“El Dilema del Erizo” y quienes padecen de esta personalidad… Historia&Opinión.


  Muchas veces en la vida nos topamos con ciertas personas que comparten rasgos y formas de comportamiento entre sí muy comunes y usuales, en todo aspecto y forma, sobre todo en lo que a relaciones sociales refiere… Con esto, no estoy afirmando ni quiero que se dé a entender que dictamino que todas las personas son iguales entre sí, o algún grupo en particular. A lo que voy, es que comparten algunas cosas en común, pero a la vez, como todas las personas, tienen su esencia personal muy marcada, la cual algunas veces es influida por su grado y/o nivel de “madurez” propio y/o conocimiento sobre la sociedad que la rodea, o la del mundo en general.

 Dentro de los variados tipos de caracteres que uno puede encontrar en este vasto y amplio mundo, está ese que es característico en algunos sujetos y seres humanos, el cual yo califico personalmente (basándome en “Neon Genesis Evangelion” y uno de los personajes más influyentes en esta serie: Shinji Ikari) como “Erizo” o “Puerco Espín”. Quienes hayan visto la serie, pueden continuar después del siguiente párrafo (si lo desean), en el cual me explayaré al respecto:

Las personas que caen dentro de esta calificación, son comúnmente aquellas quienes, gracias a su personalidad, forma de ser, emociones, formas de ver la vida, nivel intelectual y/o cultural incluso, al tratar de acercarse a otras, terminan provocándoles molestia, malestar, tristeza, rabia, cólera, odio, desagrado, etc., ya sea gracias a las palabras que emplean para expresarse, o más bien, gracias a la actitud que reflejan al momento de socializar con alguien más. A su vez, sucede lo mismo si alguien más intenta dialogar o establecer una relación con este tipo de personas. Suelen evitar conocer a “cualquier persona al azar”, por temor a causar algo de lo ya explicado antes, y acarrear con ello, secuelas psicológicas en el peor de los casos. Se resume a lo que se habla en la anteriormente mencionada serie: No se acercan a otras/otros por miedo a hacerles daño, pero a su vez, si alguien más intenta llegar a conocerles más profundamente, termina siendo afectado por éstas.

¿Qué sucede entonces? A lo largo de toda mi vida, ni siquiera una, sino varias veces ya, me ha tocado lidiar o conocer este tipo de personas, y reitero: todas, TODAS comparten los mismos rasgos en común. Es un patrón que se repite, casi como una fotocopia, en toda esa clase de personas. Por eso yo “cariñosamente” (por decirlo de un modo un tanto suave, y en honor a una de las series que más me ha gustado en toda mi vida) he adoptado esos términos, para referirme a ese tipo de personas…

He así que he de contarles una experiencia de varias, a continuación. Una de las más significativas que he llegado a vivir en mi vida tal vez, por la cantidad de años y el nivel al cual llegué a relacionarme con aquella persona, la cual compartía este tipo de “patrón”. Obviamente, por respeto y cariño a ella, omitiré y cambiaré nombres y lugares, más no todo lo que viví/compartí/experimenté/conocí mientras estuvo en mi vida.

Todo comenzó así:

