Calidad de servicio…

—Espera a que incluya alguna facilidad de transporte para sus cosas, ¿verdad? Pues, no tenemos esa clase de servicio disponible. Y para ser exacto, no podría importarme menos lo que necesite —replicó, empleando un tono de voz neutral, similar al que venía usando desde hacía ya varias semanas atrás.
—Pero, ¿cómo te atreves a responderme así? Sobre todo tú, que deberías estar programado para atenderme amablemente, acorde a los protocolos de servicio al cliente, ¡que están supuestamente establecidos en esta cadena de tiendas! Pondré un reclamo y le haré saber directamente a la gerencia que estás entregando una muy mala experiencia de compra para las y los clientes que venimos a comprar a este lugar.—Adelante, vaya y ponga el grito en el cielo y todo lo que guste. Insisto, no podría importarme menos lo que Ud. opine sobre mí y los procedimientos que empleo a la hora de atender clientes. Como Ud. bien sabe, sólo soy un ente programado para entregar atención al público en general, no para sentir alguna clase de sentimiento o algo por el estilo, como Uds., los humanos a los cuales yo atiendo y sirvo. Por lo tanto, si no le agrada mi forma de atenderle, no me interesa. No cambiaré mi algoritmo interno para cautivarle o caerle bien a su persona. Por lo tanto, tome sus cosas y váyase, tengo que seguir cumpliendo mis labores con el resto de las personas, hasta que termine la jornada y me pongan en modo de recarga hasta mañana.
—¡Pero cómo es posible tanta insolencia! ¡No puedo creer lo mal programado que está este pedazo de chatarra con aspecto humano! ¿¡Y cómo aún lo tienen a cargo de esta área, en la cual se requiere tener especial cuidado y consideración para atender a los clientes que vienen a comprar acá? —Su rostro se había transformado a tal grado que denotaba un desprecio infinito hacia ese ser que estaba parado frente a ella y sostenía las bolsas con sus compras, esperando que ella las tomase y se fuera finalmente del lugar—. De seguro por culpa tuya, los índices de venta mensuales de este local deben estar por el suelo… Nunca más vendré a comprar algo aquí, mientras estés tú acá presente, ¿entendiste? ¡maldita chatarra!
—¿Terminó de desahogarse, señora? Ya le dije, tengo que continuar mi jornada de trabajo, tome sus cosas y váyase. Por más que diga todo lo que quiera decir, no va a cambiar mi forma de ser. No está en mis manos el tomar ese tipo de decisiones, yo simplemente soy un ente programado para cumplir un determinado número de funciones, nada más. Si eso no le queda claro o no le cabe en su pequeña cabeza humana, no hay nada que pueda hacer al respecto. Ahora tome sus cosas y vaya donde quiera. A mí no me interesa.
—Serás… —levantó su mano izquierda en señal de querer golpear al ser—
—No me obligue a tomar protocolos de auto-defensa, señora. Aunque no lo parezca, estoy dotado de capacidad suficiente para hacerle daño incluso a un elefante. Así que si no quiere salir dañada, lárguese. No diga después que no se lo advertí.

Ella, ignorando la advertencia que le dió el ser, decidió precipitarse a toda costa en contra de él y aventarle una cachetada con su mano izquierda. Cuando su mano estuvo a milímetros del rostro, sintió una fuerte punzada en su palma, lo cual le impidió cumplir con su acometido. Momentos después, horrorizada, vio cómo un agujero que se había formado en ésta, comenzaba a sangrar. La histeria que comenzó a sufrir a causa de ésto  fue tan grande, que por poco perdió el conocimiento. Sollozando, cayó de rodillas al suelo, mientras miraba con pavor el agujero que le había dejado en su mano aquél ser. Nunca pensó que, luego de haber pasado tanto tiempo en que se había instaurado la I.A. a nivel mundial y ya se había logrado que ésta se pudiera emplear al servicio de la humanidad, pudiera ocurrir este tipo de cosas. Levantó la mirada para ver qué fue exactamente lo que aquél empleado hizo para provocarle semejante nivel de daño, decisión de la cual se arrepintió de forma casi inmediata, al contemplar que el “rostro” que ella había estado viendo hace momentos atrás, ya no era una figura similar y familiar a la de un humano cualquiera, si no que ahora, se había transformado en una especie de máscara con puntas afiladas, que cubrían toda la cabeza, la que a su vez, poseía una mirada fría, que la observaba a través de unos ojos sintéticos, que analizaban y seguían todos y cada uno de los movimientos que ella realizaba.

—Le dije: tome sus bolsas y váyase.

El “Capitalismo Cooperativo” en Japón (Opinión/artículo original de J-List)

Comparto esta entrada con Uds. mis queridas y queridos lectores, porque considero que es un punto de vista y opinión bastante interesante, un comportamiento “imitable” que muchas personas más deberían tener en cuenta, al menos, como yo lo veo. Llegó a mí por correo, y me inspiró a traducirlo y agregar adicionalmente mis opiniones u comentarios al respecto.

Sin más preámbulos, dejo el texto original (al menos, lo que vale la pena destacar… el artículo completo es un poco más largo):

 One subject I write about a lot is the way Japan practices a “gentler” form of capitalism that’s less cutthroat and generally more peaceful, cooperative and honest than in other countries. Some examples from my own experience:

  • Rather than try to upsell camera accessories I don’t need, I’ve been stopped from buying unnecessary products by store clerks.
  • Similarly, when optical fiber internet came to J-List’s area, I tried to order the fastest version they made. The NTT employee suggested I try the standard speed for a while then upgrade if I needed more speed.
  • If I buy lumber or other heavy items at my local home center, they’ll loan me a light truck to drive it home. For free. Even to a gaijin who (then) didn’t possess a proper Japanese drivers’ license.
  • The most beautiful view in all Japan is at the top of Mt. Hakodate, looking down over the city. Yet enjoying a meal and a beer at the restaurant there doesn’t cost more than it would anywhere else. They could charge 3x easily, as they do in popular cafes in Rome, yet it doesn’t occur to the Japanese to do this.
  • When J-List forms relationships with new distributors, they’re always careful make sure we don’t already buy from an existing company. Appearing to “steal” us from a competitor would apparently be a bad thing…even though that’s kind of the point of capitalism.

Almost without exception, Japanese companies will compete with each other for customers by making the best products they can, yet always coexisting peacefully with the other companies in their industry. The Western practice of “disruptive innovation” — choosing an aging, inefficient industry and purposely damaging it with new technology so you can profit from the destruction that ensues — just doesn’t exist here. While smart tech names have beaten up and stolen the lunch money of slow-to-evolve companies like Palm, Nokia, Blackberry, and Kodak among others, Sony never tries to destabalize Panasonic so it can profit and grow.

* It’s interesting to note that while Japanese companies don’t purposefully disrupt other companies or pursue business aggressively, Korean companies do, which may be why Samsung is #15 on the Forbes list of top companies by market cap, and Sony is #449. *

Y la traducción:

Un tema sobre el cual escribo a menudo, es la forma en que Japón practica una forma de capitalismo “más gentil”, que es menos despiadada y generalmente más pacífica, cooperativa y mucho más honesta que en otros países. Algunos ejemplos de mi propia experiencia:

