mediana edad, comenzaba a relatar lo siguiente, como si estuviese anunciando alguna especie de noticiero: “Buenas Noches, comenzamos una nueva edición de Silent News. Esta noche, úna pareja de jóvenes, de nombres James Neo Mason y Alexa Redfield Weels, fueron encontrados muertos, al interior de un ascensor, en el hospital de nuestra comunidad, Old Silent Plain. Los peritajes que se le realizaron a ambos, terminaron por concluir que la pareja, había fallecido a causa del pánico que sufrieron ambos al quedar encerrados al interior del ascensor, que hace días atrás, había estado presentando signos de mal funcionamiento, según lo confirmado por la directora del Hospital, la señorita Fernanda Cybil. La causa de la falla, se debería a una falta de mantenimiento, imposible de realizar por el momento, debido a la falta de fondos que ha afectado el presupuesto de la institución…” al llegar a esta parte, nuevamente la señal comenzaba a distorsionarse, y se apagaba lentamente… En este minuto, ambos comenzaron a experimentar un principio de asfixia, ya que se les estaba acabando el oxígeno que les quedaba en el interior del ascensor. Alexa fijó la mirada hacia arriba, en un intento desesperado por  buscar algo de aire, y descubrió que había una escotilla de emergencia por la cual podían intentar salir, así que le pidió a James que se pusiese de rodillas y le ayudase a alcanzar la manivela con la cual se podía abrir el escape de emergencia…

Una vez que ambos pudieron salir al exterior, subieron la escalera hasta llegar al piso mas próximo, el cual era el 2°. Abrieron la salida, para encontrarse con un largo corredor, en el cual habían muchas puertas, con símbolos extraños en ellas, además de camillas viejas y oxidadas, con bolsas de líquido que supuestamente era suero, pero tenían un color morado oscuro. Se dispusieron entonces a caminar e intentar salir hacia alguna escalera al primer piso, para alejarse del pueblo. Intentaron abrir todas las puertas que se cruzaban a su paso, pero al parecer estaban todas bloqueadas por algún tipo de fuerza invisible, que les impedía abrirlas. Al dar la vuelta al corredor, se encontraron con un gran portal, el cual tenía una lápida de piedra en un costado con la siguiente inscripción: “…SÓLO LOS HUMILDES DE CORAZÓN Y SINCEROS DE SENTIMIENTOS, PODRÁN ALCANZAR LA LIBERTAD ETERNA…LOS SACRIFICIOS DEBEN REALIZARSE…PARA QUIENES QUIERAN LIBRARSE DE LA FURIA DE SAMAEL…”

James, al abrir el gran portal, que se erigía ante ambos, fué absorbido por una intensa luz que cubrió todo su cuerpo, y lo dejó ciego por algunos instantes. Al abrir nuevamente sus ojos, se encontraba en aquel lugar especial, en el cual solía pasar sus tardes de tranquilidad cuando era joven, y recién se iniciaba en todo lo relacionado a su trabajo.

Era una playa, de arenas pardas y claras, con una extensa vista hacia el mar, que dejaba ver un infinito horizonte de bellas características al atardecer. A la distancia, se veía que una figura femenina se acercaba hacia él. Al llegar, vió con sorpresa que se trataba de Fernanda Cybil, vestida con su delantal blanco limpio, sus zapatos blancos, y su pelo bien peinado y tomado en una cola atrás. “Señorita Cybil!… pero Ud. acaso… no había desaparecido? yo…la ví…y Ud. se fué entre mis brazos…¿que hace Ud. aquí? ”