 Era una época en que vivía y gozaba de mi juventud, y disponía de tiempo libre durante los fines de semana. Era una época en que era más sociable, más abierto a conocer a cualquier persona que quisiera llegar a mi vida y compartir un buen rato, charlar, dar consejos, entregarle conocimientos, etc. Ya había empezado mis escritos, y conocía a una joven que poseía este tipo de carácter. Esa mujer por cierto, era muy inteligente, y le agradaba mi forma de escribir. De vez en cuando compartíamos una que otra charla amena, pero siempre dentro de los parámetros de la buena convivencia como amigos, o sea, hablábamos de gustos musicales, historias que inventábamos al azar, bromas que nos jugábamos el uno al otro de repente, etc. En fin, eran otros tiempos. Así entonces, por casualidades de la vida, llegó ella… Por cosas de gustos en común, más que nada. “Amy” (le pondré así, porque le gustaba (y tal vez aún le guste) Evanescence) era una jovencita que a primeras luces, me mostró su lado más dulce, su parte más tierna, alegre, etc. Me expresó que había leído algunas de mis obras en aquél entonces (“La Importancia de un buen corte de Pelo” creo…), le gustaban las personas que escribían bien (o relativamente bien), le gustaban algunas series de anime, mangas, etc. Pero poseía una gran falta de cariño por sí misma, cosa que me dejó bastante clara las primeras veces que hablamos. las circunstancias y nuestro intercambio de ideas y gustos iba tan bien hasta ese punto, que yo no podía creer en el momento lo bien que se estaban dando las cosas con alguien que, hasta ese momento, era una perfecta desconocida. Paralelamente, conocía también a otros jóvenes con gustos en común, y por esas curiosas vueltas de la vida, uno de ellos decidió realizar una junta, para que nos conociéramos todos en persona, y conformar juntos un foro… ¡UN FORO! (No pondré enlace, por 2 cosas: No vale la pena ya que el sitio está abandonado hace años ya… está por ahí mi presentación en todo caso xD, y porque no quiero que salga a la luz información que vincule a esta persona. Si llegase a leer esto (lo cual dudo…), en realidad me da lo mismo… Ya explicaré al final por qué).

Así que bueno, conversamos al respecto ella y yo, nos pusimos de acuerdo para que en ese día, nos paseásemos de la mano, o nos abrazásemos sin causa alguna (como ella me lo sugirió), y la defendiera ante “presuntos” ataques de salpicadura de agua (por parte de uno de los asistentes a la junta…). La cuestión es que guardé todo mi entusiasmo y ganas de verla por primera vez en persona, de hacer todas las cosas que prácticamente me prometió hacer aquella tarde, porque claro, siempre he sido una persona de “piel”, más que de “simples palabras” (con esto me refiero a ser alguien que prefiere demostrar ciertas emociones con un abrazo, más que con una frase o una palabra) y esta ocasión se presentaba como una oportunidad, un comienzo de algo que esperaba, fuera una hermosa historia hasta el final de mis días (ya sea una amistad, un romance, etc.).

Llegó así el ansiado y esperado día. Habíamos acordado juntarnos en cierta estación de metro, en un determinado lugar dentro de ésta (valga la redundancia). Desde el primer momento en que la vería —pensé para mis adentros— iba a correr a abrazarla y la levantaría entre mis brazos, para demostrarle mi afecto… Pero en la realidad sucedió otra cosa: cuando me acerqué a ella, y la abracé e intenté alzar, casi por poco la hice enojar en serio. Este fue el primer indicio de que algo no encajaba bien dentro de todo lo que habíamos hablado por mensajería instantánea. Luego de eso, ya un tanto decepcionado, me dispuse a tratar de disfrutar la tarde en que nos reunimos por primera vez como grupo, documentando cada lesera o tontera que ocurriese con mi vídeo-grabadora (una Handycam), así como también, cada momento clave en aquella junta… Cada vez que intentaba grabarla, daba vuelta su rostro o se lo tapaba, cada vez que intentaba darle la mano, me esquivaba con cierto grado de molestia. E incluso, cuando el que organizó la junta empezó a hacernos bromas con agua, ella se molestó muchísimo, alegando que no quería que le tiraran nada (siendo que durante nuestras anteriores charlas, lo estaba tomando con bastante humor e incluso me pidió que la defendiera  de eso, casi de manera “exclusiva”…). Fue en resumen, una joven con un carácter totalmente contrario al que me demostró indirectamente, tras un monitor y un teclado.