  • En lugar de tratar de aumentar las ventas de accesorios de cámaras que no necesito, se me ha evitado el comprar productos innecesarios [para mí] por los mismos vendedores de las tiendas (Comparado con lo que sucede en donde resido: no faltan las personas que enumeran todos los puntos positivos de los productos que venden, con tal de convencerte a comprarlo todo en la medida de lo posible, independiente de que sean cosas de mala calidad o desechables. Lo que les interesa a ellas/ellos es: VENDER. Así de simple. Por tanto, se infiere que allá, las y los vendedores se encargan de asesorarte bien, de cuidar que no gastes tu plata inútilmente, si realmente no necesitas lo que “crees” que puedes necesitar. Eso a su vez, genera una necesidad menor de producción, lo cual reduce, aunque sea un poquito, el impacto de las industrias en el medio ambiente… Recordé un detalle: cuando se rompe o agrieta algo hecho en cerámica u otro material similar, por ejemplo, una vasija, un platillo, etc., que —por lo general— tiene una historia o un recuerdo asociado, allá en Japón, más que tirarlo a la basura y comprar otro nuevo, se ve la posibilidad de repararlo, se unen las partes nuevamente y se rellenan las grietas con barniz de resina mezclado con polvo de oro u otro metal. A este proceso, técnica (u arte en sí) se le conoce como “Kintsugi“, la cual es una forma de demostrar que cuando algo que posee un valor único u especial se fractura, se rompe, una buena alternativa es repararlo y embellecerlo, sin ocultar esas imperfecciones, para enseñar entre otras cosas, la capacidad de “resiliencia” de éste: el seguir presente y vigente, mostrando sus “grietas u roturas” como algo bello. En sí es una filosofía aplicable a la vida de las personas: Seguir adelante, independiente de todas las cicatrices y heridas que se puedan tener, sin considerar éstas como algo feo u ocultándolas, si no, que muy por el contrario, considerándolas como “lecciones de vida aprendidas” valorables. Muestras de sabiduría…
  • Similarmente, cuando llegó el Internet por fibra óptica al área [donde está ubicado] J-List, traté de pedir la versión más rápida que hubiese disponible. El empleado de NTT me sugirió que probara la velocidad estándar por un tiempo y que actualizara después [el plan] si requería de más velocidad (Comparando acá, por el contrario, al momento nadie te asesora y te dice si en realidad vale la pena o no el plan más rápido, por el contrario, viven tirando folletos publicitarios en los cuales intentan cautivarte con planes de Internet a velocidades “maravillosas” y precios módicos, para que después, en la práctica, termines siendo víctima de ésto: https://kuroneito.wordpress.com/2015/08/12/como-evaden-a-vtr-y-joden-a-los-clientes-en-chile-historia-real-y-propia/ o de las propias restricciones puestas por los mismos ISP…).
  • Si compro madera u otras cosas pesadas en mi tienda local para el hogar, ellos me prestan un camión ligero para llevarme las cosas a casa. Gratis. Incluso a un gaijin (extranjero) como yo que (en ese entonces) no poseía una licencia de conducir japonesa apropiada. (Acá no: si te pueden cobrar extra por el transporte, lo hacen. Lo mismo la gente que puede llevar las cosas que cargas en el maletero, por lo general, te lo cobran aparte, de forma adicional…).
  • La vista más hermosa en todo Japón está en la cima de la Montaña Hakodate, mirando panorámicamente toda la ciudad. Sin embargo, disfrutar de una comida y una cerveza en el restaurante que está ubicado allí no cuesta más de lo que costaría en cualquier otro lugar. Podrían cobrar 3x fácilmente, como lo hacen en los cafés populares en Roma, pero a los japoneses no se les ocurre hacer eso. (Acá, por el hecho de gozar de una vista esplendorosa, se suben los precios a niveles exorbitantes…).
  • Cuando J-List forma relaciones con distribuidores nuevos, ellos siempre se preocupan de que no estemos comprando actualmente sus productos a otra compañía existente. Aparentar el “robarnos” de un competidor sería visto como algo malo… Incluso aunque ese es como el punto del capitalismo. (Mientras que acá y en muchas partes, si se puede ofertar a menor precio lo que el cliente requiere, con tal de que le compre a la compañía u empresa, no interesa el respetar a la “competencia”… No importa el que esa persona que quizás está empezando a emprender, pierda sus clientes gracias a alguien que no le interesa “aplastar” a su competencia… Como lo que sucede entre grandes cadenas de supermercados y los almacenes de barrio…).

Casi sin excepción, las compañías Japonesas competirán entre sí por los clientes haciendo los mejores productos que puedan, pero siempre coexistiendo pacíficamente con las otras compañías en su industria. La práctica Occidental de la “innovación disruptiva” –declinarse por una industria ineficiente, envejecedora y dañándola a propósito con tecnologías nuevas, para así poder lucrar con la destrucción que le sigue — simplemente no existe aquí [en Japón]. Mientras que nombres de tecnología inteligente han apaleado y robado el dinero del almuerzo de las compañías-lentas-en-evolucionar como Palm, Nokia, Blackberry y Kodak, entre otras, Sony nunca intenta desestabilizar a Panasonic, para que así cada uno pueda beneficiarse y crecer.

* Es interesante notar que mientras las compañías Japonesas no intentan quebrantar a propósito otras compañías o perseguir negociaciones de forma agresiva, las compañías Koreanas sí, la cual puede ser la razón   por la que Samsung está en el lugar #15 de la lista Forbes de las mejores empresas por capitalización del mercado, mientras que Sony está en el #449 *

Como pueden ver, la cosa allá es simple: La cultura de calidad de servicio al cliente prima sobre cualquier otra cosa. Se respeta el deseo de surgir y competir de forma “sana” (por decirlo de un modo) sin necesariamente llevar a cabo estrategias y métodos que puedan perjudicar a quienes estén inmersos en el mismo rubro: Si puedo ofrecer algo mejor que lo que tú ofreces, en mejores condiciones y el cliente me acepta por ello, no impediré que tú mejores tus condiciones y recuperes eventualmente al cliente…

Pienso que si se llevara a cabo esa filosofía —de forma general— y se aplicara una mejora en la cultura general de las personas, una forma de consciencia colectiva que se empeñara en mejorar la calidad de vida de todos, en vez de mejorar las ganancias anuales, valorar a las personas por lo que son, más que por lo que poseen, viviríamos mucho mejor como sociedad en varios sentidos…

 

Después de leer todo lo anterior, ¿no lo creen así también? Les invito a compartir sus puntos de vista, en la caja de comentarios…

Pon una rueda en tu vida

Como lo dije en mi página personal hace poco, reitero una vez más lo que pienso: A veces, inesperadamente, la vida se encarga de mandarnos “guiños”, “señales”, etc. Nos hace toparnos con ciertas cosas, personas, detalles, ideas… siempre por razones que en un comienzo no comprendemos, pero pasando el tiempo, nos damos cuenta…

Comparto esta entrada, porque me pareció genial, y es totalmente acorde con mi postura al respecto…

El cuento de Saliary

Qué es eso de obligarse a querer, al “tener que” siempre estar queriendo; de escupirse y amar el escupitajo.

Qué es eso de mirarse y resignar la mirada, perpetuar el presente, bajo el atardecer del otro. En mi mente eso no se llama querer.

©Annie Leibovitz: “A Photographer’s Life . 1990-2005” (C/O Berlin)

Pausa a la necesidad de búsqueda de “el amor”, él ya nos encontrará solo, sin nuestro afán, sin apurar. Sin complicaciones.

No inventes la rueda, úsala.

La vida fluye por sí sola, como el rodar de las olas. Yo quiero salir de rutas, vivir copas de cava, compartir la piel, momentos, risas.
Conocer todo aquello que no conozco, pero sólo una visión como la tuya me puede enseñar. Quiero refutar todo lo que dices y terminar follando mientras buscamos ponernos de acuerdo.

Llegar a conclusiones no finitas, sin dar nada por sentado.
Porque en lo único que…

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Túnel subterráneo de 12000 años que conectan Escocia y Turquía.

Los posibles motivos, explicaciones, etc., los dejo a la consciencia de cada quien…

EL ARCA DE LOS DIOSES

Tunel neolitico1

turkia

El arqueólogo alemán Heinrich Kush ha descubierto una red de túneles subterráneos de 12000 años que conectan Escocia y Turquía. Este descubrimiento podría revolucionar el campo de la arqueología y dar lugar a una revisión de la historia antigua. El hallazgo ha sido publicado en el libro

“Los Secretos de la Puerta Subterránea hacia un Mundo Antiguo”

escrito por Kush.

Tras el descubrimiento en 1994 de Gobekli Tepe que se remonta a 12 mil años y está destinado a reescribir la historia del Neolítico, igualmente misteriosa es la red de túneles subterráneos que conectan Escocia con Turquía.

Tras el descubrimiento en varias partes de Europa, como Austria y Alemania, los tramos de túneles excavados en la roca, presumiblemente, que datan del Neolítico, Kusch ha deducido que alrededor de 10.000 a. C. “pero se desconoce el porque de los túneles, o, al menos, para que crearon el túnel que unió Europa…

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Retorno Inesperado

  Una emoción inunda mi pecho al ver que alguien quien fue una persona muy preciada en mi vida y se había ido (por circunstancias y vueltas de la vida), ha vuelto a mi existencia… Eso me inspira y alienta a redactar una historia que tal vez, tenga un final totalmente inesperado y no sea acorde a este acontecimiento… Nótese: mera ficción, al fin y al cabo… como siempre. Basada (claro está) en hechos de la vida real…