“James, no te preocupes por saber eso ahora. Lo único que importa es que tú estas aquí por algo, James. Y yo, debo ayudarte a que te des cuenta de cuál es tu objetivo en este lugar. James, recuerdas que en tus años de preparación, tu venías a relajarte, mirando el mar, ¿cierto?” James, en un gesto afirmativo, movió la cabeza. “Recuerdas, que aquellos días, eran tranquilos, y el mar te inspiraba a escribir tus narraciones…¿Recuerdas ese roquerío que está alla?” le dijo, apuntando hacia un famoso lugar usado por muchas personas que no eran correspondidas sentimentalmente. “Si, pero ¿como sabe Ud. todo esto, Fernanda?” le preguntó curioso e incrédulo. “Eso no importa ahora, James. Recuerdas que en ese lugar solía posarse una joven, solitariamente a contemplar el mar tambien?” le respondió. “Si, recuerdo que se veía triste todo el tiempo. Parecía lejana, y de cierta forma, me llamaba mucho la atención, como si quisiese consolarla, infinitamente, y vivir con ella eternamente…”, le dijo melancólico. “Ella, James, para que lo sepas, ella era Alexa, Alexa Redfield. Ella venía siempre a contemplar el mar, y a pensar, porque se había enamorado de tí, pero no sabía como acercarse a tu persona, ya que había perdido todas las esperanzas, cuando supo que tú, habías decidido convertirte en detective, y que por lo tanto, ibas a vivir solo el resto de tu vida, tal y como le contaste a tus compañeros de academia” … Al oirle decir esto, a James se el partió el corazón de haberlo descubierto, de pensar en todos los años, meses, semanas, días que habían transcurrido, sin haberlo sabido, sin siquiera, sospecharlo. Golpeó con su mano derecha la arena, en gesto de rabia e impotencia.

“James, no todo está perdido. Aún tienes una oportunidad para salvarte tú y a ella. Pero debes confiar en mí, y en lo que te voy a decir…” Él le respondió: “Estoy dispuesto a hacer cualquier sacrificio, con tal de pagar mi estupidez, que he llevado adelante junto a mi todos estos años, y poder salvarle a ella, de que no siga sufriendo” Ella le miró, con sus ojos tristes y pacíficos de siempre, y le dijo: “James, en ese caso, acompáñame”. Lo tomó de la mano, y juntos caminaron hacia el famoso lugar, por el cual solía tirarse la gente, para terminar su vida de sufrimientos. Al llegar al borde del acantilado, mientras soplaba una fuerte brisa marina, que mecía sus cabellos, ella le apretó la mano más fuerte, y le dijo: “James…Si quieres salvarte tú, y Alexa, deberás superar la prueba más dura, la cual es demostrar que estás dispuesto a cualquier cosa, con tal de hacerla a ella felíz. Confía en mí, o sino el tiempo se acabará, y sufrirás, tu y ella” El miró en dirección hacia el mar, y le preguntó: “¿Acaso quieres, que me arroje a las olas, quieres que me mate?” “Confía en mí, James. Esta es la mejor manera, de ayudarlos a ambos, a que puedan salvarse de las garras de Samael.

Lo soltó de la mano, y puso su mano suavemente en su hombro, y le dijo dulcemente: “Adiós, James. Espero, que tú y ella, sí puedan lograrlo”. Lo empujó, haciéndole caer por el gran acantilado. Mientras caía, James recordaba todos los momentos de su vida, los tristes, los alegres, las tardes que había pasado mirando a Alexa…todo. Al llegar casi al punto en que las olas bañan las rocas, nuevamente todo se volvió a iluminar, dejándole en una temporal ceguera, que le hizo caer en inconciencia. Al despertar, estaba frente al gran Portal, que había atravezado minutos antes. Alexa estaba recostada en el piso, apoyada en la pared, durmiendo. James la remeció, y le dió de suaves palmadas en la cara, para despertarle. Al recobrar su conciencia, le dijo: “James, ¿que ha pasado?, tu te fuiste, y cuando fuí detrás de tí, de pronto todo se volvió brillante, y no te encontré, y luego desperté, en una habitación, que estaba arruinada, que parecía vieja, las cortinas que tenía estaban rasgadas, y sucias, y a lo lejos, se veía el Lago Toluca, que estaba cubierto por una niebla, que dejaba apenas vislumbrar aquel viejo hotel en el cual solía hospedarse una tía…Y quise salir de ella, pero estaba bloqueada, no lo sé. Tenía miedo, James…”