Se desarrolló así el resto de la junta, compartiendo entre todos, disfrutando y pasándolo “bien”, y decidimos ir a la casa de quien había organizado todo, a modo de pasar el rato… Mientras caminábamos hacia allá, se me acercó el tipo que había propuesto la reunión, y comenzó a contarme algunas cosas de ámbito sentimental, personal, de manera un tanto casi inmediata (nos llevábamos conociendo muy poco tiempo, pero él era de esos que entregaban confianza a los demás, sin mayores rodeos…), y entre todas las cosas, me contó que le gustaba “Amy”, pero el problema radicaba en que ella ya estaba saliendo con otro muchacho en ese entonces (quien se encontraba también ahí presente y era amigo de él a la vez…), y por ende, ya daba por perdida toda posibilidad con ella (no quería joderle la vida a nadie…). Ahí comprendí entonces el por qué ella estaba siendo tan “lejana”, tan “distante” con mi persona… Y era porque claro, su “pareja” (lo pongo entre comillas, porque no parecía para nada como tal…) estaba allí presente. Ella en ningún momento me había mencionado siquiera antes que estaba saliendo ni nada. Así que bueno, comprendí del todo la situación…

Se terminó la reunión, todos se fueron a su casa, y llegó el “incómodo” momento en que nos topamos en línea “Amy” y yo. Partió en un comienzo pidiéndome disculpas por haber sido tan distante y pesada conmigo, que era una persona un tanto acomplejada e insegura de sí misma, y que a la primera, le costaba muchísimo demostrar sentimientos, entre otras cosas. Salté y le dije entonces: ¿A lo mejor, no habrá sido porque andabas con tu pareja? Hubo un silencio por unos minutos. El haberle dicho eso, fue un “inesperado golpe bajo” al parecer. Al rato me dijo que sí, también, que estaban empezando a salir, y las cosas no habían andado muy bien… En fin. Decidí no darle mayor rodeos al asunto, y le expliqué que estaba desilusionado por su doble estándar (he de aclarar que es una de las cosas que más me carga respecto a una persona…), y que ya no esperara mayores cosas de mi parte.

Durante mucho tiempo, las relaciones entre ella y yo se mantuvieron un tanto distantes, fugaces. Hablábamos por períodos cortos de tiempo, y generalmente eran discusiones sin sentido por una u otra cosa. Ahí me fui dando cuenta de su patrón de comportamiento, el cual apuntaba a que era una persona que temía mostrar sus verdaderos sentimientos, pero a la vez, quería alguien que la escuchara, que se preocupara de ella. Una de las cosas que en un comienzo me declaró, era que quería una flor en particular (no diré cual), pero en un formato que, por el momento, sólo se puede encontrar de manera “artificial” (un color que por naturaleza, no se da). Me dijo que aquél que le regalase esa flor, sería sin lugar a dudas con quien se casaría (Una especie de sacrificio que sólo quien la amase de verdad, haría). Pasaron así los meses, y las relaciones entre ambos fueron mejorando visiblemente, de manera paulatina. Empecé a notar un cambio interesante en su forma de ser, en un sentido bastante positivo: me decía bromas en un tono sarcástico e irónico, me charlaba sobre sus sentimientos, sus puntos de vista, sus experiencias de vida, y yo a la vez, de las mías. Nos pusimos de acuerdo algunas veces, para juntarnos y salir a comer por ahí, y charlar en persona. Fuimos al cine, comimos pizza, etc. Cosas que normalmente cualquiera hace con otra persona. Hasta ahí, todo marchaba “bien” entre ambos.