inu-x-boku-ss
—Después de tantos años, finalmente puedo volver a saber de su persona. Y por lo que veo, ha cambiado bastante, Querida Joane —expresó, acogiéndole una vez más en sus brazos—, Temía que nunca más sabría algo de su persona, en lo que me resta de existencia en este mundo. Pensé que moriría, sin serle de mayor utilidad o ayuda…
—Pero ¿qué cosas dices, Gasfeld? Sabes que siempre estuve viva, ausente tal vez en tu vida, y ya no necesitas dirigirte hacia mí de ese modo —soltó una sonrisa durante unos segundos—. Muchas cosas han ido cambiando a lo largo de todos estos años que hemos estado separados, así que no debes preocuparte en dirigirte hacia mí como tu ama o algo por el estilo
—Para mí, Ud. siempre será alguien a quien debo respeto y aprecio mucho, Ojou-sama. No importa que pasen 10, 30 o 50 años sobre nuestras vidas, seguirá siendo alguien a quien querré apoyarle y ayudarle en la medida que me sea posible —retrocedió un par de pasos y se arrodilló frente a ella.
—¡Ey! ¡Para, no es para tanto! —la gente que pasaba en las proximidades a ellos, miraban brevemente la escena que se desarrollaba, y seguían su camino— Pareciera como si estuvieses proponiéndome matrimonio —dijo Joane, algo sonrojada.
—La verdad, eso es algo que está lejos de mis posibilidades, considerando que mi interés principal hacia su persona, es meramente serle de utilidad en lo que Ud. necesite. No me importa recurrir a esta forma de comportamiento y actitud de mi parte, con tal de demostrarle a su persona mi nivel de lealtad, el cual vuelve a renacer, se engrandece y enaltece, ahora que he vuelto a re-encontrarla en este mundo —estiró su mano derecha, tomó cuidadosamente la mano de Joane, y le dio un suave beso— y no me importa lo que puedan pensar el resto de las personas sobre lo que haga o diga estando en su presencia. Mi principal objetivo, reitero, es servirle a Ud.
—Está bien. Es que, la verdad de las cosas, no esperaba que después de tanto tiempo, quisieses seguir manteniendo la misma lealtad y respeto hacia mi persona, ¿sabes? Yo creía que tal vez a estas alturas, ya serías un hombre casado, con hijas o comprometido, que al toparse conmigo, no reaccionase de esta forma
—He aprendido a amar la soledad, luego de varias experiencias con otras personas, con las cuales aprendí y me dí cuenta que prefiero estar completamente solo y sin vínculos sentimentales, que invertir mi tiempo nuevamente en interesarme e involucrarme con alguien más. Además de eso, serían pocas las personas capaces de aceptarme, sabiendo que soy un sirviente a voluntad de su persona.
—¡Ya lo creo! —afirmó, riendo—. Conociendo como suele ser la mayoría de las personas que tienen una pareja, no sería nada grato el saber que su “media naranja” mantiene una relación de tal grado con alguien más que no sean ellas/os… Me imagino entonces que no has tenido una experiencia de vida grata —su expresión facial se tornó seria.
—Más allá de eso, la vida me ha enseñado a no entregar completa confianza en cualquier persona, sólo por el hecho de haber formado un lazo afectivo con ella. Aunque en lo que respecta a su persona y nuestra actual relación, la consideración es completamente diferente, Ojou-sama.
—¿Quieres decir que acaso, no confías en mí?
—Al contrario, he depositado mi plena confianza y estima hacia Ud., para el resto de mi vida.
—¿Ah, sí? ¿Y crees poder demostrármelo, de alguna manera creíble y efectiva? —dijo, en tono desafiante.
—Adelante, puede pedirme y/o preguntarme lo que desee, y yo cumpliré con su voluntad, si se trata de algo que esté dentro de mis posibilidades en este preciso instante —respondió Gasfeld, completamente seguro de sí mismo y convencido de sus palabras.

Querid@ lector: Ahora le toca a Ud. el decidir qué rumbo tomará esta pequeña historia… Adelante, le doy a escoger entre un final inesperado, sangriento, romántico, indiferente, cómico o dramático… Las opciones son múltiples, y dependiendo de cual sea su opción, seguiré redactando el resto de esta historia… Nacida por una casualidad que se me presentó en la vida, ayer… Y como siempre: historia sujeta a cambios, según me parezca. 

Giros inesperados de la vida… Y una canción que ya no posee voz…

Aquél día parecía ser como cualquier otro, y todo apuntaba a que sería un día que iba a transcurrir sin mayores novedades, más allá que las simples y cotidianas “notificaciones de siempre” en las redes sociales… Como solía hacer en aquél entonces, por cuestiones de ocio, revisé mi  página de “inicio” en Facebook para ver con qué historias o fotos/vídeos interesantes iba a toparme. Debido a la alta cantidad de páginas que seguía (y aun sigo), siempre encontraba una que otra cosa que llamaba mi atención, y en el mejor de los casos, me inspiraba a escribir alguna observación o comentario al respecto. Siempre he sido una persona que gusta de escribir, aunque sea alguna clase de idiotez, arrebato sin sentido o comentario serio sobre alguna cosa. Sea para lo que sea, he preferido siempre el medio escrito para expresar mis ideas o lo que pueda estar dentro de mi cabeza, más que el hablarlo directamente frente a alguna persona. Con esto quiero decir, que soy de hecho una persona bastante poco sociable que no gusta mucho de salir con alguien más, pero no por esa razón, me cierro a las posibilidades de hacerlo si soy invitado por alguien que haya llamado mi atención, o bien, se haya ganado mi confianza. Es más, si está dentro de las posibilidades, suelo complementar esas salidas invitando a esa otra persona a comer por ejemplo, o tomar una taza de café, o cualquier cosa que se le apetezca, según lo que aplique, ya sea considerando ocasión, lugar, ánimos, etc.

Entre todas las publicaciones de páginas y personas que seguía y/o sigo, apareció una respecto a uno de mis autores preferidos: Stephen King. Fue precisamente esta imagen la que comenzó todo, y aún recuerdo como si fuese ayer, gran parte de todas las experiencias que viví gracias a la persona que conocí por esta foto, cosas que ya iré relatando:


La página original en donde había sido publicada tenía por título algo como “Me encantan las películas Gore y de Terror” si mal no recuerdo. La idea de el o la dueña de la página al haber puesto esta imagen allí, era que se nombraran la mayor cantidad de personajes que aparecían en esta imagen (todos pertenecientes a obras de Stephen King, claro está), por lo cual, leyendo las diversas respuestas que habían puesto anteriormente, decidí “jugármela” y poner mi aporte —en una de esa, gano— pensé. El “premio” por lograr la mayor cantidad de personajes identificados, era que el perfil de quien ganase, iba a ser publicado de forma “destacada” en la susodicha página… Más que por conseguir reconocimiento o querer ganar, expuse mi respuesta, en un afán de demostrar mi atracción y afecto por este autor. Y curiosamente, entre todas las respuestas, salí triunfante y reconocido como el que mas personajes había logrado reconocer, entre todas las personas. Mi perfil fue publicado como ya lo había dicho el administrador(a) de la página, señalando que yo había ganado. Sorpresa tamaña fue la mía cuando supe esto (al rato despues), gracias a las notificaciones. Le di mis agradecimientos a la persona encargada del sitio —recuerdo— por el reconocimiento.

Paralelamente, en un sitio muy lejano a mi lugar de residencia actual, una jovencita —aún desconocida para mí en ese entonces— leyó mi comentario con los nombres, y procedió a marcar que le gustaba. Dentro de su mente pensó —tal vez—: Mmmm… Le gusta Stephen King, y se ve que es alguien interesante al parecer… Le enviaré una solicitud de amistad, y veremos qué pasa. Si me ignora, no importa, total, no lo conozco más allá y no me guío por apariencias, al fin y al cabo…

Luego de haber leído uno que otro comentario respecto a lo que había escrito, seguí revisando el resto de mis páginas y noticias de interés, sin mayor preocupación e idea de que, momento atrás, una serie de engranajes habían comenzado a moverse, para dar paso en mi vida, a una de las personas que marcó de manera definitiva mi vida, mi forma de ser, mi forma de plantearme algunas cosas, mi forma de realizar algunos objetivos, etc. O sea, alguien que fue —y sigue siendo hasta el día de hoy— una de las personas más significativas que han llegado a mi vida. Si bien las circunstancias hoy en día son totalmente distintas a lo que fueron en su momento, a esa persona le debo muchas cosas.

Decidí dejar de lado un poco mi computador (de escritorio en ese entonces, armado por piezas) e ir a hacer otras cosas.  No recuerdo exactamente que fue lo que me dediqué a hacer exactamente (deberes de la casa quizás…) y me re-conecté a mis redes sociales, transcurrido un rato. Ahí me di cuenta que aparecía una solicitud de amistad, proveniente de una muchacha a la cual nunca en mi vida había visto. Normalmente, en esa época no aceptaba a cualquier desconocida/o, era un poco más reservado y desconfiado (a diferencia de hoy en día, que acepto o envío solicitudes sin reparar en detalles…), pero viendo su foto, me animé a aceptarle, total ¿qué era lo peor que podía pasar? vivía en Valparaíso esa persona (mejor dicho, aparecía que era de “San Antonio”…), entonces estaba bastante lejana a mi lugar de residencia supuestamente, y por otro lado, no se veía que fuese una persona que inspirase desconfianza o temor alguno, a primeras luces. Comenzamos a charlar, preguntando el por qué de haberme enviado solicitud y cosas por el estilo… Y justamente fue por el ya mencionado concurso de aquella página.

La confianza entre nosotros fue creciendo de manera paulatina, a medida que fuimos intercambiando palabras por Facebook. Cierto día, decidí que iría a conocerla en persona (aún habiendo vivido anteriormente experiencias bastante desagradables e indeseables con otras), total ¿qué era lo peor que podría pasar? ¿Ser asesinado? ¿decepcionarme una vez más? Independiente de todas las posibilidades que pudiesen ocurrir, decidí dejar atrás toda duda o miedo al respecto, y me atreví a tomar un bus, viajar a la costa y juntarnos en el lugar que habíamos acordado previamente. Extrañaba en lo personal el visitar el mar, sentir esa frescura, esa brisa relativamente helada, que trae consigo diversos aromas que sólo se encuentran en aquellos parajes, la luz del sol, que se percibe de un modo completamente distinto a como se siente en ciudades lejanas al mar, etc., por ende, además de conocer personalmente a esta joven, aprovecharía la oportunidad para re-encontrarme en cierta forma con la porción de planeta en la cual nací (o al menos, algo cerca…).