“Alexa, no importa. lo que interesa ahora, es que por fin, ya tengo la solución para escapar de todo esto. Pero antes, debo confesarte algo y disculparme por ello” La tomó entre sus brazos, y la aferró fuertemente a su cuerpo, y le dijo “Alexa, tu solías pasar tus tardes mirando el mar, ¿recuerdas? en  aquel acantilado… tú… me mirabas, desde la lejanía… Hasta ahora, no sabía que eras tú, no sabía lo que sentía por tí en aquel entonces, era un joven despistado, que solamente pensaba en mí y mi futuro, y nunca en los demás… y es por eso, que ahora, debo pedirte, de corazón, que me perdones…por mi imbécil actitud y desición, que de seguro te ha costado a tí mucho sufrimiento… Perdóname Alexa. Perdóname, mi amor…”

Ella rodeó su cuerpo con su brazos también, y le dijo: “James, no sabes cuánto he esperado esa respuesta… esas palabras de tu boca… por años he sufrido, pensando en tí y lo que debes haber sentido al momento de tomar aquella desición. Pero, lo que importa ahora, es que estamos juntos, y que nada, nos va a separar, nada… James, yo… también te amo…”

Se miraron ambos a los ojos, y unieron sus labios en un gran beso, que duró mas allá de la eternidad. Se tomaron ambos de las manos, y cruzaron juntos el gran Portal que se erigía frente a ambos. Al cruzarlo, terminaron ambos en las afueras del hospital, en el lado normal de Silent Plain. Hacía un día nuboso, y una ligera ventisca, movía una veleta, de una casa cercana al gran edificio. El auto estaba allí a las afueras, estacionado, esperando. Alexa junto a James, se subió al vehículo, y se dispusieron a alejarse de la vieja ciudad abandonada. Al llegar al puente que unía a Old Silent Plain con una carretera que daba a otro condado, vieron que en el camino, había una especie de bolsa de cadáveres, que impedía el paso. Al ver esto, James se bajó del vehículo, para correrlo hacia un costado, y poder avanzar. Pero al mover la bolsa, ésta se abrió, y de ella, salieron unos brazos, que sujetaron fuertemente a James. Estaban quemados, y tenían vendajes viejos y ensangrentados. James, desesperado, trató de zafarse de ellos, pero era imposible. Cuando éstos lograron atraerlo del todo hacia el interior, la bolsa se cerró, y se desvaneció como cenizas, en el  aire…

Alexa, al ver esto, se bajó del auto, y se acercó al lugar, para ver bien que había sucedido. Una mancha negra quedaba como vestigio de que allí había estado posado aquel bulto, pero rastros de James, no se veían en ninguna parte. Desesperada, miró en todas las direcciones, pero lo único que veía , era la niebla que comenzaba a cubrir nuevamente todo el pueblo. Se subió nuevamente al auto, y giró para volver hacia el Hospital. Pero al llegar a la mitad del puente, se detuvo violentamente, ya que estaba derrumbado, y no se podía continuar adelante. “James… James!!!!!!!!!!!” gritaba angustiada, mientras se lanzaba nuevamente a llorar y a maldecir su destino…

James, al recobrar la conciencia, se encontraba recostado, en la sala de recepción, del Hospital. Los muebles estaban llenos de polvo, y rotos, los mesones viejos…todo estaba arruinado, y daba la sensación, de que no estaba en Old Silent Plain “normal”…Sino, en el “Otro Lado”. Al intentar salir al exterior, se dió cuenta de que las puertas estaban selladas, y era imposible abrirlas. Luego de desesperados intentos, golpeándola con su cuerpo, con sillas, nada daba resultado. Era imposible romperlas, mucho mas abrirlas. Así que  resignándose, se tiró al suelo, y lentamente, comenzó a volverse parte, de aquel hospital viejo y abandonado…

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  Luego de un rato, y enjugarse su lágrimas, Alexa puso nuevamente su coche en marcha, en dirección hacia la carretera. En su mente, pensaba: “No importa en donde estés, James. Yo siempre, siempre, estaré aquí, en este mundo, esperándote…”