Tuve durante ese tiempo algunas relaciones “relativamente significativas” con algunas personas más, de manera indirecta (nada formal o algo por el estilo, entiéndase: NADA PERSONAL), así como también, ella decidió “avanzar” su relación con aquél tipo anteriormente mencionado. Las cosas no le resultaron bien, así que por ende, decidió seguir su camino a solas, compartiendo conmigo parte de su experiencia… me demostraba cierta molestia cuando le charlaba sobre las cosas que yo estaba haciendo por mi parte, y trataba indirectamente de decirme (a través de sus gestos por ejemplo), que no estaba de acuerdo… A veces me decía que esperaba estar con alguien que sólo le dedicara tiempo y atención a ella y a nadie más prácticamente, que no fuera cariñoso y atento con ninguna otra mujer. Pero, como en ese entonces yo era una persona soltera y sin compromiso (como ahora, hahaha…), no le daba mayor importancia a lo que pudiera decirme. Fue a tal grado su molestia, que llegó a calificarme de “picaflor” (siendo que, reitero, ni siquiera salía en persona con aquellas jóvenes… Mas bien les servía como “psicólogo personal”, nada más… Uno de los mejores apodos que alguien me ha puesto, sinceramente… he recibido peores, más humillantes, pero en fin…), además de confesarme que le agradaba mi forma de ser, entre otras cosas. Yo en ese entonces, muchas veces le propuse que fuésemos pareja, que saliéramos, que nos conociéramos mejor, que fuéramos algo más que un par de amigos. Que estaba dispuesto a entregarlo todo, a sacrificar tiempo, lo que fuera por estar a su lado… Nunca me rechazó, pero tampoco me aceptó. Me dejó siempre “en la incertidumbre”… Que el tiempo le escaseaba, que vivíamos lejos, que tal vez sí, pero no estaba segura, etc. O si no, ante cualquier insistencia de mi parte, solía decir: Me tengo que ir/Me dio sueño/después hablamos/etc. Fue una época de varias “discusiones tontas”, “peleas sin sentido”, etc. Intentamos juntarnos y pasar un buen rato juntos, pero más allá de eso, las cosas no terminaron resultando de manera agradable para ambos, y de hecho, no nos reunimos en persona, al menos durante períodos largos de tiempo. Y las pocas veces que lo hicimos, no fueron para nada “citas memorables”…

(NOTA: Si ubica el término popular “tsundere”, comprenderá a qué me refiero… Si no, averigüe si gusta…).

Llegó así el momento en que conocí a la que fue mi “última pareja”, o mejor dicho, la que fue mi “última relación seria”. Se lo hice saber a “Amy”, cosa que no le agradó para nada, ya que durante aquella junta (cercana a un 14 de Febrero), me dijo varias indirectas (como que pasaría un fin de semana viendo películas con una amiga, comiendo golosinas y tomando gaseosas… a lo cual respondí: “bien por ti pues, que así sea si gustas. Pásala bien…” En pocas palabras, al final me dijo que si ella (“Anne”; nuevamente, no es su nombre, pero lo dejaré como tal… por respeto a su memoria y privacidad) era quien me hacía tan feliz, que fuera a su lado, me la jugara, etc. Yo en ese momento, volví a reiterarle que estaba dispuesto a darle una oportunidad a ella, ignorando toda posibilidad de empezar a conocer más allá a esa otra joven. Pero aún así, siguió en su misma postura de siempre. Pasó el tiempo, decidí dejar de construirme ilusiones, “castillos en el cielo” junto a “Amy”, ya que pese a que yo había sido 100% sincero con ella, nunca recibí respuesta a cambio… Al contrario, solía salir con sus típicas respuestas: “Me dio sueño/Me tengo que ir a dormir/etc. así que viendo que toda oportunidad con ella, no era más que pérdida de tiempo, decidí empezar a conocer y profundizar mi relación con aquella otra joven, “Anne” . En “Anne” encontré muchas cosas que yo buscaba en alguien más: Comprensión, Inteligencia, Preocupación, Aceptación, etc. por ende, mi interés en su persona, comenzó a crecer paulatinamente, y mi relación con “Amy” fue degradándose lentamente…

Tiempo después, volví a reunirme con ella en persona, para hablar de la vida. Había cometido unos cuantos errores con un “Amor de su pasado”, alguien que la había engañado no una, sino ya 3 veces (o más), en diversas ocasiones (incluso mientras yo la estaba conociendo). Allí, entre muchas cosas más, me declaró que “le habría gustado el haber tenido una relación conmigo, pero nunca tuvo el valor de decírmelo… que desde que me empezó a ver tan interesado y contento con la otra joven, echó sus oportunidades por tierra…”. He ahí que le cuestioné por todas las veces en que yo traté de que las cosas mejorasen entre ambos anteriormente, que fuéramos algo más profundo, que por qué no me lo había dicho en su debido momento… “Estaba insegura”… “No me sentía clara respecto a mis propios sentimientos”… “No quise atreverme, y me arrepentiré mucho tiempo tal vez…”. Decidí explicarle lo que sentía hacia mi pareja en aquél entonces, dentro de todas las cosas, para explicarle que me molestó mucho su falta de sinceridad, su falta de confianza… Su típica actitud “Erizo” hacia mí…