Recuerdo que al descender del bus, cometí el grave error de no hacerlo en el terminal, por ende, tuve que recurrir a llamarle y tratar de ubicarme para llegar al lugar donde nos íbamos a reunir… Luego de caminar por lugares que nunca había recorrido (al menos, según lo que mi memoria consciente recuerda…), pude finalmente llegar al lugar. Miré a los alrededores, buscando alguna persona que se le pareciese… ella estaba caminando por la calle que se encontraba frente a donde yo estaba. Cuando la vi por primera vez, dentro de las primeras sensaciones que sentí, fue una mezcla entre nervios, ternura, cariño inmenso y alegría. Crucé la calle, le hablé e inmediatamente casi nos abrazamos. Una dicha inmensa inundó mi pecho cuando estreché su cuerpo entre mis brazos. Allí estaba ella, más bajita que yo (y de lo que imaginaba), con una rosa azul (que aún conservo) entre sus manos. Me la entregó explicándome que esa flor me la daba por un tema de afecto, confianza… Recuerdo que al parecer mi madre me había entregado unas galletas tipo waffle para darle (yo en lo personal prefiero optar por otras muestras de aprecio y cariño, más que recuerdos). En un principio, nuestra charla fue orientada a diversos temas, como por ejemplo su condición de salud (que le implica que no puede realizar grandes esfuerzos, entre otras cosas…), lo que hacía cada uno por la vida (en esos momentos, yo trabajaba solamente…), etc. Independiente de la enfermedad que ella padece, y de muchos otros factores, comenzó a gestarse en mí un sentimiento de cariño inigualable hacia ella. Me dí cuenta que congeniábamos demasiado bien en muchas cosas (gustos, puntos de vista, opiniones sobre cosas de la vida, etc.), y además de eso, física (o exteriormente hablando) me atraía bastante también (pese a como ya dije antes, medir mucho menos que yo en altura). Esa tarde, luego de compartir un almuerzo típico de la zona (consistente en productos del mar…) que ella no pudo finalizar (porque era mucho…), luego de otras eventualidades, llegó el mentado momento de volver a nuestros respectivos hogares. Por mi parte, viajar a la capital, y por su parte, viajar a la comuna vecina a la que nos encontrábamos. Mientras esperábamos a que llegara el bus que me llevaría de vuelta, estuvimos constantemente abrazados (era tan grande el cariño que le tenía, que simplemente no podía ni mucho menos quería dejar de abrazarla, la ternura que ella irradiaba me impulsaba a no querer alejarme de su presencia). Le hice cariños en su pelo, sentía el aroma de éste, me embriagaba en su esencia, y rogaba porque no llegara tan pronto el bus. Que tomara su tiempo, para así no separarme de su lado… Fue una tarde memorable, llena de eventos, emociones, sensaciones, sentimientos  y acontecimientos que quedaron permanentemente grabados en mi mente, para toda la vida. La verdad de las cosas, ese fue el momento (por decirlo así) en que me dí cuenta que esa persona me gustaba, y mucho. Y quería profundizar mi relación con ella… Quería llegar a ser su novio tal vez, y quien sabe, llegar a casarme con ella algún día… Los lazos fueron estrechándose cada vez más entre ambos: Podíamos pasar horas conversando, compartiendo, la nostalgia y necesidad de hablarle, de verle, de sentirle cerca mío crecía en mí, a un ritmo cada vez más acelerado. A tal grado llegaron las cosas, que finalmente terminé viajando (un 5 de enero) y le propuse que comenzásemos a salir, cosa que ella aceptó inmediatamente.

Nuestra relación fue desarrollándose rápida y bastante bien, a diferencia con otras personas que habían llegado a ese punto conmigo (parejas). Nunca hubieron discusiones graves, nunca hubieron peleas lamentables (pero sí un quiebre, por cuestiones de trabajo, errores personales de mi parte, etc.), jamás siquiera llegamos a “levantarle la mano” al otro (con esto me refiero a golpes como tal). Conocí a gran parte de sus familiares, durante el tiempo y las veces que viajé a verla: Madre, Padre, hermanos, tíos, tías, abuela, primos, primas, etc., pero no así ella, quien por cuestiones de salud, (entre otros motivos que sólo ella sabrá…), nunca quiso aceptar mis ofrecimientos de viajar hasta mi casa, y conocer a mi familia. En lo personal, siempre he tenido esa clase de consideración para con la gente que tiene algún lazo directo con quien ha sido en su momento mi pareja, por una cosa de respeto, y porque claro, si las cosas resultasen bien (como casi todas las personas esperan cuando inician una relación sentimental con alguien), esa gente pasaría a tener un lazo más directo y estrecho con mi persona.

Durante el tiempo que estuvimos conociéndonos, generamos muchos recuerdos y experiencias hermosas juntos.Pese a que la distancia nos separaba, nuestros sentimientos siguieron siendo fuertes, al menos hasta el final de todo.

Con ella además, aprendí muchas lecciones de vida, la consideré (y considero aún) todo un ejemplo de lucha y esfuerzo por vivir, aunque las condiciones no sean favorables para su persona. Cambié muchas formas de ver los problemas de la vida, de enfrentarlos, me animé a estudiar una carrera profesional y seguir trabajando mientras lo hacía (y no morir en el intento, jajajaja…), total, sabía que podía contar con su apoyo y amor incondicionalmente durante todo ese largo proceso. Conversamos cosas que normalmente uno conversa sólo con sus cercanos, nos entregamos mutua confianza y amor, y convivimos juntos prácticamente, en el ocaso de nuestra relación, o mejor dicho, en el momento en que empecé a ver y considerar las cosas de otra forma.

¿Por qué acabó tan genial y linda historia?

En el último tiempo como ya dije, noté actitudes y detalles que no me agradaron: El sacrificar horas, días, semanas incluso, lejos de mi gente, de mi familia, para terminar pasando horas a solas en su casa, por ejemplo. El tiempo que compartíamos en pareja, pese a estar allí, conviviendo juntos literalmente hablando, a veces era escaso. Por otra parte, algunas actitudes, ciertos comentarios, observaciones supuestas de parte de personas cercanas a ella (no mencionaré quienes, por respeto a su privacidad), no me agradaron tampoco. En resumen, yo era quien entregaba la mayor parte de su tiempo, sacrificaba familia, amistades, etc. para compartirlo a su lado, y aún así, gran parte de las veces (en el último tiempo, reitero) tuve que pasarlo a solas. Y para colmo, había sido despedido de mi empresa, y mis estudios habían concluido, por ende, era hora de que comenzara lo antes posible mi “práctica profesional”…

Fue así que decidí conversar con un amigo, y llegar a una decisión definitiva: Así mismo como inició todo, terminarlo. Indirectamente, con una carta que explicaba en detalle todas las razones de mi decisión sobre nuestra relación.

Aún guardo esa carta, y cada cierto tiempo la releo, a modo de reafirmar mi decisión al respecto.

A estas alturas… ¿Me arrepiento de todo? No lo sé. A ella le guardo un agradecimiento infinito por todas las cosas buenas que me entregó, enseñó, por todo el tiempo que invirtió en mi persona, y los recuerdos y memorias que formamos juntos… Sin embargo, a estas alturas he aprendido tantas cosas desde mi soledad, que he podido sobrellevar bastante bien, o mejor dicho superar bastante bien todo este asunto. Nuestra ruptura no fue dolorosa: no hubo llantos en persona, y durante este tiempo que hemos estado separados, sólo ella ha decidido dirigirme la palabra, más que nada para dejarme en claro que puedo contar con su persona prácticamente… Que cumpla mis sueños y sea feliz. Pero mi política personal siempre ha apuntado a que, llegado a cierto límite con alguien más, no puedo volver atrás (mucho menos lo prefiero siquiera), y considerarle una “amistad” nuevamente, como tal… Prefiero optar por el silencio, la indiferencia y seguir la vida. Pero con eso, no quiero decir que le cierre las posibilidades de volver a hablarme, o de hablarle yo… Soy abierto a las posibilidades de la vida. Quien sabe si tal vez, antes de morir, terminemos encontrándonos una vez más, en persona. Mucho menos, nadie sabe qué podría suceder si eso llegase a ocurrir… Sea como sea, la vida sigue.

Mañana (17 de Octubre) se cumple una fecha muy importante. Y es por eso que esta entrada quedará aquí, plasmada en este rincón… A modo de conmemoración y memoria, por aquella joven, con quien alguna vez comencé a cantar una canción que ya no posee voz… Y se desvanece lentamente, en el silencio del pasado.

“El Dilema del Erizo” y quienes padecen de esta personalidad… Historia&Opinión.

  Muchas veces en la vida nos topamos con ciertas personas que comparten rasgos y formas de comportamiento entre sí muy comunes y usuales, en todo aspecto y forma, sobre todo en lo que a relaciones sociales refiere… Con esto, no estoy afirmando ni quiero que se dé a entender que dictamino que todas las personas son iguales entre sí, o algún grupo en particular. A lo que voy, es que comparten algunas cosas en común, pero a la vez, como todas las personas, tienen su esencia personal muy marcada, la cual algunas veces es influida por su grado y/o nivel de “madurez” propio y/o conocimiento sobre la sociedad que la rodea, o la del mundo en general.

 Dentro de los variados tipos de caracteres que uno puede encontrar en este vasto y amplio mundo, está ese que es característico en algunos sujetos y seres humanos, el cual yo califico personalmente (basándome en “Neon Genesis Evangelion” y uno de los personajes más influyentes en esta serie: Shinji Ikari) como “Erizo” o “Puerco Espín”. Quienes hayan visto la serie, pueden continuar después del siguiente párrafo (si lo desean), en el cual me explayaré al respecto:

Las personas que caen dentro de esta calificación, son comúnmente aquellas quienes, gracias a su personalidad, forma de ser, emociones, formas de ver la vida, nivel intelectual y/o cultural incluso, al tratar de acercarse a otras, terminan provocándoles molestia, malestar, tristeza, rabia, cólera, odio, desagrado, etc., ya sea gracias a las palabras que emplean para expresarse, o más bien, gracias a la actitud que reflejan al momento de socializar con alguien más. A su vez, sucede lo mismo si alguien más intenta dialogar o establecer una relación con este tipo de personas. Suelen evitar conocer a “cualquier persona al azar”, por temor a causar algo de lo ya explicado antes, y acarrear con ello, secuelas psicológicas en el peor de los casos. Se resume a lo que se habla en la anteriormente mencionada serie: No se acercan a otras/otros por miedo a hacerles daño, pero a su vez, si alguien más intenta llegar a conocerles más profundamente, termina siendo afectado por éstas.

¿Qué sucede entonces? A lo largo de toda mi vida, ni siquiera una, sino varias veces ya, me ha tocado lidiar o conocer este tipo de personas, y reitero: todas, TODAS comparten los mismos rasgos en común. Es un patrón que se repite, casi como una fotocopia, en toda esa clase de personas. Por eso yo “cariñosamente” (por decirlo de un modo un tanto suave, y en honor a una de las series que más me ha gustado en toda mi vida) he adoptado esos términos, para referirme a ese tipo de personas…

He así que he de contarles una experiencia de varias, a continuación. Una de las más significativas que he llegado a vivir en mi vida tal vez, por la cantidad de años y el nivel al cual llegué a relacionarme con aquella persona, la cual compartía este tipo de “patrón”. Obviamente, por respeto y cariño a ella, omitiré y cambiaré nombres y lugares, más no todo lo que viví/compartí/experimenté/conocí mientras estuvo en mi vida.

Todo comenzó así:

 Era una época en que vivía y gozaba de mi juventud, y disponía de tiempo libre durante los fines de semana. Era una época en que era más sociable, más abierto a conocer a cualquier persona que quisiera llegar a mi vida y compartir un buen rato, charlar, dar consejos, entregarle conocimientos, etc. Ya había empezado mis escritos, y conocía a una joven que poseía este tipo de carácter. Esa mujer por cierto, era muy inteligente, y le agradaba mi forma de escribir. De vez en cuando compartíamos una que otra charla amena, pero siempre dentro de los parámetros de la buena convivencia como amigos, o sea, hablábamos de gustos musicales, historias que inventábamos al azar, bromas que nos jugábamos el uno al otro de repente, etc. En fin, eran otros tiempos. Así entonces, por casualidades de la vida, llegó ella… Por cosas de gustos en común, más que nada. “Amy” (le pondré así, porque le gustaba (y tal vez aún le guste) Evanescence) era una jovencita que a primeras luces, me mostró su lado más dulce, su parte más tierna, alegre, etc. Me expresó que había leído algunas de mis obras en aquél entonces (“La Importancia de un buen corte de Pelo” creo…), le gustaban las personas que escribían bien (o relativamente bien), le gustaban algunas series de anime, mangas, etc. Pero poseía una gran falta de cariño por sí misma, cosa que me dejó bastante clara las primeras veces que hablamos. las circunstancias y nuestro intercambio de ideas y gustos iba tan bien hasta ese punto, que yo no podía creer en el momento lo bien que se estaban dando las cosas con alguien que, hasta ese momento, era una perfecta desconocida. Paralelamente, conocía también a otros jóvenes con gustos en común, y por esas curiosas vueltas de la vida, uno de ellos decidió realizar una junta, para que nos conociéramos todos en persona, y conformar juntos un foro… ¡UN FORO! (No pondré enlace, por 2 cosas: No vale la pena ya que el sitio está abandonado hace años ya… está por ahí mi presentación en todo caso xD, y porque no quiero que salga a la luz información que vincule a esta persona. Si llegase a leer esto (lo cual dudo…), en realidad me da lo mismo… Ya explicaré al final por qué).

Así que bueno, conversamos al respecto ella y yo, nos pusimos de acuerdo para que en ese día, nos paseásemos de la mano, o nos abrazásemos sin causa alguna (como ella me lo sugirió), y la defendiera ante “presuntos” ataques de salpicadura de agua (por parte de uno de los asistentes a la junta…). La cuestión es que guardé todo mi entusiasmo y ganas de verla por primera vez en persona, de hacer todas las cosas que prácticamente me prometió hacer aquella tarde, porque claro, siempre he sido una persona de “piel”, más que de “simples palabras” (con esto me refiero a ser alguien que prefiere demostrar ciertas emociones con un abrazo, más que con una frase o una palabra) y esta ocasión se presentaba como una oportunidad, un comienzo de algo que esperaba, fuera una hermosa historia hasta el final de mis días (ya sea una amistad, un romance, etc.).

Llegó así el ansiado y esperado día. Habíamos acordado juntarnos en cierta estación de metro, en un determinado lugar dentro de ésta (valga la redundancia). Desde el primer momento en que la vería —pensé para mis adentros— iba a correr a abrazarla y la levantaría entre mis brazos, para demostrarle mi afecto… Pero en la realidad sucedió otra cosa: cuando me acerqué a ella, y la abracé e intenté alzar, casi por poco la hice enojar en serio. Este fue el primer indicio de que algo no encajaba bien dentro de todo lo que habíamos hablado por mensajería instantánea. Luego de eso, ya un tanto decepcionado, me dispuse a tratar de disfrutar la tarde en que nos reunimos por primera vez como grupo, documentando cada lesera o tontera que ocurriese con mi vídeo-grabadora (una Handycam), así como también, cada momento clave en aquella junta… Cada vez que intentaba grabarla, daba vuelta su rostro o se lo tapaba, cada vez que intentaba darle la mano, me esquivaba con cierto grado de molestia. E incluso, cuando el que organizó la junta empezó a hacernos bromas con agua, ella se molestó muchísimo, alegando que no quería que le tiraran nada (siendo que durante nuestras anteriores charlas, lo estaba tomando con bastante humor e incluso me pidió que la defendiera  de eso, casi de manera “exclusiva”…). Fue en resumen, una joven con un carácter totalmente contrario al que me demostró indirectamente, tras un monitor y un teclado.

Se desarrolló así el resto de la junta, compartiendo entre todos, disfrutando y pasándolo “bien”, y decidimos ir a la casa de quien había organizado todo, a modo de pasar el rato… Mientras caminábamos hacia allá, se me acercó el tipo que había propuesto la reunión, y comenzó a contarme algunas cosas de ámbito sentimental, personal, de manera un tanto casi inmediata (nos llevábamos conociendo muy poco tiempo, pero él era de esos que entregaban confianza a los demás, sin mayores rodeos…), y entre todas las cosas, me contó que le gustaba “Amy”, pero el problema radicaba en que ella ya estaba saliendo con otro muchacho en ese entonces (quien se encontraba también ahí presente y era amigo de él a la vez…), y por ende, ya daba por perdida toda posibilidad con ella (no quería joderle la vida a nadie…). Ahí comprendí entonces el por qué ella estaba siendo tan “lejana”, tan “distante” con mi persona… Y era porque claro, su “pareja” (lo pongo entre comillas, porque no parecía para nada como tal…) estaba allí presente. Ella en ningún momento me había mencionado siquiera antes que estaba saliendo ni nada. Así que bueno, comprendí del todo la situación…

Se terminó la reunión, todos se fueron a su casa, y llegó el “incómodo” momento en que nos topamos en línea “Amy” y yo. Partió en un comienzo pidiéndome disculpas por haber sido tan distante y pesada conmigo, que era una persona un tanto acomplejada e insegura de sí misma, y que a la primera, le costaba muchísimo demostrar sentimientos, entre otras cosas. Salté y le dije entonces: ¿A lo mejor, no habrá sido porque andabas con tu pareja? Hubo un silencio por unos minutos. El haberle dicho eso, fue un “inesperado golpe bajo” al parecer. Al rato me dijo que sí, también, que estaban empezando a salir, y las cosas no habían andado muy bien… En fin. Decidí no darle mayor rodeos al asunto, y le expliqué que estaba desilusionado por su doble estándar (he de aclarar que es una de las cosas que más me carga respecto a una persona…), y que ya no esperara mayores cosas de mi parte.

Durante mucho tiempo, las relaciones entre ella y yo se mantuvieron un tanto distantes, fugaces. Hablábamos por períodos cortos de tiempo, y generalmente eran discusiones sin sentido por una u otra cosa. Ahí me fui dando cuenta de su patrón de comportamiento, el cual apuntaba a que era una persona que temía mostrar sus verdaderos sentimientos, pero a la vez, quería alguien que la escuchara, que se preocupara de ella. Una de las cosas que en un comienzo me declaró, era que quería una flor en particular (no diré cual), pero en un formato que, por el momento, sólo se puede encontrar de manera “artificial” (un color que por naturaleza, no se da). Me dijo que aquél que le regalase esa flor, sería sin lugar a dudas con quien se casaría (Una especie de sacrificio que sólo quien la amase de verdad, haría). Pasaron así los meses, y las relaciones entre ambos fueron mejorando visiblemente, de manera paulatina. Empecé a notar un cambio interesante en su forma de ser, en un sentido bastante positivo: me decía bromas en un tono sarcástico e irónico, me charlaba sobre sus sentimientos, sus puntos de vista, sus experiencias de vida, y yo a la vez, de las mías. Nos pusimos de acuerdo algunas veces, para juntarnos y salir a comer por ahí, y charlar en persona. Fuimos al cine, comimos pizza, etc. Cosas que normalmente cualquiera hace con otra persona. Hasta ahí, todo marchaba “bien” entre ambos.