Finalmente, decidí alejar a “Amy” de mi vida… Más que nada, porque todo el tiempo eran mayoritariamente peleas y discusiones entre ambos (y si es que…). Traté de ser amable, de no dejarme llevar por “impulsos de estupidez” idiotas, pero sinceramente, con ella era casi imposible. O si no, no le servía para nada más que traducirle cosas o explicarle otras, nada más. Luego me fui dando cuenta que “Amy” dedicaba tiempo a hablar con sus amigos, amigas, pero no conmigo. Por ende, opté por la solución definitiva: Eliminarla de mi círculo de contactos. Tiempo después, decidió volver a hablarme, pidiéndome disculpas por no haber hablado conmigo durante tanto tiempo, y que si necesitaba algo de su parte, que acudiera a ella…

Pregunto abiertamente en este punto: Considerando todo lo anterior ¿Vale la pena hacerlo? Yo en lo personal, opino que no. Lo mejor es enfocarse en la felicidad propia, no calentarse tanto la cabeza por gente así, que uno intenta ser bueno y aceptarles tal cual son, pero luego deciden ignorarte y continuar su camino como si nada… Y si uno intenta siquiera “alcanzar su mano”, te devuelven una mirada de furia, de rabia, de indiferencia, de desagrado, de escándalos… de decepción.

Si hay algo que siempre he valorado, por sobre cualquier rasgo físico, por sobre muchas otras cosas… Es la sinceridad. Cuando alguien me falla en ese aspecto, no sigo insistiendo más allá… Sigo mi camino, y no le busco más…

Entiendo que todas las personas tienen sus traumas, sus problemas, sus defectos personales… Pero si yo, o cualquier otra persona es capaz de ver las cosas buenas, positivas, etc., de alguien, aunque posea una “imagen propia de mierda” sobre su persona… ¿eso no cuenta? Si yo, o cualquier persona, es capaz de querer aceptarla así, con sus pros y sus contras, sea para una amistad, charlar solamente, o quien sabe, algo más profundo a futuro… ¿Es preferible acaso el enrollarse tal como un “Erizo”, y escudarse en palabras hirientes, actitudes de mierda, etc. con tal que no se acerquen más allá? ¿Es preferible el juzgar a alguien por el físico, antes que por las intenciones verdaderas e internas? ¿Es tan difícil acaso, el sacarse el “espejo retrovisor” que llevas en los ojos, y mirar hacia una posibilidad distinta, junto a alguien más? ¿Cuesta tanto decir: “No me interesas” desde un comienzo mejor? ¿Cuesta tanto callar e ignorar, antes que ir y dar una opinión, y luego querer avanzar y avanzar junto a esa otra persona, para luego irse sin decir más? Y posteriormente ¿lanzar opiniones indirectas?…

Hay de todo tipo de personas en este mundo… Este tipo de gente, es una clase más de tantas… Debería ser psicólogo tal vez. En una de esas, ¿quién sabe? Esa sea mi real vocación…

A modo personal diré aparte, que la vida me ha tratado a golpes bastante duros (como a todas las personas, claro…). Y en parte he aprendido a aceptar a este tipo de personas (aunque últimamente ya me cuesta bastante), pero no por lo mismo, me cierro del todo… Soy abierto a las posibilidades, por muy extremas que se vean. Pero eso no quiere decir que cambiaré radicalmente quien soy, con tal de agradar a todo el mundo. “No soy monedita de oro”, es algo que vengo diciendo desde siempre… Y lo mantendré presente toda la vida.

La decisión, es suya…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s