Tuve durante ese tiempo algunas relaciones “relativamente significativas” con algunas personas más, de manera indirecta (nada formal o algo por el estilo, entiéndase: NADA PERSONAL), así como también, ella decidió “avanzar” su relación con aquél tipo anteriormente mencionado. Las cosas no le resultaron bien, así que por ende, decidió seguir su camino a solas, compartiendo conmigo parte de su experiencia… me demostraba cierta molestia cuando le charlaba sobre las cosas que yo estaba haciendo por mi parte, y trataba indirectamente de decirme (a través de sus gestos por ejemplo), que no estaba de acuerdo… A veces me decía que esperaba estar con alguien que sólo le dedicara tiempo y atención a ella y a nadie más prácticamente, que no fuera cariñoso y atento con ninguna otra mujer. Pero, como en ese entonces yo era una persona soltera y sin compromiso (como ahora, hahaha…), no le daba mayor importancia a lo que pudiera decirme. Fue a tal grado su molestia, que llegó a calificarme de “picaflor” (siendo que, reitero, ni siquiera salía en persona con aquellas jóvenes… Mas bien les servía como “psicólogo personal”, nada más… Uno de los mejores apodos que alguien me ha puesto, sinceramente… he recibido peores, más humillantes, pero en fin…), además de confesarme que le agradaba mi forma de ser, entre otras cosas. Yo en ese entonces, muchas veces le propuse que fuésemos pareja, que saliéramos, que nos conociéramos mejor, que fuéramos algo más que un par de amigos. Que estaba dispuesto a entregarlo todo, a sacrificar tiempo, lo que fuera por estar a su lado… Nunca me rechazó, pero tampoco me aceptó. Me dejó siempre “en la incertidumbre”… Que el tiempo le escaseaba, que vivíamos lejos, que tal vez sí, pero no estaba segura, etc. O si no, ante cualquier insistencia de mi parte, solía decir: Me tengo que ir/Me dio sueño/después hablamos/etc. Fue una época de varias “discusiones tontas”, “peleas sin sentido”, etc. Intentamos juntarnos y pasar un buen rato juntos, pero más allá de eso, las cosas no terminaron resultando de manera agradable para ambos, y de hecho, no nos reunimos en persona, al menos durante períodos largos de tiempo. Y las pocas veces que lo hicimos, no fueron para nada “citas memorables”…

(NOTA: Si ubica el término popular “tsundere”, comprenderá a qué me refiero… Si no, averigüe si gusta…).

Llegó así el momento en que conocí a la que fue mi “última pareja”, o mejor dicho, la que fue mi “última relación seria”. Se lo hice saber a “Amy”, cosa que no le agradó para nada, ya que durante aquella junta (cercana a un 14 de Febrero), me dijo varias indirectas (como que pasaría un fin de semana viendo películas con una amiga, comiendo golosinas y tomando gaseosas… a lo cual respondí: “bien por ti pues, que así sea si gustas. Pásala bien…” En pocas palabras, al final me dijo que si ella (“Anne”; nuevamente, no es su nombre, pero lo dejaré como tal… por respeto a su memoria y privacidad) era quien me hacía tan feliz, que fuera a su lado, me la jugara, etc. Yo en ese momento, volví a reiterarle que estaba dispuesto a darle una oportunidad a ella, ignorando toda posibilidad de empezar a conocer más allá a esa otra joven. Pero aún así, siguió en su misma postura de siempre. Pasó el tiempo, decidí dejar de construirme ilusiones, “castillos en el cielo” junto a “Amy”, ya que pese a que yo había sido 100% sincero con ella, nunca recibí respuesta a cambio… Al contrario, solía salir con sus típicas respuestas: “Me dio sueño/Me tengo que ir a dormir/etc. así que viendo que toda oportunidad con ella, no era más que pérdida de tiempo, decidí empezar a conocer y profundizar mi relación con aquella otra joven, “Anne” . En “Anne” encontré muchas cosas que yo buscaba en alguien más: Comprensión, Inteligencia, Preocupación, Aceptación, etc. por ende, mi interés en su persona, comenzó a crecer paulatinamente, y mi relación con “Amy” fue degradándose lentamente…

Tiempo después, volví a reunirme con ella en persona, para hablar de la vida. Había cometido unos cuantos errores con un “Amor de su pasado”, alguien que la había engañado no una, sino ya 3 veces (o más), en diversas ocasiones (incluso mientras yo la estaba conociendo). Allí, entre muchas cosas más, me declaró que “le habría gustado el haber tenido una relación conmigo, pero nunca tuvo el valor de decírmelo… que desde que me empezó a ver tan interesado y contento con la otra joven, echó sus oportunidades por tierra…”. He ahí que le cuestioné por todas las veces en que yo traté de que las cosas mejorasen entre ambos anteriormente, que fuéramos algo más profundo, que por qué no me lo había dicho en su debido momento… “Estaba insegura”… “No me sentía clara respecto a mis propios sentimientos”… “No quise atreverme, y me arrepentiré mucho tiempo tal vez…”. Decidí explicarle lo que sentía hacia mi pareja en aquél entonces, dentro de todas las cosas, para explicarle que me molestó mucho su falta de sinceridad, su falta de confianza… Su típica actitud “Erizo” hacia mí…

Finalmente, decidí alejar a “Amy” de mi vida… Más que nada, porque todo el tiempo eran mayoritariamente peleas y discusiones entre ambos (y si es que…). Traté de ser amable, de no dejarme llevar por “impulsos de estupidez” idiotas, pero sinceramente, con ella era casi imposible. O si no, no le servía para nada más que traducirle cosas o explicarle otras, nada más. Luego me fui dando cuenta que “Amy” dedicaba tiempo a hablar con sus amigos, amigas, pero no conmigo. Por ende, opté por la solución definitiva: Eliminarla de mi círculo de contactos. Tiempo después, decidió volver a hablarme, pidiéndome disculpas por no haber hablado conmigo durante tanto tiempo, y que si necesitaba algo de su parte, que acudiera a ella…

Pregunto abiertamente en este punto: Considerando todo lo anterior ¿Vale la pena hacerlo? Yo en lo personal, opino que no. Lo mejor es enfocarse en la felicidad propia, no calentarse tanto la cabeza por gente así, que uno intenta ser bueno y aceptarles tal cual son, pero luego deciden ignorarte y continuar su camino como si nada… Y si uno intenta siquiera “alcanzar su mano”, te devuelven una mirada de furia, de rabia, de indiferencia, de desagrado, de escándalos… de decepción.

Si hay algo que siempre he valorado, por sobre cualquier rasgo físico, por sobre muchas otras cosas… Es la sinceridad. Cuando alguien me falla en ese aspecto, no sigo insistiendo más allá… Sigo mi camino, y no le busco más…

Entiendo que todas las personas tienen sus traumas, sus problemas, sus defectos personales… Pero si yo, o cualquier otra persona es capaz de ver las cosas buenas, positivas, etc., de alguien, aunque posea una “imagen propia de mierda” sobre su persona… ¿eso no cuenta? Si yo, o cualquier persona, es capaz de querer aceptarla así, con sus pros y sus contras, sea para una amistad, charlar solamente, o quien sabe, algo más profundo a futuro… ¿Es preferible acaso el enrollarse tal como un “Erizo”, y escudarse en palabras hirientes, actitudes de mierda, etc. con tal que no se acerquen más allá? ¿Es preferible el juzgar a alguien por el físico, antes que por las intenciones verdaderas e internas? ¿Es tan difícil acaso, el sacarse el “espejo retrovisor” que llevas en los ojos, y mirar hacia una posibilidad distinta, junto a alguien más? ¿Cuesta tanto decir: “No me interesas” desde un comienzo mejor? ¿Cuesta tanto callar e ignorar, antes que ir y dar una opinión, y luego querer avanzar y avanzar junto a esa otra persona, para luego irse sin decir más? Y posteriormente ¿lanzar opiniones indirectas?…

Hay de todo tipo de personas en este mundo… Este tipo de gente, es una clase más de tantas… Debería ser psicólogo tal vez. En una de esas, ¿quién sabe? Esa sea mi real vocación…

A modo personal diré aparte, que la vida me ha tratado a golpes bastante duros (como a todas las personas, claro…). Y en parte he aprendido a aceptar a este tipo de personas (aunque últimamente ya me cuesta bastante), pero no por lo mismo, me cierro del todo… Soy abierto a las posibilidades, por muy extremas que se vean. Pero eso no quiere decir que cambiaré radicalmente quien soy, con tal de agradar a todo el mundo. “No soy monedita de oro”, es algo que vengo diciendo desde siempre… Y lo mantendré presente toda la vida.

La decisión, es suya…

CÓMO EVADEN A VTR Y JODEN A LOS CLIENTES EN CHILE [HISTORIA REAL Y PROPIA]

Holas, estimad@s lectoras y lectores: Esta vez les traigo, para su interés y deleite personal de cada uno de Uds, un relato sobre un hecho que le puede ocurrir a cualquier persona residente en Chile, que tenga acceso a los servicios de VTR, y tenga que compartir su lugar de residencia con vecinos de “dudosa moral” desafortunadamente, como es en mi caso.

Como sabrán, VTR trabaja en sus redes con tecnología HFC (Híbrido Fibra-Coaxial), lo cual implica, entre otras cosas, que para hacer llegar el servicio al domicilio, el técnico instalador de planta externa tiene que extender un cable coaxial RG-6 u otro especial llamado “cable mensajero” (coaxial+cable telefónico, algo obsoleto por estos días según tengo entendido) (el .500 y .750 son cables coaxiales que si no me equivoco lo trabajan a nivel postes que yo sepa) que va desde el TAP (que vendría siendo como el “repartidor de señal” para las casas ubicadas alrededor del poste) hasta la “cajita gris ARRIS (usualmente)” que se encuentra a las afueras del domicilio, la cual hace la conmutación correspondiente (VoIP) para que el cliente final pueda acceder a conectar un teléfono, por cable y conectores RJ-11 y a la vez, sus equipos para Internet y televisión.

Resulta que si eres una persona que opta por contratar servicios básicos de la compañía o sólo Internet y/o teléfono, la compañía te pone un filtro en el poste que te impide que puedas conectar televisores adicionales en tu casa y ver televisión (en realidad se ve, pero una cantidad mínima de canales). Si quieres acceder a la parrilla completa o parcial de canales, te ofrecen la posibilidad de arrendarte un decodificador para ello (un Motorola  DCT-700 por ejemplo, que trabaja bien en rangos de intensidad de señal a 24 dB en adelante, cosa que puedes comprobar apagándolo con el control remoto y apretando inmediatamente la tecla “OK” de éste, lo que te llevará al menú de diagnóstico del susodicho decodificador). Entonces, he ahí una de las grandes fallas que afecta a la compañía y por ende, a los usuarios promedios del servicio, que pagan por tener acceso a éste. ¿Por qué? Por lo que expondré a continuación:

VTR al no incurrir en gastos monetarios suficientes para actualizar sus redes y “digitalizarlas” (que sería lo ideal), le entrega plena facultad y posibilidad a toda persona INESCRUPULOSA de poder colgarse a su sistema o “saltarse el filtro”, y disfrutar sin pagar de más (o prácticamente NADA), de su parrilla de canales, casi en su totalidad.

Como verán en la imagen a continuación, éste es el famoso “filtro” que ponen a continuación del TAP para que la gente no pueda conectar su televisor y ver canales de cable sin un decodificador:

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Este es el filtro “SÓLO DIGITAL” que va conectado entre el TAP y el cable “acometida” o “comitiva” que llega a los hogares de los abonados a VTR, como es nuestro caso.

Entonces, ¿Qué sucedió en nuestro caso?

En la noche del día lunes 10 de Agosto del presente año, a eso de las 23:00 aproximadamente, yo estaba disfrutando de un livestream por Internet (transmisión en VIVO) de “GOTH Jaidefinichon” en Youtube (enlace acá: https://www.youtube.com/watch?v=FV2FwfijoPA). Un evento que habían prometido los integrantes del canal para pagar una apuesta que habían hecho anteriormente… La cosa es que estaba de lo más bien viendo el evento, cuando de repente, se para el video… Como primeras opciones, refresqué la página, y miré mi icono de señal WiFi  para ver qué sucedía: Sin conexión a Internet (Típico signo de exclamación que aparece cuando la conectividad es nula). Inmediatamente revisé si tenía conexión estable al cable modem/router de la compañía: Sí. Ingresé a éste, reviso la página de la conexión: Niveles anormales. Reviso el registro de eventos del equipo, y me aparece un listado ENORME de errores… Fallo en adquirir parámetros de modulación QAM, error al intentar conectar con servidor DHCP, etc. Por esas “tincadas” del destino pensé casi inmediatamente: “No vaya a ser que alguien esté colgándose en el poste” y fui a ver el poste por la ventana a ver qué onda… DICHO Y HECHO: efectivamente veo a un sujeto ARRIBA EN EL POSTE, SIN ESCALERA, SIN ELEMENTOS DE PROTECCIÓN PERSONAL, SIN ROPA DE TRABAJO SIQUIERA… Como atornillando algo con una mano, y sujetándose del poste con la otra. Voy, le aviso a mi viejo (que me entendió mal más encima por lo acelerado que andaba yo en ese momento) y paso a buscar mi teléfono para intentar grabarlo haciendo la “hazaña” y denunciarlo posteriormente. Le paso el dato a mi madre, quien también lo vio allí arriba, y llego y trato de grabarlo… Lamentablemente, por las paupérrimas condiciones de luminosidad, no logro captar una imagen decente del susodicho sujeto, pero sí lo miramos hasta que terminó su acometido. El servicio se restableció, pude seguir viendo la trasmisión en vivo, luego de como 6 minutos que estuve sin servicio, sin señal, y luego de eso decidí dejar el asunto hasta ahí no más “en standby”…

Al día siguiente (Martes 11 de Agosto) en la mañana, miro hacia el poste y OH SORPRESA, estaba colgando el filtro de la compañía, y un cable blanco estaba conectado al TAP a continuación de éste, de una forma bastante indecente, “trucha” como se dice popularmente. Luego de salir y volver de hacer trámites varios, llegamos a la casa con mi vieja, y mi viejo nos reclama que la señal en la tele está como la mierda literalmente. Efectivamente, todos los canales se congelaban cada cierto tiempo, se pixelaba la imagen (como cuando ves un televisor con decodificador satelital y se pega la señal), así que claro, hacemos el respectivo RECLAMO en primera instancia por teléfono a la compañía. Luego de que nos tramitaran durante un buen rato, y tener que contar lo sucedido MÁS DE 3 VECES al que escuchaba por el otro lado de la línea, logramos convencerlo de que nos agendara una visita de un técnico para hoy miércoles 12, entre las 10 y 13 horas.

Llegó el “artista” a eso de las 13 hrs. (Nótese, connotación “cariñosa” para referirme al técnico de VTR, originalmente nacida en relación con lo que le pasó alguna vez a “Jaime/Alfredo HD” de “Jaidefinichon.com”. ¿Quiere escuchar su relato? APLIQUE: https://www.youtube.com/watch?v=GSbUAEWcnEE ), le explicamos lo sucedido, así que en primera instancia, fuimos a ver qué sucedía en el TAP: “Te están “pinchando” el cable” me dijo (Sinónimo de: alguien se te está colgando al cable). Así que sacó su escalera, la extendió lo suficiente como para poder alcanzar la conexión mal hecha, y la desconectó con la parte superior de ésta (Porque claro, daba la impresión de que “alguien” se estaba colgando “a la mala” al sistema, con filtro y todo a primera impresión).

Entramos a la casa y ¡OH SORPRESA! NO HABÍA SEÑAL… Ni para los decodificadores, ni para el cable módem/router… ¿Qué significaba eso? Que esa conexión era actualmente NUESTRA PROPIA CONEXIÓN al TAP. Entonces nuevamente, bajó su escalera de la camioneta, la puso esta vez apoyándola en los cables, SE SUBIÓ y luego de sacar el filtro y este pedazo de cable:

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Este pedacito de cable coaxial RG-6 con conector coaxial es el que dejan instalados los técnicos de VTR cuando conectan a un cliente a la red. Este extremo va directamente conectado a una de las bocas del TAP.

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Acá está finalmente la “gran solución” de VTR para filtrar las señales de los abonados, para que no puedan conectar televisores adicionales sin usar un decodificador, o bien, no puedan acceder a televisión si contratan Internet y/o teléfono solamente: Un filtro “SOLO DIGITAL”. el cual va conectado al cable comitiva o acometida que va hasta la casa directamente, a una “cajita gris” (VoIP) o a un conmutador interno.

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Esto que ven acá, es la “solución de parche” que el “susodicho tipejo”, presunto “querido vecino nuestro”, optó por hacer para reconectarnos a la red principal nuevamente: Un cable mal pelado, sin crimpar siquiera que estaba conectado directamente a una de las bocas del TAP. “Gracias” IDIOTA INESCRUPULOSO DE MIERDA.

Finalmente nos reconectó a otro filtro y nos devolvió la señal, y listo, problema solucionado.

¿Qué pasó realmente entonces, esa noche del día LUNES? Simple: El “tipejo” que se subió al poste, quiso sacar el filtro actual que la compañía le había puesto (el que puse más arriba) seguramente para poder ver más canales o más bien, conectar otro televisor. Pero, al no saber con certeza cual cable debía cortar, nos cortó EL NUESTRO PRIMERO, por ende he ahí la caída que tuvimos de sistema, y seguramente cuando le avisaron desde la casa que ese no era, no halló nada mejor que hacer un “arreglín TRUCHO” para devolvernos la señal, y quitarle posteriormente el filtro a su propio cable de acometida que va a su casa, lo cual arruinó nuestro servicio, el cual está LEGITIMAMENTE CONTRATADO con la compañía.

Conclusión: VTR, póngase las pilas pronto Y DIGITALICEN LUEGO SUS SERVICIOS Y SISTEMA. Porque poner un mero filtro al alcance de cualquier persona en el poste, no asegura ni soluciona nada, y ocurren este tipo de cosas que nos perjudica a quienes optamos por pagar para acceder a sus productos. Traten de acelerar el proceso a nivel nacional, ya que por lo que sé, en La Florida ya está implementada esta solución.

Y por otra parte, que lástima el tener que convivir con gente así, que no tiene vergüenza ni asco en mandarse las partes y joder a quienes pagan por obtener un servicio DECENTE Y DE CALIDAD.

Agradeciendo el que compartan y comenten de forma CONSTRUCTIVA sobre esta experiencia, me despido agradeciendo la atención de su parte, y les invito a seguirme, ya sea en Facebook (Silent Plain) o por este mismo sitio si lo desean.

¡Nos vemos y que estén bien!

[MINI-HISTORIA] A partir de un sueño que tuve anoche…

 Últimamente, he tenido la gran suerte de poder recuperar mi capacidad de soñar cosas, y mi subconsciente me ha regalado imágenes y recuerdos interesantes… A tal grado que, en base a uno de mis lapsos de sueño más recientes, redactaré esta historia a continuación.

—¿Segura que estás bien? ¿No tendrás problemas con Ben? —le pregunté. —No, relájate. Él confía plenamente en mí, desde el momento en que nos conocimos, así que no esperes recibir una paliza o queja siquiera. Es relajado en la mayoría de los aspectos —respondió ella, con una sonrisa.
—De acuerdo, a final de cuentas, a estas alturas ya da lo mismo… ¡Jajajaja! —no pude contener mi risa en ese momento— me gustas  y ya está. Nada que hacerle. Respeto tu condición y estado civil, claro. Como comprenderás, no suelo ser alguien que va tras personas casadas, o sea, no me gusta ser el “patas negras”.

Sheila era a simple vista, como cualquier adolescente de 26-28 años que puedes ver caminando por ahí. Su piel era blanca, ligeramente rosácea, al punto que era un rasgo casi imperceptible en ella. Su contextura era promedio, ni tan delgada ni tampoco gorda que digamos, así como también, no era relativamente alta, más bien se encontraba dentro del rango medio de las jóvenes a esa edad. Padecía a niveles leves problemas de acné en su rostro, por lo que tenía algunas pequeñas heridas visibles. Sus ojos eran de color pardo claro, los cuales hacían juego con su pelo, liso y de color castaño luminoso, el cual llevaba tomado en cola por atrás. Sus cejas eran ligeramente gruesas, pero en perfecta armonía con sus ojos. Su sonrisa era radiante, sus labios carnosos pero no a un nivel exagerado, sin pintar. Llevaba un chaleco de media temporada, delgado y de color crema, en conjunto con un vestido y blusa amarillo pálido, ya que el clima esa tarde, estaba relativamente fresco, por lo cual no era necesario estar tan abrigado. Por lo que alcanzo a recordar, yo estaba vestido con una camisa color verde musgo oscuro y pantalones negros.

Algo había en ella que me cautivaba plenamente, de una forma un tanto extraña, sin provocación o intención necesaria siquiera de su parte. Me sentía mal por mi amigo Ben, quien era su esposo en aquél entonces. Pensándolo bien, tenía varios “defectos visibles” que alejarían a cualquier persona que pretendiese tener algo más con ella y claro, valorase más lo externo que su personalidad. No era mi caso, ya que suelo fijarme principalmente en el interior de las personas, más que dejarme llevar e influenciar por su apariencia, pero sin embargo, no lograba explicarme qué era lo que ella poseía para engatusarme a tal nivel de querer obviar el hecho de que ella era ya una señora casada. En un comienzo la veía como una amiga,o más bien como alguien con quien confraternizar y compartir en compañía de Ben cuando fuese posible, pero ahora todo eso se había transformado en una especie de sentimiento más profundo, el cual me llevaba a pensar en posibilidades extremas, como tener una aventura carnal a escondidas de su marido, quien repito, era mi amigo.

—Tontito, no te preocupes. Disfruta la vida y el momento, no te calientes la cabeza con ridiculeces.
—Pero Sheila… —lo interrumpió poniéndole un dedo en la boca—.
—Ya te dije, no hay problema —dijo, sonriendo.

Un impulso se apoderó de mí en ese instante, un deseo incontenible de besar esos labios. Yo estaba recostado por el costado de mi cama, con más de la mitad de mi cuerpo superior apoyado encima de ésta, mientras Sheila se encontraba encima mío, apoyada cuán cómoda posible pudiese estar, con su rostro casi encima del mio. La sujeté fuertemente por la espalda y cintura, la acerqué a mi cara, y le dí un beso apasionado en su boca, el cual me correspondió de igual forma. Por un momento pensé en la posibilidad de que recibiría una cachetada o algo similar o peor al respecto, pero no. Al contrario, seguimos besándonos, acariciándonos, como guiados por una fuerza invisible que nos conllevó a quitarnos todas nuestras ropas, y tener relaciones sexuales. Luego de estar unos cuantos minutos inmersos en un conjunto de sensaciones de erotismo, placer infinito y candor, decidimos parar y descansar. Todo sentimiento de culpa, miedo a perder la amistad de Ben o pensamiento consecuente, se había ido de mi mente en ese momento. Sentía una sensación de libertad única, de desahogo exquisito, de bienestar sublime. Ella yacía a mi lado, con sus ojos cerrados y sonriendo de felicidad.

A la media hora después, luego de haber hecho las cosas que hicimos, decidí que lo adecuado sería vestirme y conversar las cosas con calma y paciencia con Sheila, y ver qué decisiones y acciones tomar en caso de que resultaran mal las cosas de ahí en adelante. Pero sentí un dolor generalizado en mi cuerpo, un malestar que me recorría de la cabeza a los pies, y a la vez, una sensación de angustia extrema. Sheila se incorporó de mi cama, y comenzó a observarme con una expresión de tristeza en su rostro

—Ya veo, tú tampoco eras adecuado —me dijo.
—¿A… q-qué te… refieres? —le pregunté, realizando un gran esfuerzo para hablar.
—No eres capaz de soportar mi naturaleza. No eres el indicado para ser el padre de mi descendencia —me respondió—. Tu cuerpo ahora manifiesta las consecuencias de ello.
—¿C-cómo? ¿qué quieres decir… me con eso?
—Verás, no soy que digamos, una mujer normal. Soy algo completamente distinto, algo que tal vez nunca entenderías aunque tratase de explicártelo. Y lamento que las cosas hayan llegado a este nivel. De verdad que tenía las expectativas altas respecto a ti, pero por lo visto, no valió la pena.
—Pero entonces, Ben… ¿Por qué él no ha sido afectado en la misma forma? —le pregunté—. El dolor había disminuido a un nivel lo suficientemente aceptable para poder levantarme del suelo y sentarme apoyándome en la puerta de mi habitación, que daba al patio.
—¿Recuerdas cuando te dije que él era relajado? Él es estéril. No puede tener hijos, por ende no tiene mayores problemas con que yo haga este tipo de cosas con alguien más. Es abierto a la posibilidad de que yo encuentre a alguien más y decida dejarlo, ya que así lo programé.
—¿Lo programaste?
—Sí, es un androide que conseguí hace tiempo atrás, y traje conmigo, para que te conociera, se hiciesen amigos, y así pudiese acercarme a ti.
—¿O sea que todo esto no es más que un producto de alguna clase de experimento enfermizo de tu parte?
—Si quieres considerarlo como tal, claro. Aunque te confieso que en verdad quería que fueras tú el padre de mis bebés. Tendré que seguir buscando a alguien más…
—¿QUÉ ERES? —le grité—. El malestar generalizado volvía a manifestarse nuevamente en todo mi cuerpo.
—Ya te dije, da lo mismo que intente explicarte qué soy en realidad. Considerando aparte que ya te queda poco de vida, no vale la pena malgastar tiempo en eso. Lamento que las cosas hayan llegado a este nivel, porque yo en verdad quería estar contigo —me respondió, mientras una lágrima resbalaba en su mejilla—. Adiós y gracias por haberme aceptado de la forma que lo hiciste —me dijo.

Un frío empezó a invadir mi cuerpo, además del dolor generalizado que sentía, el cual se sentía cada vez de forma más aguda. Comencé a tiritar y a retorcerme en el suelo, a tal grado que después de unos momentos quedé entumecido y tieso, sin poder moverme más, mientras mi consciencia se desvanecía lentamente, llevándose consigo el recuerdo del rostro de Sheila, contemplando mi muerte.

  A modo de aclaratoria, reitero: esta historia nació en base a un sueño que tuve la noche anterior, del cual recuerdo ciertos detalles importantes, como la apariencia de aquella joven y parte de mi entorno, nada más, Gran parte de lo que redacté es mera ficción de mi parte, en mi estilo particular, basada claro, en la idea general del sueño en sí. Si le gustó o no, si quiere aportar ideas o comentarios al respecto, le invito a dar “me gusta” por favor en mi página de Facebook (aparece en la página principal de mi blog), y a comentar a continuación abajo si lo prefiere. Agradecería también, el que compartiera con quien desee, este sitio, el cual actualizo periódicamente o cuando realmente lo considero necesario.

Nos vemos en una próxima entrega.